La ciudad de Deir al Balá, en el centro de la Franja de Gaza, fue alcanzada el 26 de marzo por un ataque aéreo israelí cerca de unas tiendas que daban cobijo a palestinos desplazados, en el que murió al menos una persona y otras siete resultaron heridas, según el hospital Al Aqsa.
El ataque reviste importancia porque Deir al Balá se ha convertido en refugio para familias desplazadas por meses de guerra, y hasta las zonas utilizadas como albergue están cada vez más expuestas al peligro.
Testigos relataron a la agencia Associated Press que habían recibido llamadas de personas que se identificaron como militares israelíes, advirtiéndoles de que se alejaran unos 500 metros antes del bombardeo. Aun así, varias personas resultaron heridas por los restos proyectados por la explosión tras congregarse en las inmediaciones para observar lo ocurrido. No estaba claro de inmediato cuál era el objetivo previsto y el Ejército israelí no comentó de inmediato.
Con buena parte de la población de Gaza obligada a huir una y otra vez, los ataques cerca de los campos de tiendas no hacen sino agravar el miedo, la masificación y la inseguridad de unos civiles que ya viven en condiciones extremas.