La cumbre de esta semana en Ankara fue el primer ladrillo en un mayor peso europeo de la OTAN, con un continente que parece haber decidido que su futuro pasa por reducir su dependencia del apoyo militar estadounidense.
La cumbre de la OTAN celebrada esta semana en Ankara era la más esperada de los últimos tiempos. Tras cinco años de guerra en el continente y dos años de enfrentamiento con una Casa Blanca combativa, era el momento de que Europa demostrara que va en serio con su propia defensa.
En el Foro de la Industria de Defensa del martes, los aliados europeos anunciaron acuerdos por 50.000 millones de dólares (43.000 millones de euros) para producción y adquisición de material de defensa, que abarcan submarinos, sistemas de defensa antimisiles Patriot, interceptores y munición, todo ello presentado como prueba de que la alianza avanza de forma creíble hacia dedicar el 5% de su PIB a Defensa de aquí a 2035.
Entre los anuncios más destacados figuraba la decisión de la OTAN de elegir a la compañía sueca Saab para fabricar los aviones de vigilancia que sustituirán al sistema aerotransportado de alerta y control que actualmente opera con aviones de la estadounidense Boeing.
Además, la iniciativa Drone Hedge de la OTAN compromete 40.000 millones de dólares (35.000 millones de euros) en capacidades antidron durante los próximos cinco años para cubrir el conjunto de la alianza. También pone el acento en la contratación y formación de pilotos y será plenamente interoperable entre todos los Estados aliados.
"Los drones han cambiado de forma fundamental, como todos sabemos, el carácter de la guerra moderna", afirmó el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en el Foro de la Industria de Defensa del martes. "Se han convertido en un factor decisivo en el campo de batalla". Las incursiones de drones en territorio de la OTAN, especialmente en los países bálticos, son cada vez más frecuentes, y la alianza está sometida a presión para responder de forma ágil y económica.
"Lo realmente interesante es todo el trabajo que han hecho entre bastidores los aliados europeos en materia de defensa y contratos de armamento", señala Daniel Fiott, del Instituto de Estudios de Seguridad de la UE. "Trabajar juntos en distintos aspectos de la seguridad, y francamente eso es lo que necesitamos", dijo en el programa especial de Euronews. "Necesitamos más cooperación, y la necesitamos multiplicada por diez en este preciso momento".
'Made in Ucrania'
En un gesto significativo y bien recibido, Trump pareció dar luz verde a la concesión de licencias para que Ucrania pueda producir los sistemas de defensa Patriot estadounidenses. Los Patriot se han demostrado como los mejores sistemas de interceptación frente a los ataques con misiles balísticos rusos; Kiev llevaba tiempo presionando para obtener el derecho a fabricarlos, pero no había ninguna garantía de que Trump aceptara.
"Un pajarito me ha dicho que les vamos a dar el derecho a producir Patriots", declaró Trump sentado junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, antes de su reunión en Ankara. "Les mostraremos cómo se hace, en realidad es muy complejo. Pero ya verán, entenderán esa complejidad rápidamente".
Max Bergmann, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, afirma que la disposición de Trump en este ámbito es una prueba de la fortaleza de Ucrania. "El presidente Zelenski y Ucrania tienen ahora muchas bazas, y Trump se ha dado cuenta de que ya no puede intimidar a los ucranianos porque están avanzando", explicó Bergmann en el especial de la OTAN de 'Euronews'.
Con todo, el dominio estadounidense en el seno de la OTAN está lejos de haber terminado. Como señala Nico Lange, analista de Rasmussen Global, la europeización de la alianza no será una realidad a menos que sus miembros "sustituyan los habilitadores estratégicos de la OTAN por otros europeos".
Esto incluye infraestructuras militares fundamentales necesarias para conectar a las tropas y los medios en toda la alianza, como "señales horarias basadas en satélite, navegación, guerra electrónica aerotransportada y capacidad de ataque de precisión en profundidad", indica este.
Lange explica que, aunque existe consenso entre los líderes en que la cumbre transcurrió sin grandes incidentes, Europa debe tomarse en serio las renovadas amenazas de Trump sobre Groenlandia y no olvidar nunca su carácter volátil, que en cualquier momento puede llevarle a elegir un rumbo muy distinto y perjudicar a la alianza.
Pero Fiott sostiene que, aunque Europa seguirá dependiendo de Estados Unidos para su defensa durante algún tiempo, la dirección del viaje, un alejamiento de esa dependencia de Washington, está clara. Seguiremos necesitando a Estados Unidos, "al menos a corto plazo, porque algunas armas solo se pueden conseguir allí", dijo Fiott. "Pero la dirección a largo plazo es muy clara", añadió.
"No vamos a gastar el dinero de los contribuyentes en Europa sin retorno. Y ese retorno son empleos y capacidades fabricadas en Europa, y creo que esa es la trayectoria a largo plazo para Europa", señala Fiott. "Pero es una muy buena señal que los europeos, al menos en el ámbito de la producción de defensa, hayan entendido de verdad el mensaje de que tienen que gastar más y hacerlo de manera inteligente en capacidades".
Ese fue el mensaje que Rutte trasladó en una rueda de prensa el martes, al intentar presentar la cumbre como la historia de una Europa que da un paso al frente. "Se están entregando nuevas capacidades, la industria está ampliando la producción y los aliados europeos y Canadá están asumiendo una mayor responsabilidad en nuestra seguridad compartida", afirmó el ex primer ministro neerlandés ante la prensa.
"Los europeos han dado un paso adelante. La UE ha dado un paso adelante y ahora es el principal apoyo militar y financiero de Ucrania", añadió. Sin embargo, al inicio de la cumbre parecía que Trump estaba a punto de ignorar los esfuerzos de sus socios por impresionarle.
Proyección de poder
Un presidente estadounidense visiblemente molesto llegó a la cumbre de la OTAN en Ankara la tarde del martes, claramente descontento por tener que estar allí y diciendo a los aliados que solo había acudido por respeto al anfitrión, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
Casi inmediatamente después de su llegada empezó a reprender a los países europeos por no apoyar a Washington en su guerra en Irán. Durante una comparecencia ante la prensa el miércoles, Rutte intervino con suavidad para matizar, señalando que las negativas de algunos Estados a permitir que Estados Unidos utilizara bases aéreas europeas como escala para su campaña aérea fueron incidentes "aislados".
Rutte recordó que, en el punto álgido del conflicto, despegaron 5.000 aviones estadounidenses desde bases europeas. "Lo que percibo en general en Estados Unidos es decepción por lo que yo calificaría de casos aislados en los que los europeos no siempre cumplieron lo que se había acordado bilateralmente", dijo Rutte a Trump.
En otro gesto que amenazó con descarrilar la cumbre, Trump resucitó de forma inesperada su tesis de que Estados Unidos debería "controlar" Groenlandia, un territorio semiautónomo del aliado de la OTAN Dinamarca.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, se tomó muy en serio la amenaza. "La posición de Estados Unidos es, por desgracia, muy clara en este asunto", afirmó. "La nuestra es tan clara como siempre: Groenlandia no está en venta. Espero que todos los aliados respeten el derecho del pueblo groenlandés a la autodeterminación".
Trump también arremetió contra España, cuyo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha criticado abiertamente la guerra en Irán, pero también se ha resistido a avanzar con rapidez hacia el nuevo objetivo de gasto en defensa fijado por la OTAN.
Inicialmente, el presidente dijo que ordenaría cortar todo comercio con Madrid, pese a las dificultades que entraña ejecutar acciones bilaterales contra un Estado miembro de la UE, que dispone de las competencias comerciales y hace operar a los 27 con interoperabilidad comercial desde el estreno del Mercado Únido en 1993. "España es una causa perdida", declaró. "Ya no queremos hacer negocios comerciales con España".
Pero al final de la cumbre no hubo indicios de que se fuera a aplicar una medida de ese tipo y, en cambio, Trump adoptó un tono mucho más positivo. "Hay una palabra que resume la jornada: unificación", ha afirmado este miércoles tras participar en una reunión del Consejo del Atlántico Norte, el principal órgano de decisión de la OTAN, llegando incluso a calificarla de "gran reunión".