China busca nuevos mercados más allá de Estados Unidos para vender sus robots humanoides, y los fabricantes ponen el foco en Europa, Oriente Medio y el sudeste asiático a medida que se endurecen las restricciones estadounidenses.
El sector crece a gran velocidad, las empresas aumentan la producción, incorporan inteligencia artificial y recortan costes para que los robots sean más fiables.
Las fábricas son uno de los principales objetivos. Los robots humanoides podrían asumir tareas repetitivas, peligrosas y físicamente exigentes, y algunas máquinas podrían igualar el rendimiento de dos trabajadores en determinados puestos.
La amplia red de suministro de China, que abarca más de 500 proveedores clave y posiblemente más de 1.000 en total, ofrece a los fabricantes una base sólida. Ante la escasez de mano de obra y el aumento de los costes de producción en todo el mundo, confían en que la demanda de automatización compense la pérdida de clientes en Estados Unidos.