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La Unión Europea alcanza un acuerdo para imponer sanciones en Rusia por el caso Navalni

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Por Stefan Grobe  & Ana Lázaro
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La Unión Europea alcanza un acuerdo para imponer sanciones en Rusia por el caso Navalni
Derechos de autor  Andrei Stasevich/BelTA
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La Unión Europea ha decidido sancionar a Rusia por el envenenamiento del líder opositor Alexei Navalni.

Los ministros de Exteriores apuestan por imponer medidas restrictivas a una serie de individuos, a los que se acusa de haber violado el acuerdo que prohíbe el uso de armas nucleares.

Se trata de un acuerdo político sobre el que todavía hay que trabajar para que pueda entrar en vigor.

El Alto Representante de la UE para Exteriores, Josep Borrell, ha explicado que ha habido una "completa aceptación" por parte de todos los Estados miembros, y que ahora los órganos técnicos del Consejo trabajarán en base a la lista elaborada por Francia y Alemania, donde figuran las evidencias sobre el caso.

El envenenamiento de Navalni, muy crítico con el presidente ruso Vladimir Putin, ha tensado las relaciones entre la UE y Rusia. Moscú niega cualquier implicación en el caso y apuesta por abrir una investigación criminal.

Pero ¿hasta que punto las sanciones se han mostrado eficaces en el caso de Rusia?

"Europa, como hemos visto, tiene influencia cuando actúa unida", explica Susan Stewart, analista del German Institute for International and Security Affairs. "Yo no diría que las sanciones anteriores, en particular las sanciones económicas, no han tenido ningún impacto. Y también creo que las sanciones personales son importantes porque los individuos afectados sienten la punzada. Y esto afecta al régimen en su conjunto".

La Unión Europea también ha endurecido el tono con Bielorrusia. Y ha abierto la puerta para incluir en la lista de sancionados al presidente Alexander Lukashenko. Bruselas considera que no ha dado signos de querer buscar una solución negociada y le acusa de seguir reprimiendo las manifestaciones.

Más de 700 personas fueron detenidas el domingo en Bielorrusia durante la tradicional marcha de los domingos en la que miles de ciudadanos volvieron a exigir la renuncia del presidente Alexandr Lukashenko.

En todo el país hubo 25 acciones de protesta, a los que asistieron unas 11.000 personas, y según el ministerio del Interior, pese al menor número de asistentes, "hubo más agresividad" entre los manifestantes.

Las protestas antigubernamentales estallaron el 9 de agosto tras el cierre de los colegios en unas elecciones presidenciales que la oposición consideró fraudulentos y no han cesado desde entonces, aunque el movimiento de protesta ha perdido fuerza.

Lukashenko se propone reformar la Constitución con el fin de resolver la crisis política en la que se encuentra sumido el país, aunque ya adelantó que apenas reducirá las facultades del presidente.

La oposición mantiene invariables sus demandas de repetición de las elecciones presidenciales, el castigo de los altos cargos policiales implicados en la represión de las manifestaciones pacíficas y la liberación de todos los detenidos y presos políticos.