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Escándalos políticos, sospecha de fraude y hartazgo social: la metamorfósis de Europa del Este

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Escándalos políticos, sospecha de fraude y hartazgo social: la metamorfósis de Europa del Este
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En el este de Europa sopla cada vez más fuerte un viento de protesta y cambio. Bielorrusia, Bulgaria y Rusia. Países con historias y pueblos diferentes pero con denominadores comumes: un pasado soviético, un presente amenazado con figuras autoritarias y una ciudadanía decepcionada de su clase política.Y en el fondo de la puesta en escena está la Unión Europea (UE) que busca afianzar su influencia en la región.

En Bielorrusia más de 200.000 manifestantes salieron a las calles en la primera convocatoria del 16 agosto. La protesta más grande en la historia del país. Denunciaron un fraude electoral que le permitió la reelección al presidente Alexandr Lukashenko tras 26 años en el poder.

Desde entonces, las protestas han continuado, bajo una cruda represión policial que ha dejado muertos, heridos y miles de detenidos.

La violencia policial ha dejado al llamado "último dictador de Europa" políticamente aislado. Rusia, la histórica aliada de Lukashenko, pide pleitecias en modo de reformas a cambio de su total apoyo.

Por su parte, la Unión Europea condena y sanciona, pero también promete apoyo económico a cualquier transición democrática que respete los derechos humanos. También ofrece una mano amiga a los opositores, como Svetlana Tikhanovskaya, líder de la oposición bielorrusa y exiliada en Lituania.

El Parlamento Europeo dedicó el Sájarov 2020 a la oposición bielorrusa.

Protestas en Bulgaria

Otro país, esta vez un estado miembro de la UE, Bulgaria, lleva mñas de tres meses de protestas. Los bulgaros han salido a la calles para exigir la renuncia del primer ministro Boyko Borissov. El político conservador está al mando del país desde 2009 y su gobierno está salpicado de escándalos de corrupción y un supuesto vínculo con la mafia del país.

El Estado más pobre de la Unión Europea, lucha contra la corrupción y los desafíos al estado de derecho, casi 14 años después de que el país se incorporara a la UE.

La turbulencia política también plantea difíciles cuestiones para Bruselas. Ya que Bulgaria persiste en bloquear las conversaciones para el ingreso de Macedonia del Norte al grupo de los 27.

Rusia y su presidente "vitalicio"

Un país diferente, un líder diferente, pero que a su vez ha provocado, con un referéndum constitucional, algunas tímidas protestas. Vladimir Putin está en el poder desde el año 2000. Es el mandatario más antiguo en la historia moderna de Rusia desde el dictador soviético Joseph Stalin. Tiene 68 años y no hay a la vista ningún sucesor.

El cuarto mandato de Putin termina en 2024, pero a través del referéndum de julio sobre la reforma constitucional, el cual ganó con el 78% de los votos, podría permanecer en el poder hasta 2036. Dos mandatos más.

Y si algo sale mal, el poder legislativo ha respaldado un proyecto de ley que otorga a los presidentes rusos y a sus familias inmunidad penal después de que dejen el cargo.

Las figuras de la oposición denunciaron que Putin pretendía ser "presidente vitalicio". El principal crítico del Kremlin, Alexei Navalny, describió los resultados como una "gran mentira" que no reflejaba la verdadera opinión pública del país.

Navalny es ahora un sobreviviente de un intento de envenenamiento. Cree que Putin estuvo detrás de ello, acusaciones compartidas por algunos países de la UE. Moscú las ha tachado de infundadas.

Su caso corre el riesgo de galvanizar las tensiones entre europeos y rusos, en un momento en que el Kremlin se siente sacudido por la opinión pública y Occidente lo acusa de matar a sus oponentes políticos.

Fuentes adicionales • Adaptado por Blanca Castro