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Desmontando mitos de la migración climática: El clima deja más personas sin hogar que la guerra

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Por Marta Rodriguez Martinez
La gente camina a lo largo de la playa después de que la tormenta Gloria golpeara la costa oriental de España en Torremolinos, España, el domingo 26 de enero de 2020.
La gente camina a lo largo de la playa después de que la tormenta Gloria golpeara la costa oriental de España en Torremolinos, España, el domingo 26 de enero de 2020.   -   Derechos de autor  AP Photo/Manu Fernandez   -   Manu Fernandez
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En Europa, el año 2020 comenzó con la tormenta Gloria y terminó con la tormenta Bella.

Gloria provocó que más de 2.200 personas se vieran forzadas a abandonar su hogar en el suroeste de Francia y el este de España en enero. En Francia cayó el equivalente a cuatro o cinco meses de lluvia en 72 horas, y en España murieron 14 personas debido a las intensas inundaciones.

En el Reino Unido, febrero de 2020 fue el más cálido y el quinto más lluvioso de la historia, lo que provocó precipitaciones torrenciales que desencadenaron unos 1.100 desplazamientos forzosos. Y las lluvias no cesaron entonces.

Durante el verano continuaron las intensas inundaciones en toda Europa y Asia Central, mientras que las temperaturas más cálidas aumentaron el riesgo de incendios forestales, que obligaron a 23.000 personas a abandonar sus hogares, en España, Grecia y Francia. Ucrania se vio afectada por incendios forestales a finales de septiembre, que obligaron a efectuar unas 1.000 evacuaciones, y en abril, cerca de la zona de exclusión de Chernóbil, lo que acabó en unos 200 desplazamientos forzosos por el aumento de los niveles de radiación.

Las catástrofes y el clima extremo desplazaron en 2020 a tres veces más personas que las guerras y los conflictos en todo el mundo.

Lo mismo ocurrió en 2019: se está convirtiendo en una tendencia.

Según el informe anual del Observatorio de Desplazamientos Internos (IDMC, por sus siglas en inglés) publicado este jueves, en 2020, un total de 40,5 millones de personas en todo el mundo se vieron obligadas a desplazarse a causa de los desastres y la violencia, la mayor cifra anual registrada en una década.

Las tormentas y las inundaciones representaron algo más de la mitad de los nuevos desplazamientos por catástrofes registrados en Europa, "ya que las inundaciones desencadenaron la cifra récord de 120.000, y las 15 grandes tormentas unas 6.200 en nueve países". Según el IDMC esto fue "el doble de la media anual de la última década".

En todo el mundo, los fenómenos meteorológicos fueron responsables del 98% de los desplazamientos por catástrofes, según los datos recogidos por el IDMC. "Las intensas temporadas de ciclones en América, Asia meridional y Asia oriental y el Pacífico, y las prolongadas temporadas de lluvias en Oriente Medio y el África subsahariana, desarraigaron a millones de personas", afirma el IDMC.

El informe también indica que el número total de personas que viven en situación de desplazamiento interno alcanzó la cifra récord de 55 millones a finales de 2020.

Euronews entrevistó a Alexandra Bilak, directora del IDMC, cuyo informe de este año deconstruye algunos conceptos erróneos sobre las migraciones climáticas.

Mito 1: El desplazamiento climático es a corto plazo

Esta idea errónea se basa en la falta de cifras sobre los desplazados a largo plazo. "La mayoría de los datos de que disponemos en un contexto de catástrofe proceden de los Gobiernos nacionales, que cuentan el número de personas que suelen ser evacuadas en una situación de crisis cuando se produce una catástrofe y, normalmente, en esos casos, los datos dejan de recogerse unas semanas o quizá meses después", dice Bilak. "Hay muy poco seguimiento de la situación de las personas durante un periodo de tiempo más largo".

Sin embargo, Bilak cita varios ejemplos en todo el mundo de cómo las personas pueden acabar desplazadas a largo plazo con la incertidumbre de si alguna vez podrán volver a sus hogares: "300.000 personas que siguen desplazadas hoy en día en Bangladés como consecuencia del ciclón Amphan; tenemos varias decenas de miles de personas que siguen desplazadas como consecuencia del desastre de Fukushima en Japón; en Estados Unidos, hay personas que siguen desplazadas como consecuencia del huracán Katrina desde hace más de 10 años, etc".

"Son sobre todo las familias que no tienen seguro o con ingresos socioeconómicos más bajos las que sufrirán de forma desproporcionada estos impactos, y son cosas que normalmente no se registran, incluso en Europa", añade.

Mito 2: El cambio climático provocará una migración masiva a través de las fronteras

"No hay pruebas que demuestren eso", dice Bilak, "y nuestro informe muestra que la mayoría de las personas que se están convirtiendo en desplazados por estos desastres se quedan en sus países de origen".

"Muchos de ellos ni siquiera viajan tan lejos", añade.

Tras una tormenta o un incendio devastadores, las personas que se quedan sin hogar prefieren no alejarse. Suelen tener profundos lazos con la región, como la familia, el trabajo o sus propios recuerdos. Esto hace que el reconocimiento de la condición de desplazado climático sea un reto nacional que la mayoría de los Gobiernos no ha regulado hasta ahora.

Mito 3: Los eventos climáticos a pequeña escala son inofensivos

A veces no es un megaincendio, sino una confluencia de pequeños incendios y una sequía cada vez más recurrente en una región lo que deja a una persona en su pueblo sin futuro.

"Tenemos muchos datos sobre los megaeventos, pero muy pocos datos y muy poca información sobre los eventos a pequeña escala", dice Bilak.

"Pero de hecho, lo que queríamos mostrar es que de todos los eventos pequeños que detectamos en 2020, desencadenaron un número muy pequeño de nuevos desplazamientos. Lo que nos preocupa es cómo pueden socavar la vida de las personas y sus medios de subsistencia".

"Si se acumula eso a lo largo del tiempo y si se tiene en cuenta el hecho de que muchas personas se ven afectadas repetidamente por estos eventos de pequeña escala de un año a otro, tenemos que considerar entonces lo que eso significa para la resiliencia y la futura estabilidad y desarrollo de estas comunidades".

Mirar más allá en busca de una solución

Los países más afectados por las catástrofes climáticas son los que están desarrollando los planes más avanzados para proteger a sus desplazados.

Como ejemplo, Alexandra Bilak cita a Bangladés, Ghana, Perú y Fiyi.

"Bangladés tiene un marco político muy completo a nivel nacional que cubre el tema del desplazamiento interno vinculado a los desastres y al cambio climático".

"Tenemos a Ghana, por ejemplo, que ha incluido el desplazamiento interno en su política nacional de cambio climático".

"Hemos visto que Perú tiene una ley que aborda el cambio climático y que también reconoce el riesgo del desplazamiento interno que puede resultar también de causas medioambientales".

"Y Fiyi ha asumido realmente esta cuestión como una amenaza para la existencia del país y están pensando proactivamente en cómo reubicar a las comunidades lejos de las costas".

La reubicación con dignidad, respetando la estructura sociocultural original de la comunidad destruida, es uno de los principales objetivos mundiales, mientras el clima extremo se asienta como principal desencadenante de los desplazamientos.