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COVID-19 | ¿Por qué vuelve la teoría de que el coronavirus se escapó de un laboratorio de Wuhan?

La seguridad aleja a los periodistas del Instituto de Virología de Wuhan
La seguridad aleja a los periodistas del Instituto de Virología de Wuhan   -   Derechos de autor  Ng Han Guan/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
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Hoy por hoy, no se sabe si la pandemia de COVID-19 se originó en un laboratorio de Wuhan. Lo que sí es seguro es que el coronavirus, que ha matado a más de 3,5 millones de personas hasta la fecha y ha paralizado al mundo durante casi un año y medio, se liberó en China. La única duda es si la infección comenzó su fatal viaje desde un mercado de Wuhan o desde el instituto de virología de esa ciudad. Pekín lo niega y se niega a permitir el acceso a los protocolos de laboratorio que podrían identificar el origen del virus.

No se trata de designar un culpable. Conocer su origen agilizaría el desarrollo de vacunas para la protección contra el virus y facilitaría la protección contra futuras epidemias.

En las afueras de un pueblo de las colinas del suroeste de China, una única cámara de vigilancia escanea la entrada de una mina de cobre en desuso cubierta por un denso bambú. Cuando se acerca la noche, los murciélagos baten sus alas en lo alto.

"Este es el hogar subterráneo del virus más parecido al que causa el COVID-19. También es el lugar que debería investigarse más a fondo para determinar si el brote de coronavirus se originó en un laboratorio chino", afirma el Wall Street Journal en un artículo de investigación que ha causado controversia en la comunidad cient´ífica.

Según el texto hace nueve años, en abril de 2012, seis mineros cayeron fulminados por una misteriosa enfermedad tras limpiar guano de murciélago en la mina. No lo endulcemos: el guano es el excremento del único mamífero que puede volar por sí mismo. Tres de los seis mineros que enfermaron, murieron.

La causa de sus muertes estaba siendo investigada por científicos chinos del Instituto de Virología de Wuhan. Tras tomar muestras de los murciélagos que habitaban la mina, se identificaron varios coronavirus nuevos.

Eric Gay/AP2011
Murciélagos podrían ser el reservorio del coronavirusEric Gay/AP2011

La enfermedad de los mineros, los virus encontrados en el lugar y las preguntas sin respuesta sobre la investigación de los mismos han vuelto a arrojar luz sobre una hipótesis antes descartada como teoría conspirativa: la de que el virus SARS-CoV-2 causante de la Covid-19, podría haberse escapado del laboratorio de Wuhan, la ciudad donde se registraron los primeros casos oficiales de coronavirus en diciembre de 2019.

Los investigadores del laboratorio no han dado hasta ahora una respuesta completa, y algunas de las informaciones que han publicado son contradictorias. Esto ha llevado a científicos internacionales a pedir una auditoría al instituto de Wuhan para determinar si el virus pandémico estaba almacenado en los laboratorios y, en ese caso, si podría haberse escapado.

Ahora, algunos altos funcionarios de la sanidad pública, que hasta ahora habían considerado improbable la posibilidad, piden una investigación exhaustiva.

El Director General de la Organización Mundial de la Salud y un destacado investigador estadounidense que ha colaborado estrechamente con el Instituto de Virología de Wuhan coinciden en que el laboratorio debe proporcionar más información sobre su trabajo para descartar categóricamente la posibilidad de una filtración del laboratorio.

El Wall Street Journal informó previamente de que tres investigadores del Instituto de Wuhan ya habían caído tan enfermos en noviembre de 2019 -antes de que se registraran los primeros contagios de Wuhan en diciembre- que tuvieron que ser hospitalizados, según un informe de la inteligencia estadounidense no revelado anteriormente. La información vino del extranjero, dijo Jen Psaki. Una portavoz de la Casa Blanca dijo que Estados Unidos necesitaba más información para una verificación independiente.

El gobierno de Joe Biden ha recomendado que la OMS inicie una investigación más exhaustiva sobre la posibilidad de una fuga en el laboratorio. Con ello, apoyó la iniciativa de Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, que se ofreció a volver a enviar expertos. Un funcionario sanitario estadounidense dijo que la investigación debía abarcar todos los laboratorios de Wuhan. "Hay que comprobar los registros de bioseguridad y entrevistar al personal", dijo el funcionario.

Biden también ha encargado una investigación a la CIA. Sin embargo la iniciativa divide a la comunidad científica que teme que esta dimensión política enturbie la investigación puramente científica sobre el origen del virus, que continúa paso a paso.

Después de esta iniciativa política de EE.UU. pocos gobiernos ven con entusiasmo una investigación que China podría torpedear fácilmente.

Pekín se resistiría sin duda, ya que hasta ahora ha controlado estrictamente el acceso a la información. Niega que el SARS-CoV-2 proceda de uno de sus laboratorios o que haya infectado a algún miembro de su personal en el instituto de Wuhan. En cambio, exige que la OMS investigue si el brote comenzó fuera de las fronteras chinas.

La mina secreta

Las autoridades chinas bloquean el control independiente de la mina de Mojiang. En las cercanías se ha instalado un puesto de control en el que hombres no identificados han detenido a varios periodistas extranjeros. En una ocasión, se les advirtió de que había elefantes salvajes vagando por la zona.

Un reportero del WSJ fue a la mina en bicicleta. Sin embargo, más tarde fue detenido por la policía, interrogado durante cinco horas y luego se le borraron las grabaciones de la mina en su teléfono móvil. Los habitantes de la zona dijeron al periodista que las autoridades locales les habían ordenado no hablar de la mina con extraños.

No había indicios de que se hubieran evacuado los pueblos cercanos ni de que se hubiera explorado la mina recientemente. La mina estaba tan llena de maleza que la entrada parecía inaccesible.

Mientras tanto, un número creciente de virólogos, biólogos y otros investigadores piden una investigación más exhaustiva de la hipótesis de la fuga de laboratorio.

Cuando se le preguntó en una audiencia en el Senado en mayo si creía que el coronavirus podría haberse escapado de un laboratorio de Wuhan, Anthony Fauci, principal asesor sanitario del Presidente Biden, dijo: "La posibilidad existe ciertamente. Apoyo plenamente que se investigue a fondo si esto pudo ocurrir". Hasta ahora, como la mayor parte de la comunidad científica, el Dr. Fauci había defendido que el coronavirus había evolucionado de forma natural y luego había infectado a los humanos.

El año pasado, 27 científicos firmaron una carta abierta. Condenaron las teorías conspirativas de que la COVID-19 no tenía un origen natural. Ahora tres de ellos dicen que el accidente de laboratorio es lo suficientemente plausible como para merecer ser considerado.

"Estoy convencido de que el virus fue llevado a un laboratorio, se empezó a trabajar con él... y luego un individuo negligente lo sacó", dijo un virólogo de la Universidad de Chicago y uno de los firmantes. "No pueden admitir que han hecho una estupidez", dijo Bernard Roizman.

A mediados de mayo, un grupo de 18 científicos de las universidades de Harvard, Stanford y Yale, entre otras, publicaron una carta abierta en la revista científica Science en la que pedían una investigación seria de la hipótesis del laboratorio.

Uno de los firmantes es Ralph Baric. El microbiólogo de la Universidad de Carolina del Norte trabajó con el Instituto de Virología de Wuhan en un estudio para crear un coronavirus artificial que infectara células humanas en el laboratorio.

La estructura genética del SARS-CoV-2 sugiere que el virus se originó en animales salvajes y evolucionó de forma natural. Cree que esta es la hipótesis más probable, pero "se necesita más investigación y transparencia para determinar el origen de la pandemia".

El cambio de opinión entre los investigadores se debe en parte a las declaraciones contradictorias de los científicos chinos.

Ng Han Guan/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
El Instituto de Virología de WuhanNg Han Guan/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.

A principios de este año una delegación de la OMS visitó Wuhan. En marzo, publicó un informe conjunto con expertos chinos, en el que se concluía que el coronavirus causante de la COVID-19 habia sido probablemente transmitido a los humanos por los murciélagos a través de otro mamífero. La fuga del laboratorio estaba al final de la lista de causas sospechosas. Aunque estaba.

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud pasaron tres horas en el Instituto de Wuhan. Según admiten, no podían hacer mucho más que confiar en las afirmaciones del personal. El día de la publicación de su informe, el Dr. Tedros dijo que su equipo no había investigado adecuadamente el posible origen de la fuga en el laboratorio.

En respuesta al informe, Estados Unidos, la Unión Europea y varios otros gobiernos han pedido una investigación transparente sobre los orígenes de la pandemia.

Algunos investigadores han cuestionado por qué los expertos de la OMS -que buscaban rastros del origen del brote en otros países, como Italia- no pudieron realizar pruebas de anticuerpos y encuestas entre los habitantes y los animales de las inmediaciones de la mina que albergaba el virus más parecido al SARS-CoV-2.

La delegación ha sugerido hacerlo, pero "todavía no está claro el momento", dijo su líder, Peter Ben Embarek.

El virus misterioso

La descripción más detallada de la enfermedad de los mineros figura en una tesis de Li Hsu, estudiante de la Universidad de Medicina de Kunming. Pero no respondió a las peticiones de los periodistas para que hiciera comentarios.

En su tesis, supervisada por el médico de urgencias del hospital en ese momento, describe cómo un hombre de 42 años apellidado Lü fue ingresado el 25 de abril de 2012.

Lü llevaba limpiando guano de murciélago en la mina desde el 2 de abril. Llevaba dos semanas con fiebre y tos. En los tres días anteriores al diagnóstico, tuvo dificultades para respirar y empezó a toser una flema de color oxidado salpicada de sangre.

El TAC reveló una neumonía grave con los mismos síntomas que se observan en muchos pacientes de COVID-19 en la actualidad. Los análisis de sangre y otras pruebas de laboratorio aún no han podido identificar la causa de la enfermedad.

La semana siguiente, otras cinco personas de entre 30 y 63 años que también trabajaban en la mina de Modzhiang fueron ingresadas en el mismo hospital. Todos ellos tenían síntomas similares a los de Lü.

Los médicos consultaron a expertos en enfermedades respiratorias, como Zsong Nansan, que dirigió la lucha contra los brotes de 2002 y 2003 del síndrome respiratorio agudo severo en China, conocido como SARS.

El Dr. Zsong diagnosticó una neumonía, probablemente causada por un virus. Recomendó la realización de pruebas de anticuerpos contra el SRAS y la identificación de las especies de murciélagos de la mina. Tampoco respondió a las preguntas de los periodistas.

Otra tesis, escrita por un candidato al doctorado que resulta ser supervisado por George Gao, el actual jefe del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de China, descubrió que cuatro de los mineros dieron positivo en las pruebas de anticuerpos del SARS.

El hospital se puso en contacto con otras instituciones, incluidos los expertos del Instituto de Virología de Wuhan. Ninguno de ellos pudo identificar la causa de la enfermedad de los mineros.

Tres de ellos murieron a mediados de agosto de 2012. Según la tesis de Li, se sospecha que un coronavirus similar al del SARS transmitido por murciélagos causó su enfermedad. Los científicos chinos que investigan los orígenes del SARS sabían que las cuevas de murciélagos de la zona podían ser una fuente potencial, por lo que recogieron muestras.

AP/Chinatopix
Los protocolos de seguridad del Instituto de Virología de WuhanAP/Chinatopix

Durante el año siguiente, los científicos del Instituto de Virología de Wuhan se adentraron en la mina de la provincia de Yunnan y recogieron muestras fecales de 276 murciélagos. Según un trabajo de investigación publicado posteriormente, se identificaron seis especies de murciélagos diferentes.

La mitad de las muestras dieron positivo en coronavirus, incluida una cepa similar al SARS no identificada. El virus se denominó RaBtCoV/4991.

Las seis especies de murciélagos mostraron signos de coinfección por coronavirus. En otras palabras, el virus podría intercambiar fácilmente su estructura genética con virus similares para crear un nuevo coronavirus. El entorno favoreció la aparición de nuevos virus que podrían infectar a los humanos.

La investigación fue dirigida por Shi Zhengli, una destacada experta en coronavirus de murciélagos del Instituto de Virología de Wuhan. Los resultados se publicaron en 2016 en la revista Virologica Sinica, pero pocas personas se han fijado en el RaBtCoV/4991. No parecía estar estrechamente relacionado con el SARS. Procedía de una mina abandonada", dice el estudio, que no menciona a los mineros que enfermaron allí.

Su papel sólo adquirió mayor importancia tras el estallido de la pandemia de Covid-19. La doctora Shi y sus colegas revelaron la existencia del virus, RaTG13, en un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature en febrero de 2020. La secuenciación demostró que era genéticamente un 96,2% similar al virus del SARS-CoV-2, lo que lo convierte en el pariente más cercano identificado del virus pandémico.

Se informó de que el virus fue descubierto en un murciélago en Yunnan, provincia china que incluye una mina en la región de Mojiang, fronteriza con Myanmar, Laos y Vietnam, pero no se dijo exactamente cuándo ni dónde.

El descubrimiento supuso un gran avance en la búsqueda del origen del Covid-19. Sugiere fuertemente que el virus se originó en los murciélagos.

Similitudes sorprendentes

En las semanas siguientes, algunos científicos de fuera de China observaron similitudes en las fechas de muestreo y en las secuencias genéticas parciales del virus RaTG13 y del virus RaBtCoV/4991, que el equipo de la la Dra. Shi encontró en la mina de Mojiang.

Tras reiteradas peticiones de aclaración, la Dra. Shi dijo que los dos virus eran uno y el mismo. El pasado mes de noviembre, actualizó su estudio en Nature, y esta vez publicó los detalles de los mineros enfermos.

El virus fue rebautizado para reflejar la especie de murciélago, la ubicación y el año de muestreo, dijo.

También reveló que el Instituto de Virología de Wuhan había vuelto a examinar las muestras de los mineros y había descubierto que no estaban infectados por el virus del SRAS-CoV-2. También reveló que su equipo había encontrado otros ocho coronavirus de tipo SARS en las minas.

Según un estudio inédito publicado recientemente, los ocho virus son casi idénticos entre sí y sólo se parecen en un 77,6 por ciento al SARS-CoV-2, aunque parte de su código genético mostró una coincidencia del 97,2 por ciento.

"Aunque algunos han especulado con la posibilidad de que la liberación de RaTG13 en el laboratorio haya causado el SARS-CoV-2, las pruebas experimentales no lo apoyan", dice el estudio.

Sin embargo, muchos científicos se preguntan por qué el Instituto de Virología de Wuhan no anunció antes la existencia de estos virus y su relación con la mina y por qué esperaron tanto tiempo para examinar sus secuencias. Esta información sobre los tipos de coronavirus que circulan es fundamental para rastrear el origen de la pandemia, afirman.

Algunos han señalado que la Dra. Shi ha afirmado en repetidas ocasiones que los mineros de Mojiang sufrían presumiblemente infecciones fúngicas, no víricas. Pero esto contradice estudios de investigación anteriores y el artículo actualizado del la Dra. Shi en Nature, que dice que los mineros estaban infectados con un virus.

La doctora Shi no respondió a las solicitudes de comentarios.

A muchos científicos les gustaría examinar la base de datos del Instituto de Virología de Wuhan, que en su día se hizo pública, con unas 22.000 muestras y secuencias de virus, 15.000 de las cuales proceden de murciélagos. Sin embargo, la base de datos es inaccesible desde septiembre de 2019 y se ha desconectado. La doctora Shi dijo a los expertos de la OMS en febrero que la base de datos se cerró después de que fuera objeto de más de 3.000 ciberataques.

Ng Han Guan/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.
Peter Daszak saluda a la prensa cuando la delegación de la OMS abandona WuhanNg Han Guan/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved.

Los expertos de la OMS sobre el terreno no solicitaron acceso a la base de datos, según Peter Daszak, presidente de la organización sin ánimo de lucro EcoHealth Alliance, con sede en Nueva York, que formaba parte de la delegación. La base de datos contenía información recopilada por el Instituto de Virología en su trabajo con la Alianza EcoHeatlh. El Dr. Daszak dijo a principios de este año que la colaboración de su organización con el Instituto de Virología de Wuhan significaba que era "básicamente de conocimiento común" qué virus estaban en la base de datos. Ninguno era más parecido al virus del SARS-CoV-2 que el RaTG13.

El RaTG13 es genéticamente muy diferente del SARS-CoV-2. Nunca se ha criado con éxito en el laboratorio", dijeron él y otros científicos del equipo dirigido por la OMS. "Por lo que sabemos, sólo hay una secuencia. No hay virus. Nunca han podido cultivar un virus a partir de una muestra de excrementos de murciélago", dijo el Dr. Ben Embarek, jefe de la delegación de la OMS.

Si el Instituto de Virología de Vuhan sólo tuviera la secuencia genética, significaría que ningún virus infeccioso RaTg13 habría podido escapar del laboratorio. La medida en que una secuencia genética podría haber sido utilizada como base de experimentos humanos para crear virus artificiales es otra cuestión.

Algunos sostienen que esto no puede verificarse de forma imparcial sin consultar los registros de laboratorio, los registros de muestras y la base de datos de virus del Instituto de Virología de Wuhan. Los documentos de la investigación muestran que el personal ha combinado algunos coronavirus de murciélagos cultivados con el stock genético de otros.

Los experimentos de laboratorio

Los experimentos llevados a cabo por el Instituto de Virología de Wuhan para construir nuevos virus combinando elementos de coronavirus de murciélagos ya existentes, con el fin de determinar si podrían ser más infecciosos para el ser humano, no han sido publicados.

Este tipo de experimentos, conocidos como investigación de "ganancia de función", han sido controvertidos durante mucho tiempo entre los científicos. Sus defensores afirman que este análisis es la mejor manera de identificar las posibles fuentes de futuras epidemias y desarrollar vacunas. Pero los críticos dicen que el riesgo de liberar virus dañinos y genéticamente mejorados desde el laboratorio es demasiado grande.

En Estados Unidos, la financiación de este tipo de investigaciones se suspendió en 2014 y en 2017 se introdujo un sistema para revisar rigurosamente todas las solicitudes de subvención. En China, las restricciones son más relajadas.

Algunos científicos afirman que el trabajo descrito por la doctora Shi es una interpretación amplia del concepto de "ganancia de función". Existe un importante desacuerdo sobre dónde están los límites.

AP/Chinatopix
La doctora Shi Zhengli en acciónAP/Chinatopix

La Dra. Shi reveló que, entre otras cosas, llevó a cabo experimentos en 2018 y 2019 para averiguar si diferentes coronavirus de murciélago pueden utilizar una proteína de espiga particular en su superficie para unirse a una enzima en las células humanas llamada ACE2. Así es exactamente como el virus del SARS y el SARS-CoV-2 infectan a los humanos.

En los experimentos, se combinó un coronavirus de murciélago con la proteína de espiga de otro coronavirus de murciélago y luego se infectó a ratones que contenían genéticamente ACE2 humana", dijo la Dra. Shi a la delegación de la OMS, según su propio informe.

Una de las cuestiones que actualmente dividen a la comunidad científica es si estos experimentos podrían haber creado el SARS-CoV-2, ya sea por accidente o como parte de un experimento deliberado para ver qué virus podrían evolucionar hasta convertirse en virus peligrosos para el ser humano.

Los experimentos de amplificación funcional (amplificar las funciones de un virus para estudiarlos) dejarían claras huellas genéticas en las secuencias del virus. Esto sugeriría que partes del virus fueron insertadas en el laboratorio, dicen los biólogos moleculares. Pero otros dicen que las técnicas modernas no dejan rastro.

Ian Lipkin, especialista en enfermedades infecciosas de la Universidad de Columbia que ha trabajado estrechamente con socios chinos, fue uno de los cinco científicos que el año pasado rechazaron la idea de que el virus fuera manipulado en el laboratorio. Ahora, dice, le preocupa que el Instituto de Virología Vuhan haya realizado los experimentos con coronavirus en laboratorios con niveles de bioseguridad inferiores a los exigidos en Estados Unidos.

La Dra. Shi dijo a los expertos de la OMS que no había ninguna fuga y que ninguno de los miembros de su equipo había dado positivo en las pruebas de COVID-19.

Varios de los investigadores extranjeros que han trabajado junto a la doctora Shi han afirmado sistemáticamente que sus laboratorios y métodos de trabajo han demostrado ser seguros. "Shi Zhengli dirige el barco con mucho rigor", dijo Maureen Miller, epidemióloga de enfermedades infecciosas de la Universidad de Columbia. "Es una mujer aguda e inteligente. Ha trabajado para evitar esa pandemia. Sabe hasta qué punto hay que tomarse en serio este trabajo".

Uno de los que piden una investigación exhaustiva es James Le Duc, director jubilado del Laboratorio Nacional de Galveston, una de las principales instalaciones de biocontención de Estados Unidos, que ayudó a formar a los expertos en seguridad y a los ingenieros del edificio del Instituto de Virología de Wuhan.

"Es importante que analicemos detenidamente las condiciones del laboratorio y descubramos qué se ha hecho y dónde y llevemos a cabo una investigación seria", dijo el Dr. Le Duc. Considera que las fugas de laboratorio son menos probables, pero, dijo, "se trata de aplicar la ciencia".

¿Por qué ahora?

En cualquier caso, el presidente Biden pidió recientemente a la comunidad de inteligencia estadounidense que "redoble sus esfuerzos" para descubrir el origen de la COVID-19 y averiguar si el virus que lo causó fue liberado accidentalmente desde un laboratorio chino.

Mientras tanto, los servicios de inteligencia británicos también creen que un laboratorio de Wuhan puede haber sido el origen del brote de coronavirus que se ha cobrado más de 3,5 millones de vidas en todo el mundo, según The Times of London.

El tema está llamando la atención porque algunos científicos, que hasta ahora han expresado sus dudas sobre la teoría del laboratorio, empiezan a abrirse a estudiar la cuestión.

Hace unas semanas, 18 científicos escribieron una carta a la revista Science pidiendo un nuevo estudio. Calificaron de "viables" tanto la teoría del paso de los animales a los humanos como la de las filtraciones en el laboratorio.

Hace casi 15 meses, un investigador chinos escribió un breve artículo en el que concluía que el virus "probablemente se originó en un laboratorio de Wuhan" aunque la publicación preliminar ha sido después retirada.

En un principio, los científicos favorables a esta investigación, estaban en minoría y apenas se oían sus voces. La Organización Mundial de la Salud había descartado la teoría de la fuga en el laboratorio como improbable al principio del brote.

¿Por qué es importante el origen del virus?

El origen del virus no influye demasiado en la lucha contra el coronavirus. Las mejores estrategias de control son, invariablemente, la restricción de los viajes, las pruebas, el rastreo de los contactos, el distanciamiento social, la ventilación y el uso de una máscara facial.

Pero más allá del valor intrínseco de la verdad, hay al menos tres cuestiones en las que el origen sí importa.

Si el virus se originó en un laboratorio, la divulgación inmediata de los detalles podría haber conducido a un desarrollo aún más rápido de la vacuna y a tratamientos más eficaces.

Una fuga que provoque la muerte de millones de personas podría dar lugar a un amplio endurecimiento de las precauciones de seguridad en los laboratorios.

Mientras tanto, la confirmación de una filtración afectaría a la imagen mundial de China y presionaría a este país para que asumiera la carga de vacunar al mundo lo antes posible.

Cronología de los acontecimientos

El Washington Post ha trazado una línea de tiempo sobre cómo la teoría, que parecía disparatada en un primer momento se ha convertido en materia de investigación para la inteligencia estadounidense y los discursos de Joe Biden y Tedros, el jefe de la Organización Mundial de la Salud.

Los esfuerzos por descubrir la fuente natural del virus han fracasado, recuerda el documento. Las primeras referencias a una fuga de laboratorio se confundieron a menudo con las sugerencias de que el virus fue creado deliberadamente, como arma biológica. Posteriormente, el escenario del laboratorio fue considerado por muchos como un enorme disparate. Y se convirtió en punta de lanza de teorías descabelladas.

Sin embargo, la falta de transparencia en China y la renovada atención sobre las actividades del laboratorio de Wuhan han obligado a algunos científicos a admitir que al principio se apresuraron a descartar los posibles vínculos.

En la cronología del Washington Post se repasan indicios y alertas muy tempranos, desde marzo de 2020, que muchos pasaron por alto. Tampoco ayudaron a clarificar la cuestión las andanadas e insultos del presidente Donald Trump contra China.

Como en otros aspectos de la pandemia, la política, la controversia y la división de la comunidad científica se mezclan haciendo muy difícil separar el trigo de la paja.

El punto de inflexión llega después de que se publicara el tibio informe de la OMS sobre el origen del virus. Después llegó la publicación de algunos informes desclasificados de la inteligencia estadounidense y las revelaciones periodísticas de que tres científicos del laboratorio de Wuhan tuvieron que ser hospitalizados en noviembre de 2019.

Todo esto ha llevado a la sorpresiva declaración de Joe Biden, el cambio de opinion deh Anthony Fauci y a que la teoría de la fuga de un laboratorio vuelva a salir a la luz.

Entonces, ¿qué pasó realmente?

Todavía no lo sabemos. Tanto la transmisión de animales a humanos como la filtración en el laboratorio parecen plausibles. "on la opacidad de China, también es posible que nunca se sepa la verdad", escribió el New York Times. Por otro lado, los expertos recuerdan que se tardaron años en encontrar la fuente de pandemias precedentes.