Poco después de concluir la primera negociación de alto nivel entre Estados Unidos e Irán, surgieron discrepancias sobre lo acordado, cuando Teherán contradijo directamente las declaraciones del vicepresidente estadounidense JD Vance.
Pocas horas después de concluir en Suiza las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, la cúpula iraní empezó a contradecir a Washington en varios aspectos, desde las inspecciones del organismo nuclear hasta el desbloqueo de fondos y el levantamiento de sanciones, así como la ofensiva de Israel contra Hezbolá en Líbano, aunque actuando con cautela dentro del acuerdo marco firmado, o al menos según la interpretación que hace Teherán del mismo.
Al mismo tiempo, los dirigentes iraníes se han movido con rapidez en su propia ofensiva diplomática, con el presidente Masoud Pezeshkian viajando a Pakistán, país mediador, mientras los principales negociadores, el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf y el ministro de Exteriores Abbas Araghchi, se desplazaban a Omán para abordar lo que han denominado la gestión conjunta del estrecho de Ormuz.
Antes de partir de Teherán, Pezeshkian afirmó que los avances dependerán de la "aplicación precisa" de los compromisos asumidos por todas las partes y advirtió contra interpretaciones que vayan más allá del texto acordado.
Irán y Estados Unidos han empezado a aplicar el memorando de entendimiento acordado recientemente, que marca el inicio de un proceso diplomático de 60 días destinado a lograr un acuerdo permanente que ponga fin a la guerra con Irán, mediante la creación de un mecanismo conjunto de supervisión y cuatro grupos de trabajo especializados, pese a que ya han aflorado importantes desacuerdos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmail Baghaei, contradijo el martes al vicepresidente estadounidense JD Vance al afirmar que no se ha programado ninguna visita de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para examinar las instalaciones nucleares iraníes bombardeadas por Estados Unidos el pasado junio.
Irán niega tener planes para fabricar armas nucleares
Parte de las reservas de material nuclear de Irán, que según Estados Unidos Teherán intentaba enriquecer hasta grado militar, permanece enterrada bajo los escombros desde entonces. Irán niega tener planes para fabricar armas nucleares y sostiene que tiene derecho a mantener sus existencias de materiales radiactivos.
"Irán no tiene previsto permitir la entrada de inspectores del OIEA en las instalaciones nucleares que resultaron dañadas durante la guerra", declaró Baghaei, quien añadió que Irán no ha asumido "ningún compromiso nuevo" sobre los materiales nucleares, una exigencia clave de Washington a largo plazo.
Al término de las negociaciones celebradas en Suiza el lunes, Vance aseguró que las conversaciones habían permitido lograr un acuerdo para que el OIEA inspeccionara esas instalaciones, pero Teherán declaró el martes que las conversaciones sobre la "cuestión nuclear" solo comenzarán una vez negociadas todas las demás cláusulas.
Baghaei afirmó que las declaraciones estadounidenses sobre los compromisos nucleares de Irán son "muy perjudiciales" y que los inspectores del OIEA, a quienes Irán califica de "peones de Estados Unidos", habrían infringido el memorando de entendimiento si hubieran viajado al país.
Ghalibaf, que actúa además como jefe negociador iraní, contradijo de nuevo a Vance, quien había asegurado el lunes que "no se está liberando dinero para Irán". El martes, Ghalifaf afirmó que Teherán ha logrado la liberación inmediata de 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados, en dos tramos separados de 6.000 millones, gracias a la mediación de Qatar.
Irán también señaló el martes que decidirá cómo utilizar los fondos desbloqueados "sin restricciones sobre en qué pueden gastarse". Teherán aseguró asimismo que Irán y Estados Unidos "no han tratado nuestras capacidades misilísticas durante las negociaciones y no abordaremos esta cuestión con nadie en el futuro".
El estrecho de Ormuz no volverá a ser como antes
En cuanto a la reapertura del estrecho de Ormuz, después de que Estados Unidos afirmara que los negociadores habían abordado "mecanismos" para garantizar que el paso permanezca abierto, el jefe negociador iraní, Qalibaf, declaró el martes que "todo el mundo debe saber que la gestión del estrecho de Ormuz nunca volverá a ser como antes de la guerra".
Por su parte, el embajador iraní ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini, señaló que "las conversaciones principales sobre el estrecho de Ormuz serán entre Irán y Omán, seguidas de debates paralelos con las partes del memorando".
El martes, Ghalibaf y Araghchi se reunieron en Mascate con el sultán Haitham bin Tariq de Omán para tratar la "gestión conjunta" del estrecho de Ormuz, tras lo cual el primero anunció que Teherán y Mascate han creado un comité para administrar esta vía marítima clave.
Omán e Irán afirmaron que cualquier disposición sobre el estrecho de Ormuz debe respetar la soberanía de ambos países y ratificaron su compromiso de mantener la vía abierta al tráfico marítimo internacional, según la agencia de noticias omaní.
El estrecho de Ormuz tiene unos 38 kilómetros de anchura en su punto más estrecho, lo que implica que tanto Irán como Omán ya gestionan el paso, que en condiciones normales canaliza una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado (GNL) que se transporta en el mundo, además de otras mercancías.
Mascate había rechazado previamente las afirmaciones de Teherán de que se introducirían peajes para los buques que transitan por la zona y las insinuaciones de que Irán recaudaría tasas de paso junto con Omán, alegando que legalmente no pueden imponerse tarifas porque el estrecho de Ormuz es un paso natural, no artificial.
Desde Mascate, Araghchi voló a Islamabad para reunirse con Pezeshkian, mientras se espera que Ghalibaf visite China en un futuro próximo, a medida que Teherán coordina la aplicación del acuerdo con sus socios regionales e internacionales, según el Ministerio de Exteriores iraní.
Según el mismo departamento, Araghchi tiene previsto visitar también Bagdad el miércoles. A pesar de las marcadas discrepancias, Baghaei confirmó la creación de un "Alto Comité de Seguimiento de la Aplicación del Memorando de Entendimiento", integrado por representantes de Irán, Estados Unidos y los dos países mediadores, Pakistán y Qatar.
Según Baghaei, los grupos de trabajo ya han empezado a operar y seguirán reuniéndose en los próximos días a medida que avanzan los esfuerzos de aplicación. Por otro lado, el martes, los datos de navegación de la empresa de información marítima global Kpler mostraban que 39 buques atravesaron el lunes el estrecho de Ormuz, su nivel más alto desde el estallido de la guerra, aunque todavía muy por debajo del volumen anterior al conflicto.
De los 39 buques que cruzaron el paso, más de una docena serían petroleros iraníes que transportan crudo del país hacia Asia, tras el levantamiento de las sanciones estadounidenses y del bloqueo militar de Estados Unidos como parte del acuerdo marco firmado.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió recientemente una licencia general que permite la producción, el transporte y la venta de crudo iraní, productos petrolíferos y petroquímicos hasta el 21 de agosto.
La guerra en Líbano sigue siendo un obstáculo
Teherán reiteró el martes su posición central de que "si Israel viola el memorando de entendimiento de cualquier forma, incluido atacando Líbano y a Hezbolá en Líbano, Irán responderá".
En las conversaciones iniciales, Irán y Estados Unidos acordaron crear una "célula de desescalada" para abordar los combates en Líbano entre Israel y el grupo armado Hezbolá, respaldado por Irán.
Mientras tanto, la violencia volvió a estallar el martes en el sur de Líbano, poniendo en peligro el frágil alto el fuego vigente, cuando soldados israelíes abrieron fuego y mataron a dos personas, según informó AP. Irán exige que un alto el fuego total en Líbano forme parte de cualquier acuerdo global.
Las últimas declaraciones iraníes, aunque contrastan con las de la parte estadounidense, no tienen la carga incendiaria anterior de un Teherán lanzando ataques verbales contra Washington, en línea con la idea expresada el lunes por la noche por el presidente estadounidense Donald Trump de que "mientras nos respeten, no vamos a tener ningún problema".
Danny Citrinowicz, exdirector del departamento de investigación de inteligencia militar de Israel y miembro no residente del Atlantic Council, sostuvo que la dirigencia iraní ha mostrado el mismo pragmatismo bajo el ayatolá Mojtaba Jamenei que bajo su difunto padre cuando estaba en juego la supervivencia del régimen.
"Contrariamente a la percepción común en algunos círculos occidentales, la dirigencia iraní no es simplemente un grupo irracional o aislado movido únicamente por la ideología. Más bien, ha demostrado en repetidas ocasiones capacidad de adaptación ideológica cuando es necesario para garantizar la supervivencia a largo plazo de la República Islámica", escribió Citrinowicz en una publicación en X.
"Los dirigentes del régimen están dispuestos a ajustar tácticas, políticas e incluso aspectos de su retórica cuando ello sirve al objetivo más amplio de preservar la revolución y asegurar su continuidad".
"En ese sentido, lo que estamos viendo no es una moderación ideológica, sino pragmatismo estratégico, una dirigencia que busca proteger el sistema adaptándolo a unas circunstancias cambiantes y al mismo tiempo salvaguardar los principios que considera esenciales", concluyó el analista israelí.