La combinación adecuada de mejoras energéticas permitió ahorrar a los hogares hasta 1.150€ al año, según un nuevo estudio.
Millones de hogares europeos están optando por las bombas de calor con la esperanza de reducir sus facturas de energía, especialmente después de que la guerra contra Irán haya disparado los precios del petróleo y el gas.
Sin embargo, una nueva investigación sugiere que la bomba de calor en sí misma es solo una parte de la solución.
La organización británica Energy Saving Trust (EST) analizó más de 1,1 millones de combinaciones de bombas de calor, paneles solares, baterías y tarifas para entender cuáles ofrecían los menores costes energéticos.
La organización concluye que los hogares pueden recortar sus facturas energéticas anuales en alrededor de 800£ (920€) si combinan una bomba de calor con paneles solares, almacenamiento en baterías y las tarifas eléctricas adecuadas. De hecho, las configuraciones más eficientes lograron ahorros de más de 1.000£ (1.150€) al año.
Por qué una bomba de calor por sí sola no siempre es suficiente
Ya se han instalado más de 28 millones de bombas de caloren todo el continente. Pero cambiarse sin más no garantiza facturas más bajas.
Una de las conclusiones más claras del informe es que las tarifas eléctricas pueden influir decisivamente en que una bomba de calor le haga ahorrar dinero.
Los investigadores comprobaron que pasar del gas a una bomba de calor manteniendo una tarifa estándar suele aportar pocos o ningún ahorro. En cambio, acogerse a una tarifa específica para bombas de calor o a una tarifa dinámica, en la que el precio de la electricidad varía a lo largo del día, puede reducir los costes de calefacción hasta en 330£ (380€) al año.
También concluyen que, si se tienen en cuenta las ayudas verdes y el coste que se evita al no sustituir las viejas calderas de gas, una bomba de calor puede amortizarse en un plazo de entre dos y cuatro años.
Más allá de las decisiones individuales de los hogares, unas políticas mejor diseñadas también están haciendo los costes más competitivos.
La Asociación Europea de Bombas de Calor atribuye el reciente aumento en la adopción de bombas de calor a medidas gubernamentales que han reducido los costes iniciales y el precio de la electricidad.
Por ejemplo, en Países Bajos, donde los impuestos y los precios de la energía han hecho que la electricidad sea competitiva frente al gas, se puede reducir la factura de calefacción hasta un 80 por ciento al pasar de calderas de gas ineficientes a bombas de calor, según la Comisión Europea.
Baterías y paneles solares permiten ahorrar más
El estudio también analizó cómo los paneles solares y el almacenamiento en baterías pueden funcionar junto a las bombas de calor para reducir aún más la factura energética de los hogares.
Los paneles solares permiten que los hogares generen parte de su propia electricidad y, a su vez, reduzcan la cantidad que necesitan comprar a la red.
Esa electricidad rinde aún más cuando se instalan baterías.
El almacenamiento en baterías permite cargar cuando la electricidad es más barata y utilizar esa energía almacenada cuando los precios son más altos, señalan los investigadores. Esto evita que la energía solar, que se produce durante el día cuando el consumo de energía suele ser bajo, se desaproveche.
Los mayores ahorros se consiguen al combinar paneles solares, baterías y la tarifa adecuada. Los hogares con los tres elementos suelen reducir sus facturas energéticas anuales en unos 800£ (920€), y las configuraciones más eficientes superan los 1.000£ (1.150€) de ahorro al año.
En esos casos, los costes de calefacción se redujeron en casi un 80 por ciento.
Reducir los costes iniciales podría facilitar el cambio a más hogares
Aunque una bomba de calor, paneles solares y baterías pueden generar ahorros, el Energy Saving Trust advierte de que el coste de instalar estos sistemas sigue siendo un obstáculo para muchos hogares.
El EST sostiene que las subvenciones, los préstamos a bajo interés y otras formas de apoyo financiero podrían ayudar a más hogares a acceder a estas mejoras energéticas al reducir el coste inicial.
"Las personas necesitan asesoramiento más claro, mejores herramientas para comparar tarifas y más apoyo para acceder a estas tecnologías, de modo que puedan tomar decisiones seguras e informadas sobre qué es lo más adecuado para su hogar", afirma Stew Horne, responsable del área de inteligencia sectorial y asuntos externos del EST.