A pesar de varios reveses en la electrificación, se espera que Alemania abandone el carbón mucho antes de lo previsto inicialmente.
Alemania probablemente dejará atrás el contaminante carbón mucho antes de lo previsto, tras alcanzar un hito importante en su transición hacia la energía limpia.
Los nuevos datos del laboratorio de ideas londinense Energy Institute muestran que, en conjunto, la energía eólica y la solar generaron el 44 % de la electricidad del país en 2025, superando a los combustibles fósiles en un punto porcentual.
Desde la introducción en 2000 de su emblemática ley de energías renovables (Erneuerbare-Energien-Gesetz), la cuota de generación procedente solo de la eólica y la solar se ha disparado en torno a un 42 %.
Al mismo tiempo, el carbón, a menudo descrito como la forma de energía más sucia, ha pasado de suministrar más de la mitad de la electricidad de Alemania a apenas el 21 %. Los expertos confían ahora en que el país deje de utilizar carbón antes de 2038.
Se trata de un logro notable si se tiene en cuenta que Alemania ha apagado sus centrales nucleares, que aportaban el 6,6 % de la producción total de electricidad del país en 2022. Aunque la generación nuclear se clasifica a menudo como energía limpia, siguen siendo muy extendidas las preocupaciones por sus residuos peligrosos y sus impactos medioambientales.
Este avance se inscribe en una tendencia más amplia, ya que, según los datos del laboratorio de ideas energético Ember, por primera vez el año pasado la eólica y la solar generaron más electricidad que los combustibles fósiles en el conjunto de la UE, un 30 % frente a un 29 %.
El dilema renovable de Alemania
Pese a este avance, Alemania sigue lidiando con los precios negativos de la electricidad, que se producen cuando la oferta supera a la demanda.
Esto se atribuye a menudo al carácter poco flexible de la energía eólica y solar, que generan electricidad en función de las condiciones meteorológicas y no de la demanda real.
Ello ha provocado un aumento de los recortes de producción, cuando los operadores apagan temporalmente o reducen la potencia de los parques solares y eólicos.
Cuando estos recortes se producen directamente porque generar electricidad deja de ser rentable económicamente, y no por limitaciones de la red, se habla de recortes sensibles al precio o recortes comerciales.
En la primera mitad de 2026, Alemania registró un aumento del 20 % en los recortes comerciales, de 1.216 a 1.463 GWh, pese a que las horas con precios negativos de la electricidad se redujeron de 389 a 299.
Un análisis reciente de la firma de inteligencia de mercados energéticos Montel señala que, en virtud de la Ley del Pico Solar de Alemania, aprobada el año pasado, las nuevas instalaciones renovables pierden el complemento de subvención garantizado en cuanto los precios mayoristas se vuelven negativos.
Los expertos advierten de que esto ha creado un "incentivo comercial mucho más fuerte" para que los operadores de renovables apaguen sus instalaciones en lugar de seguir generando a pérdidas.
Las dificultades de Alemania para electrificarse
La electrificación, que puede ayudar a reducir los recortes de producción al suavizar la curva de demanda, avanza en Alemania pese a varios reveses importantes.
A comienzos de este año, el Gobierno retiró un proyecto de ley que obligaba a los hogares a sustituir las calderas alimentadas con combustibles fósiles por alternativas respetuosas con el clima, una decisión que el partido verde calificó de "abandono completo de los objetivos climáticos de Alemania".
Esto implica que se ha suprimido la obligación de que todos los nuevos sistemas de calefacción del país funcionen con al menos un 65 % de energía renovable, junto con las "sustituciones forzosas de sistemas de calefacción o prohibiciones" para las nuevas instalaciones de gasóleo y gas.
La decisión llegó justo cuando los datos mostraban que las bombas de calor habían empezado a superar en ventas a las calderas de gas en el país, impulsadas por la volatilidad de los precios del gas en un contexto de férreo control de Irán sobre el estrecho de Ormuz.
El año pasado, las bombas de calor representaron casi la mitad, un 48 %, de todos los nuevos sistemas de calefacción vendidos en el país, con 299.000 unidades. Según la Asociación Europea de Bombas de Calor (EHPA), las ventas de bombas de calor en Alemania en el primer trimestre de 2026 aumentaron un 34 % en comparación con el mismo periodo de 2025.
Alemania también se está quedando muy rezagada respecto al resto de Europa en tecnología de contadores inteligentes, ya que apenas el dos por ciento de los hogares contaba con un contador avanzado instalado en 2024, pese a que el año pasado los dispositivos se hicieron obligatorios para determinados consumidores.
Los contadores inteligentes dan a los hogares un mayor control sobre su consumo de energía y permiten a los ciudadanos aprovechar tarifas flexibles 'por horas de uso', que ofrecen precios más bajos cuando la demanda es reducida o la generación renovable es elevada.
Al facilitar las tarifas flexibles que animan a los hogares a utilizar electrodomésticos intensivos en consumo, como las lavadoras, cuando la generación renovable es abundante, los contadores inteligentes ayudan a alinear mejor la demanda de electricidad con la oferta.