Se calcula que los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina generarán un valor económico total de 5.300 millones de euros, incluidos 2.300 millones en gasto turístico.
El norte de Italia se sitúa en el foco mundial mientras los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, los primeros Juegos de Invierno en el país desde que Turín acogió el evento hace 20 años, se desarrollan en toda la región.
A diferencia de ediciones anteriores, los Juegos se reparten en varias sedes que abarcan Milán, Cortina d'Ampezzo, Verona, Valtellina y Val di Fiemme, un escaparate de múltiples destinos que combina moda, cultura y turismo alpino. Según un informe de Banca Ifis, se espera que el impacto económico total de los Juegos alcance los 5.300 millones de euros.
De esa cifra, se calcula que 1.100 millones procederán del gasto de turistas y personal operativo durante el propio evento, mientras que otros 1.200 millones llegarían por la continuación de los flujos turísticos en los 12 a 18 meses posteriores. Otros 3.000 millones se vinculan a inversiones en infraestructuras y legado, con instalaciones deportivas y civiles que se están renovando o construyendo desde cero.
Los organizadores prevén en torno a 2,5 millones de espectadores a lo largo de los Juegos, con estancias medias de tres noches y visitantes que encadenan varias experiencias locales.
Hoteles, operadores de transporte y empresas de servicios en Milán, Cortina y otras zonas registran una fuerte demanda, y los datos de reservas en tiempo real reflejan una actividad al alza no solo en los tradicionales destinos de invierno, sino también en ciudades como Verona y Venecia.
Se espera un repunte del turismo durante y después de los Juegos
El sector turístico, un pilar de la economía italiana, está cobranzo fuerza durante los Juegos. Según Chloe Parkins, economista jefe de Oxford Economics, Italia va camino de recibir 66 millones de turistas internacionales en 2026, frente a 60 millones en 2023. La economista prevé que el gasto turístico aumente en 2.900 millones de euros solo este año, con las ciudades del norte de Italia superando la media nacional.
Sin embargo, el impacto turístico global no será tan elevado como en unos Juegos de verano. "Los impactos económicos y turísticos suelen ser menores en los Juegos de Invierno que en los de verano", señaló Parkins, que recordó que París 2024 vendió entre 10 y 12 millones de entradas, aproximadamente cinco veces el volumen esperado para Milán-Cortina.
Oxford Economics subraya además que el modelo de sedes dispersas parece limitar los efectos de desplazamiento que suelen asociarse a los grandes eventos. Al repartir las competiciones entre varias regiones se reducen los cuellos de botella en el transporte y el temor a las aglomeraciones, lo que ayuda a que los destinos transmitan que siguen abiertos y plenamente operativos más allá de las sedes olímpicas.
Los presupuestos siguen bajo control
Desde el punto de vista de las finanzas públicas, los Juegos parecen manejables. Mariamena Ruggiero, analista de S&P Global Ratings, señala que los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina han resultado menos costosos que la Expo de Milán 2015 y mucho menos gravosos que los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006.
S&P calcula el coste total de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina entre 5.700 y 5.900 millones de euros, el equivalente a alrededor del 0,3% del PIB de Italia en 2025. En torno a un 63% del gasto es público, financiado en su mayoría por el Gobierno central y destinado a inversiones en infraestructuras.
"Milán-Cortina cuesta menos que los Juegos de Sochi y Pekín, pero más que cualquier otro Juego de Invierno celebrados en los últimos 20 años", apunta Ruggiero. Pese a su menor coste total, la agencia recuerda que los Juegos Olímpicos de Invierno de 2006 supusieron una fuerte presión para las finanzas de Turín, ya que la ciudad asumió buena parte del gasto en sedes e infraestructuras, lo que deterioró sus cuentas y dejó una pesada carga de deuda.
Boom de visitantes y aumento de la recaudación fiscal
"Esperamos que unas sólidas cifras de visitantes se traduzcan en ingresos que deberían compensar en gran medida los costes operativos", afirma Ruggiero. Los datos de vuelos y alojamiento pagados con tarjetas Visa ya apuntan a un aumento del 160% en las llegadas desde el extranjero al norte de Italia durante el periodo central de los Juegos. El interés interno también es elevado, casi el 80% de los residentes en las zonas afectadas manifiestan su intención de asistir al menos a un evento.
El Gobierno italiano ha aprobado además 200 millones de euros adicionales para la promoción turística, logística y seguridad. Los municipios situados a menos de 30 kilómetros de las sedes olímpicas están autorizados a aumentar sus tasas turísticas durante 2026, y el 50% de la recaudación se transferirá al Gobierno central.
S&P advierte de que el impacto económico a largo plazo será limitado, dado que Italia ya figura entre los tres principales destinos turísticos de Europa. Con todo, se espera que el legado social y de infraestructuras perdure. La mejora de la accesibilidad, la modernización de los sistemas de transporte y la renovación de los espacios públicos beneficiarán tanto a residentes como a turistas mucho después de que se apague la llama olímpica.