Euronews Business analiza en profundidad qué opinan los europeos sobre un impuesto mínimo a las grandes fortunas y a las multinacionales allí donde operan.
La fiscalidad es un pilar de la cohesión social de un país, ya que proporciona los ingresos que necesitan los gobiernos para funcionar, prestar servicios y mantener la estabilidad. La UE afirma que quiere hacer que el sistema fiscal sea más justo, más transparente y más eficaz combatiendo la discriminación fiscal, la doble imposición y el fraude fiscal.
Las grandes empresas multinacionales y las personas con grandes patrimonios están cada vez más bajo escrutinio a medida que crece el debate sobre si aportan o no su parte justa. En varias protestas en toda Europa se les ha reclamado en ocasiones que contribuyan más.
Una encuesta del Eurobarómetro realizada en 2005 reveló que dos tercios de los ciudadanos de la UE apoyan un impuesto a los ricos, mientras que cuatro de cada cinco son partidarios de gravar a las grandes empresas multinacionales. El respaldo varía mucho en Europa y, según los expertos, las diferencias en la confianza en los gobiernos y las instituciones públicas ayudan a explicar esa brecha.
Se preguntó a los participantes: "¿Cuál es su opinión sobre un nivel mínimo de imposición sobre el patrimonio aplicado a las personas más ricas (el 0,001% superior) de su país?"
De media, el 65% en la UE respaldó ese impuesto mínimo. El apoyo osciló entre el 45% en Chequia y el 78% en Hungría.
Más allá de estos dos países, el apoyo es de al menos el 70% en Bulgaria, Rumanía, Croacia y Grecia, mientras que cae por debajo de la mitad en Polonia y Dinamarca.
Entre las cuatro mayores economías de la UE, los niveles de apoyo son similares. Italia encabeza con un 70%, seguida de cerca por Alemania y España con un 69% cada una. Francia, con un 65%, se sitúa en la media de la UE.
En conjunto, el apoyo es elevado en Europa Central y del Este, aunque las diferencias internas son llamativas. Polonia y Chequia destacan como claras excepciones, con un respaldo significativamente menor.
En algunos países de la región con menor apoyo, las respuestas de "no sabe" también son relativamente elevadas, como en Chequia (25%) y Letonia (19%).
Desigualdad y brechas de riqueza
"Las percepciones de la desigualdad y la visibilidad de las brechas de riqueza desempeñan un papel decisivo a la hora de moldear las actitudes hacia la fiscalidad", explicó Erick Kirchler, de la Universidad de Viena, a Euronews Business.
"Donde las redes de protección social son débiles y las diferencias de riqueza son muy visibles, los ciudadanos tienden a reclamar medidas correctoras más contundentes, incluidos impuestos más altos para los muy ricos."
Señaló que en los países nórdicos se suprimieron muchos impuestos sobre el patrimonio ante las dudas sobre su eficacia y el riesgo de elusión fiscal. Según dijo, los ciudadanos de estos países confían en general en que los impuestos vigentes sobre la renta y las rentas del capital funcionan de forma eficaz y reparten la carga de manera justa. "En consecuencia, la disposición a reintroducir impuestos sobre el patrimonio neto sigue siendo limitada", añadió.
El papel de la confianza en el gobierno
Para Caren Sureth-Sloane, de la Universidad de Paderborn, las diferencias en la confianza en el gobierno moldean estas percepciones. También influyen los niveles de renta y de desigualdad de la riqueza, así como lo que la población considera una desigualdad aceptable.
"Si la gente está convencida de que los 'ricos' pueden burlar el sistema y de que el sistema político y la administración pública están mal controlados o incluso son corruptos, esa frustración alimenta las peticiones de un impuesto sobre el patrimonio", señaló a Euronews Business.
Cuando se preguntó a los participantes "hasta qué punto están de acuerdo en que las grandes empresas multinacionales deberían estar obligadas a pagar un importe mínimo de impuestos en cada país en el que operan", el apoyo aumentó de forma significativa.
En el conjunto de la UE, el 80% de los encuestados está de acuerdo. De ellos, el 44% se muestra totalmente de acuerdo y el 36% algo de acuerdo. El apoyo oscila entre el 67% en Hungría y el 87% en Grecia.
En varios países, más de cuatro de cada cinco encuestados consideran que las multinacionales deberían pagar un nivel mínimo de impuestos allí donde operan, entre ellos Austria (86%), Bulgaria (84%), Francia (83%), Finlandia (83%), Portugal (83%), Malta (83%), Croacia (82%), Alemania (82%) y Luxemburgo (81%).
El porcentaje de quienes están totalmente de acuerdo es especialmente alto en Austria (54%), Croacia (51%) y Alemania (48%).
Junto con Hungría, el apoyo global se sitúa por debajo de tres de cada cuatro en Letonia (72%), Eslovenia (73%), Eslovaquia (73%) y Chequia (74%).
Según Caren Sureth-Sloane, Austria sigue siendo un destino atractivo para la inversión extranjera directa (IED), mientras que Hungría figura entre los menos atractivos. Esto sugiere que Hungría está muy interesada en atraer IED, incluso a costa de renunciar a parte de la recaudación del impuesto de sociedades.
"Esta estrategia probablemente se vea impulsada por la expectativa de beneficios globales gracias a mayores ingresos por otros impuestos, por ejemplo tributos sobre el consumo como el IVA. En Austria, la población está más preocupada por la competitividad de las empresas nacionales frente a otros actores internacionales", indicó.
Inversión extranjera directa
Kirchler señaló que Austria, Croacia y Bulgariano se consideran paraísos fiscales, sino economías de mercado que esperan contribuciones justas. "Un impuesto mínimo promete mayor estabilidad y protección frente al traslado de beneficios, cuestiones especialmente relevantes en el sureste de Europa", afirmó.
Kirchler apuntó queHungría y Letonia dependen de tipos bajos del impuesto de sociedades y de la inversión extranjera para reforzar sus economías. "_L_as actitudes son más prudentes… Muchas personas temen que una coordinación fiscal internacional más estricta pueda mermar su competitividad", añadió.
Amazon, Meta, Google y Apple figuran entre las multinacionales más conocidas. Algunas de ellas se han enfrentado a protestas por la cantidad de impuestos que pagan.
Las percepciones sobre la justicia fiscal son en general más altas en los países nórdicos y de Europa occidental y más bajas en Europa oriental. Los expertos relacionan esta brecha con la calidad de los servicios públicos y con la eficacia con la que los sistemas tributarios redistribuyen la riqueza.
Un artículo de Euronews titulado 'Wealth taxes in Europe' analiza con más detalle qué países los aplican y cuántos ingresos generan. Los tipos máximos del impuesto sobre la renta de las personas físicas para las rentas más altas varían enormemente en Europa.