La alimentación infantil puede influir en la salud mental, y el consumo de fruta y verdura se asocia a un mejor comportamiento, según un nuevo estudio. Los investigadores analizaron datos de 363 niños de 4 años y de sus madres del estudio Early Food for Future Health en Noruega.
Los niños que comen más fruta y verdura presentan menos problemas de conducta internalizados, como ansiedad, depresión o retraimiento, mientras que quienes consumen más tentempiés dulces y salados muestran más dificultades para manejar problemas externalizados, entre ellos la agresividad y los problemas de atención, según un nuevo estudio.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Agder en Noruega y publicado en la revista 'Nutrients', sugiere una fuerte relación entre la dieta y la salud mental de los niños pequeños.
"Los problemas de salud mental están aumentando en todo el mundo. Identificar factores prevenibles para estos problemas es importante y tendrá el mayor impacto si se detectan en niños pequeños", escribieron los investigadores.
El estudio señala que la salud mental es especialmente importante en las primeras etapas de la vida y resulta decisiva para el rendimiento escolar futuro, las habilidades sociales y la educación, factores que influyen en la salud y la situación socioeconómica a lo largo de toda la vida.
A medida que los problemas de salud mental aumentan en todo el mundo, los investigadores analizan cada vez más la dieta, el estilo de vida y otros factores socioeconómicos que podrían estar influyendo en esta tendencia.
Los investigadores analizaron datos de 363 niños de 4 años y de sus madres del estudio Early Food for Future Health en Noruega, un ensayo controlado aleatorizado que busca mejorar la dieta entre los 6 y 12 meses de edad.
El estudio constató que los niños que comían fruta y verdura con más frecuencia mostraban niveles más bajos de problemas internalizados como depresión, ansiedad y retraimiento, con independencia del nivel educativo materno, las dificultades económicas y los síntomas de depresión y ansiedad de las madres. Al mismo tiempo, un consumo más frecuente de tentempiés dulces y salados se asoció con más conductas de descontrol e indisciplina.
La salud mental de los jóvenes se resiente
Los problemas de conducta externalizada se encuentran entre las dificultades de adaptación infantil más habituales y son el principal motivo de derivación a los servicios de salud mental infantil y juvenil.
Estas conductas incluyen comportamientos agresivos y desafiantes y anticipan problemas sociales y bajo rendimiento académico a lo largo de la infancia y la adolescencia, señalaron los autores. Estos comportamientos suelen comenzar en niños menores de 5 años.
Según el estudio, en torno a dos tercios de los niños que presentan problemas externalizados entre los 2 y 3 años continúan mostrando niveles elevados de dificultades similares en edad escolar. "Esto demuestra la importancia de identificar cuanto antes los factores relacionados con la salud mental", concluye el estudio.