Loader
Encuéntranos
Publicidad

El tai chi ayuda a aliviar insomnio, fatiga y dolor en pacientes que superaron el cáncer

Una pareja observa a una mujer practicar tai chi con una espada en un parque cercano al Templo del Cielo, en Pekín.
Una pareja observa a una mujer practicar tai chi con una espada en un parque cercano al Templo del Cielo, en Pekín. Derechos de autor  Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Derechos de autor Copyright 2026 The Associated Press. All rights reserved
Por Giedre Peseckyte
Publicado última actualización
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google
Compartir Close Button

Las terapias mente-cuerpo ayudan a quienes arrastran los efectos del tratamiento contra el cáncer a manejar fatiga, dolor y problemas de sueño, según un nuevo estudio.

Los ejercicios de respiración, la meditación y las prácticas de tai chi y qigong redujeron la fatiga y el dolor en personas con cáncer que habían completado su tratamiento principal pero seguían experimentando al menos un malestar psicológico moderado, según un nuevo estudio.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

El tai chi y el qigong, prácticas chinas milenarias de conexión entre mente y cuerpo que combinan movimientos suaves y fluidos con una atención intensa a las sensaciones corporales y a la respiración, también mejoraron la calidad del sueño, un problema con el que lidia la mayoría de pacientes con cáncer.

La terapia mente-cuerpo "ha sido de una ayuda enorme para afrontar este viaje tan desagradable", afirmó Ken Taub, un paciente que superó el cáncer y que participó en el ensayo, y añadió que ahora "puedo empezar el día sintiéndome descansado y flexible".

Cada vez hay más supervivientes de cáncer como Taub. "Cada vez más personas superan el cáncer pero, a menudo, tienen que lidiar con efectos secundarios persistentes que pueden ser difíciles de manejar", explicó en un comunicado Linda E. Carlson, profesora en la Universidad de Calgary e investigadora principal del estudio.

Este ensayo clínico incluyó a casi 600 participantes con distintos diagnósticos oncológicos previos, entre ellos cáncer de mama, de próstata, gastrointestinal, de pulmón y muchos otros tipos. Aproximadamente la mitad de los participantes tenía cáncer en fases iniciales.

Una mujer y un niño pasan junto a otra mujer que practica tai chi en el parque Ritan de Pekín.
Una mujer y un niño pasan junto a otra mujer que practica tai chi en el parque Ritan de Pekín. Copyright 2025 The Associated Press. All rights reserved

Los participantes eligieron uno de dos programas, recuperación del cáncer basada en mindfulness o tai chi y qigong, o fueron asignados al azar a uno de ellos. Un grupo en lista de espera sirvió como control.

El programa de recuperación del cáncer basada en mindfulness incluía yoga, meditación y debates grupales presenciales durante nueve semanas. El grupo de tai chi y qigong practicó movimientos rítmicos y fluidos, junto con conciencia de la respiración y diversas habilidades cognitivas, entre ellas la atención focalizada, una mayor conciencia corporal y el uso de imágenes mentales, durante 11 semanas.

"Tanto la recuperación del cáncer basada en mindfulness como el tai chi y qigong ayudaron a los participantes a gestionar algunos de los retos más frecuentes y gravosos tras el tratamiento oncológico, entre ellos la fatiga, el dolor y, en el caso del tai chi y qigong, las dificultades para dormir", señaló el autor principal Peter Wayne, director del Osher Center for Integrative Health en Mass General Brigham, y añadió que los resultados "refuerzan el valor de un enfoque centrado en la persona en la atención a pacientes que sobreviven al cáncer".

El dolor se midió de dos maneras, la intensidad y la interferencia con las actividades cotidianas. Aunque los efectos sobre la intensidad y la interferencia del dolor fueron mínimos, el componente más psicológico del dolor mejoró con el tiempo con ambas prácticas. Los investigadores también observaron que los síntomas de interferencia del dolor, alteraciones del sueño y fatiga tendían a agruparse, de modo que cuando mejoraba uno de estos síntomas, los otros dos también lo hacían.

"Si este tipo de práctica pudiera incorporarse desde el principio, podría ayudar a mucha gente", afirmó Cynthia Good, que participó en el programa de 11 semanas de tai chi y qigong.

Ir a los atajos de accesibilidad
Compartir Comentarios Sigue a Euronews en Google

Noticias relacionadas

Una caminata solidaria en Bruselas en apoyo a los niños que padecen cáncer

¿Quiere dormir bien? Un estudio muestra que el taichí es tan eficaz como la psicoterapia

Miles de fieles en el funeral del monje budista Thich Nhat Hanh, 'padre' del mindfulness