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Guerra de Ucrania: el ejército europeo de duendes contra la desinformación rusa en el mundo real

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Por  Aleksandar Brezar & Euronews
Decenas de personas participan en una protesta en Vilna, contra la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero de 2022.
Decenas de personas participan en una protesta en Vilna, contra la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero de 2022.   -   Derechos de autor  AP Photo/Mindaugas Kulbis

Cuando tropas rusas invadieron Ucrania por primera vez, en 2014, un grupo de voluntarios del pequeño estado báltico de Lituania, justo a las puertas de Rusia, se sintió obligado a hacer algo.

Decidieron llamarse a sí mismos ‘Los Duendes’, evocando a las benévolas criaturas míticas que trabajan sigilosamente en la sombra.

Su líder, que habla con un tono brusco y autoritario, tiene el seudónimo de ‘El Halcón’. La mayoría de ellos no utilizan sus verdaderos nombres en Internet para dificultar que los troles rusos los identifiquen.

‘El Halcón’ consideró que Lituania, un antiguo estado soviético que se independizó de la URSS hace más de tres décadas, era especialmente vulnerable a la maquinaria de desinformación del Kremlin.

Este país de menos de tres millones de habitantes, que desconfía de su vecino, se unió a la UE y a la OTAN en 2004, lo que le permitió protegerse mejor de una ‘influencia maligna’, tanto militar como política.

AP Photo
Un miembro del ejército lituano posa con una niña durante una muestra de material militar en la plaza Lukiskes de Vilna, el 16 de febrero de 2022.AP Photo

La ‘guerra de 2014’ en Ucrania desencadenó una avalancha de desinformación sin precedentes, dirigida a los países que no se plegaban a los ideales defendidos por Moscú.

"Tuvimos la sensación de que muchas ‘granjas de troles’ comenzaron a trabajar contra Lituania, difundiendo las habituales informaciones falsas como: 'La OTAN es un ocupante, la UE es un proyecto fallido y Lituania es un país fallido", señalaba ‘El Halcón’ a Euronews.

Así que, ‘Los Duendes', todos ellos voluntarios no remunerados entre los que hay, desde agentes contables a especialistas en medios de comunicación o informática, desarrollaron su propia estrategia para contrarrestar la amenaza.

Operando en casi una docena de países de Europa, vigilan los perfiles y las páginas falsas a favor del Kremlin en las redes sociales, especialmente en Facebook, y desmontan la desinformación mediante explicaciones sencillas e incluso memes.

El objetivo es mantener a raya los esfuerzos concertados de los troles rusos para contaminar el mundo ‘en línea’ o, al menos, minimizar su influencia.

El contenido debe ser sencillo, haciendo que la información sea accesible y comprensible para amplias franjas de la población.

"Lo hacemos a un nivel que sea comprensible para gran parte de la sociedad. Intentamos explicar en qué consiste la desinformación. Luchamos contra los troles tóxicos, intentando sacarlos de las redes sociales y denunciándolos de forma organizada", explica ‘El Halcón’.

La denuncia masiva de contenidos o usuarios era una brecha de seguridad en Internet, que a los troles les encantaba utilizar para cerrar cuentas de periodistas o activistas en favor de la libertad de expresión. Un caso famoso es el de la periodista finlandesa Jessikka Aro, que fue víctima de la actividad de los troles mientras informaba sobre los esfuerzos de desinformación de Rusia.

Ahora, ‘Los Duendes’ están utilizando las herramientas a su disposición para devolver el golpe.

Su razonamiento, según ‘El Halcón’, es sencillo: lo que importa es la verdad, y no hay reglas establecidas sobre cómo debe difundirse.

Combatir la desinformación en una guerra lanzada por la desinformación

Desde el comienzo de la guerra cibernética, ‘Los Duendes’ lituanos participaron activamente en ataques de denegación de servicio o DDOS, contra instituciones estatales rusas y bielorrusas, medios de propaganda y sitios web de infraestructuras.

Estos ataques, en los que también participó 'Anonymous', un conocido grupo de hackers activistas dejó fuera de servicio, durante días, a sitios web que van desde bancos privados hasta los medios de comunicación RT y Sputnik y el Ministerio de Defensa de Rusia.

Según ‘El Halcón’, la lucha que se desarrolla en la red es una forma de "apoyar a nuestros hermanos en Ucrania. Esta es una motivación adicional: difundir información sobre lo que realmente está sucediendo, y llegar de alguna manera a Rusia, para informar a los ciudadanos rusos de que esta es una guerra real, no una sangrienta operación especial", asegura el líder de ‘Los Duendes'.

AP Photo/Petros Karadjias
Un manifestante sostiene una pancarta con la imagen del presidente ruso mientras otro sujeta una bandera ucraniana durante una protesta contra la invasión rusa de Ucrania.AP Photo/Petros Karadjias

Sin embargo, la tarea no es sencilla, y es una lucha diaria en Lituania, así como en los otros 11 países en los que ‘Los Duendes’, tienen ahora presencia.

Desde que comenzó la invasión rusa el 24 de febrero de 2022, lo que solía ser un mensaje mucho más cuidadosamente elaborado desde Moscú, se convirtió en una tergiversación de los hechos y en la creación de teorías conspirativas.

"Ahora están difundiendo mentiras absolutamente descabelladas. Ni siquiera están pensando en cómo hacerlo de manera profesional. Simplemente, se trata de una desinformación absolutamente salvaje", declara ‘El Halcón’.

"Están bastante desorganizados y bastante desesperados. Pero, eso, no significa que no sean agresivos. Siguen invirtiendo mucho dinero en desinformación y en ciberataques", añade.

Héroes anónimos

La agresividad y la sensación de peligro, en torno a los 'activistas' son las principales razones por las que personas como ‘El Halcón’ utilizan un seudónimo en la actualidad.

Incluso los que están fuera de los círculos de ‘Los Duendes’, como Dmitri Teperik, director ejecutivo del Centro Internacional de Defensa y Seguridad de Tallin, tuvieron un desencuentro con el empuje agresivo de las voces prorrusas.

"Recuerdo que desde 2014, cuando Crimea fue ocupada por Rusia y comenzó la ‘guerra en el Donbás, comprometimos a muchos activistas civiles en Estonia para apoyar a Ucrania, y también tratamos de eliminar la propaganda rusa de nuestras redes sociales", señalaba Teperik a Euronews.

"Mis colegas, y yo mismo, fuimos inmediatamente intimidados, atacados verbalmente y tildados de fascistas por los apoderados del Kremlin y otros agentes de destacada influencia".

"Así que, la amenaza es real, y lo mejor que podemos hacer es ser muy cautelosos y localizar los troles que hay entre nosotros, cuáles son sus actividades y objetivos", dijo.

Mientras que en Lituania ‘Los Duendes’ se dirigen más a las fuentes de desinformación propiamente dichas, los ‘luchadores’ estonios contra la propaganda del Kremlin son más partidarios de entender y acercarse a quienes son "vulnerables informativamente".

"En Estonia prestamos atención, sobre todo, a los grupos de nuestra sociedad cuyos patrones de consumo de medios de comunicación son diferentes a los de la corriente principal, por lo que a veces hablamos de las comunidades rusas locales, pero durante la crisis del coronavirus, surgieron grupos de personas que son activistas antivacunas… etcétera", explica Teperik.

Estonia también comparte frontera con Rusia, y durante décadas, desde la independencia del país, muchos ciudadanos estonios se han sentido amenazados directamente por Moscú.

AP Photo/Rodrigo Abd
Un soldado camina entre los escombros de un centro comercial en Kiev, que quedó destruido por un bombardeo el 30 de marzo de 2022.AP Photo/Rodrigo Abd

El interés mundial suscitado por la última invasión de Ucrania ha legitimado, por fin, a quienes llevan tiempo advirtiendo al resto del continente y al mundo sobre los peligros de Vladímir Putin.

Sin embargo, se sienten “solamente un poco reconocidos, dado el coste humano que supuso que los demás empezaran a prestar atención”, argumenta Teperik.

"Por supuesto, se perdieron nuestras advertencias y las señales que hemos estado enviando desde 2007 y 2008, y luego, en 2014".

"Ahora vemos que la comprensión de la agresividad de Rusia es cada vez más amplia, pero todavía hay una especie de esperanza ingenua entre los políticos occidentales de Alemania, Francia y Estados Unidos de que, tal vez, se pueda convencer a Putin de que se aleje de Ucrania y puedan continuar con sus planes, como de costumbre".

"Hay que tomar ya una decisión muy dura por la seguridad de la Unión Europea y la OTAN, pero también para ayudar a países como Ucrania, Moldavia o Georgia a no ser atacados por la agresiva Rusia", concluye Teperik.

Los troles también apuntan a los países cercanos de Rusia en Centroeuropa

Incluso los países que no están en el radio limítrofe inmediato de Rusia sienten el efecto de Moscú para crear confusión sobre lo que es real y lo que no, pero también para reforzar el apoyo a los políticos afines a Putin.

Bohumil Kartous, portavoz de ‘Los Duendes’ checos y director general del Instituto de Innovación de Praga, afirma que los grupos nacionales pro-Kremlin se centraron, sobre todo, en la promoción de los partidos políticos populistas checos, especialmente el SPD y el Partido Comunista.

Pero la guerra les hizo cambiar su enfoque para desacreditar a los políticos en el poder.

"Ahora, tras el estallido de la guerra, se emite una mezcla de narrativas mezcladas en el espacio digital", explica Kartous a Euronews.

Evgeny Biyatov/Copyright 2022 Sputnik
El presidente ruso, Vladímir Putin, pronuncia un discurso en una fábrica de montaje de cohetes durante su visita al cosmódromo de Vostochny, el 12 de abril de 2022.Evgeny Biyatov/Copyright 2022 Sputnik

"Algunos copian la propaganda del Kremlin, como es habitual, pero otros intentan desacreditar y disminuir la postura del Gobierno checo que es fuertemente proucraniano. Algunos, incluso, atacan la buena voluntad de ayudar a los refugiados con una referencia emocional a: qué pasa con nuestra gente (personas de la República Checa) que se encuentra en una situación delicada", declara Kartous.

Pero, según las últimas encuestas, parece que estos intentos no han tenido casi ningún impacto, ya que la opinión pública checa sigue estando firmemente a favor de ayudar a Ucrania y a sus refugiados.

Sin embargo, Kartous y ‘Los Duendes’ checos, que vigilan y analizan conocidos sitios web de desinformación y una serie de grupos y páginas pro-Kremlin en Facebook, creen que la tendencia en el apoyo público podría cambiar a medida que la guerra continúe.

"Las cosas podrían cambiar si la ‘agresión’ dura mucho tiempo y la gente se ve expuesta constantemente a dudas sobre el aumento del gasto y a razonamientos del tipo: por qué deberíamos ayudar a esa gente". Por eso, creemos que es necesario enfrentarse a las fuentes de desinformación de forma similar al cierre de los ‘altavoces’ del Kremlin, como son Sputnik y RT", dijo Kartous.

¿Por qué creer a ‘Los Duendes’?

La vecina Eslovaquia, que junto con la República Checa constituyó Checoslovaquia, un estado satélite soviético que se separó y disolvió pacíficamente en 1993, también tiene su grupo de ‘Duendes’.

Tomáš Kriššák, experto en seguridad cognitiva y miembro del Consejo Asesor del Observatorio de Medios Digitales de Centroeuropa, afirma que “durante muchos años se sintió solo al señalar la injerencia maligna de Moscú en una sociedad en la que el apoyo a Rusia divide a partes iguales a la ciudadanía. He trabajado en este campo durante 12 años y la mayor parte del tiempo me sentía realmente desesperado. Consideraba que no tenía ningún sentido ni significado hacer esto porque todo el mundo pensaba que nos lo estábamos inventando", explicaba Kriššák a Euronews.

"Pero cuando conocí a ‘El Halcón’, comprendí que hay más gente como yo, que hay más gente que está realmente concienciada con este tema, y empezamos a formar una red, que también es importante cuando no quieres sentirte solo y creer que estás loco", añadía.

Aunque cada país es diferente, y la desinformación rusa se asegura de aislar los puntos de entrada específicos para la desinformación país por país, algunos de los patrones de desinformación son los mismos, sostiene Kriššák.

"Mucha gente se une a Putin, repitiendo las mentiras y, yo diría, que las disculpas criminales de lo que está ocurriendo en Ucrania”, añade.

AP Foto/Beata Zawrzel
Unos trabajadores limpian un monumento que fue pintado con los colores azul y amarillo de la bandera ucraniana, en Cracovia, en noviembre de 2021.AP Foto/Beata Zawrzel

"Empezaron en 2012 con medios de comunicación marginales que crearon teorías conspirativas. Eso ayudó a crear un movimiento descentralizado. Pero, en 2014, después de la primera invasión en Ucrania, realmente intensificaron sus acciones", dijo.

Al igual que en la República Checa, los agentes de desinformación del Kremlin en Eslovaquia se centraron principalmente en inspirar a los eslovacos descontentos con la dirección que tomaba su país, creando interés por tener una relación con Rusia.

Esto incluía a los políticos, pero también a las ONG, a los académicos e incluso a los estudiantes, explica Kriššák, invocando los datos recogidos por la ONG nacional Gerulata, que lleva años vigilando las actividades de Moscú en el país.

Pero, tras la invasión de febrero, utilizaron páginas de Facebook con decenas de miles de seguidores para centrarse más en crear un "caos informativo" y fabricar informaciones falsas sobre lo que hacían las tropas rusas en Ucrania.

"Cuando bombardeaban un hospital o un teatro lleno de civiles (en Mariúpol), simplemente decían que estaban bombardeando a los ‘soldados del batallón Azov’ escondidos en el lugar", declara Tomáš Kriššák.

El llamado ‘Regimiento Azov’ es una controvertida unidad militar ucraniana de extrema derecha que forma parte de la Guardia Nacional del país y ocupa un lugar destacado en la propaganda rusa.

"Intentan presentarse como 'los buenos que solamente están ‘desnazificando’ el país' e invierten mucha energía en difamar al presidente ucraniano Volodímir Zelenski, al que describen como un perdedor, un drogadicto, un mal actor… lo que sea. Eso es lo que hacen", señala Kriššák.

AP/Copyright 1968
Miles de manifestantes se agolpan en la plaza de Wasceslas, en el centro de Praga, manifestándose contra la invasión rusa el 20 de agosto de 1968. AP/Copyright 1968.AP/Copyright 1968

Para Tomáš Kriššák, los esfuerzos del Kremlin por influir en la opinión pública de Eslovaquia son una continuación de la obsesión de Rusia por mantener su influencia en la zona después de 1968, año en que la Unión Soviética invadió Checoslovaquia, enviando sus tanques a Praga para sofocar violentamente los esfuerzos por liberalizar el sistema comunista del país.

Los activistas y manifestantes checoslovacos de la época luchaban contra la propaganda prosoviética que la policía secreta utilizaba para mantener el control de la esfera pública.

"La policía secreta estuvo envenenando diligentemente las mentes de los eslovacos durante muchos, muchos años, y los eslovacos, en cierto modo, son un pueblo realmente cínico. No son escépticos, son cínicos. Y, el cinismo, sigue siendo mal utilizado por la propaganda para persuadir a la gente de que todo el mundo miente", concluye Kriššák.

Desinformación: barata, eficaz y siempre subestimada

Ross Burley, cofundador y director ejecutivo del Centro de Resiliencia de la Información, la principal organización sin ánimo de lucro del Reino Unido dedicada a contrarrestar la desinformación, declara a Euronews que el siglo XXI ha convertido la desinformación en un arma muy barata y eficaz.

"A menudo, las campañas de desinformación más sencillas son las más efectivas, así como las que parten de un núcleo de verdad y se extienden con él. La idea es introducir la duda y confundir", explica Burley.

Las afirmaciones de Moscú, de que los laboratorios biológicos financiados por Estados Unidos en Ucrania se están utilizando para producir armas biológicas, otra de las justificaciones para la guerra, es un buen ejemplo de ello, según Burley.

"Es algo que está en la conciencia pública después del inicio de la guerra, pero también hay un núcleo de verdad. Había laboratorios, algunos de los cuales han recibido financiación de Estados Unidos. Ahora bien, el objetivo de estos laboratorios no era desarrollar armas biológicas, obviamente".

AP Photo/Rodrigo Abd
Oleg, de 56 años, llora la pérdida de su madre Inna, de 86 años, muerta durante la guerra contra Rusia en Bucha, en las afueras de Kiev.AP Photo/Rodrigo Abd

"Se trata de introducir la duda y hacerla atractiva para los lectores, en cierto modo. Las conspiraciones son instructivas, tienen esa información privilegiada, esa sensación de estar descubriendo algo. Todas esas cosas son muy humanas, y se aprovechan muy bien", indica Ross Burley.

Para contrarrestar la propaganda es necesario contar con los más hábiles, y no necesariamente con las figuras más consolidadas, como periodistas o políticos prominentes, algo que ‘Los Duendes’ aprovecharon desde el principio, explica Burley.

"Ciertamente, cuando empezaron a hacerlo en 2014, nadie más estaba haciendo nada a esa escala", declara Burley. "Este tipo de modelo nebuloso que tenían ‘Los Duendes’, de pequeñas células e individuos trabajando juntos, era increíblemente efectivo", indica.

Cuando los distintos Gobiernos occidentales empezaron a pensar en cómo utilizar a los actores de la sociedad civil para intentar contrarrestar la desinformación, solamente estaban dispuestos a trabajar con organizaciones y empresas ya existentes, señala Burley.

"Podías contar con un ciudadano que se encuentra en el sótano de la casa de sus padres, o lo que sea, que es un genio absoluto en estas cosas, pero no se le estaba contratando", afirma.

"Mientras que el modelo de ‘Los Duendes’ consistía en conseguir a los mejores, a los más comprometidos, y reunirlos a todos de una forma mucho más colegiada y sistemática", explica Ross Burley.

Ahora, el valor a largo plazo de ‘Los Duendes’ y su capacidad para seguir luchando dependerán de que se protejan de las amenazas, tanto del exterior como del interior. "Obviamente, hay que tener cuidado con el factor de la inteligencia humana y puede haber gente que intente infiltrarse, ese es el mayor peligro", advierte Burley. "Si recibes a todo el mundo con los brazos abiertos, podrías estar metiendo al lobo en el corral de las ovejas, o al zorro en el gallinero", concluye.