El papel de los grupos de presión en Bruselas bajo lupa tras la corrupción en la Eurocámara

Eurodiputados votando en el año 2006.
Eurodiputados votando en el año 2006. Derechos de autor AP Photo
Por Alice Tidey
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Las instituciones europeas se rigen por normas distintas en cuestiones de transparencia y ética.

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Aumentan las voces que piden reformar las normas que regulan los grupos de presión en las instituciones de la Unión Europea, mientras Bruselas vive las consecuencias del escándalo de corrupción en el que está implicado el Parlamento Europeo.

La eurodiputada griega Eva Kaili, vicepresidenta del Parlamento hasta que la Eurocámara ha votado su destitución, es una de los cuatro acusados en la investigación sobre presunto tráfico de influencias en un país del Golfo. Los medios de comunicación belgas han vinculado la investigación con Catar, anfitrión del Mundial de Fútbol; Doha ha negado las acusaciones.

Kaili fue detenida el pasado viernes. Hasta el lunes por la noche la polícia belga ha anunciado que ha hecho 20 redadas, 19 en domicilios privados y una en el Parlamento Europeo. En ellas se han incautado un total de casi un millón de euros: 600.000 en la casa de uno de los sospechosos, varios centenares de miles de euros en una maleta en una habitación de hotel en Bruselas y unos 150.000 euros en un piso perteneciente a un eurodiputado. Además, también ha incautado material informático y teléfonos móviles. 

La casa de un segundo eurodiputado belga también ha sido registrada durante el fin de semana, pero su identidad no ha sido confirmada.

"Es un escándalo grave, posiblemente el mayor de la historia. Creo que es aislado en cuanto a su tamaño, pero creo que puede haber habido casos más pequeños que hayan pasado desapercibidos en el pasado", ha asegurado a Euronews Emilia Korkea-aho, profesora de derecho europeo y estudios legislativos en la Universidad de Finlandia Oriental. "Si tenemos que encontrar algo bueno, creo que es que la UE debe considerar seriamente renovar su sistema ético y de grupos de presión", ha añadido.

¿Qué es un grupo de presión?

La UE define actualmente el lobby o la presión como "todas las actividades (...) realizadas con el objetivo de influir directa o indirectamente en la formulación o aplicación de las políticas y en los procesos de toma de decisiones de las instituciones de la UE, independientemente del lugar en que se lleven a cabo y del canal o medio de comunicación utilizado".

El bloque dispone de normas que regulan las actividades de los grupos de presión ante sus instituciones, entre las que destaca el llamado registro de transparencia, una base de datos pública que contiene información actualizada sobre quienes participan activamente en actividades destinadas a influir en las políticas de la UE.

La base de datos cuenta actualmente con más de 12.400 inscritos.

Aproximadamente la mitad son grupos de presión internos (que trabajan para empresas y grupos) o personas que representan a asociaciones comerciales o profesionales, incluidos sindicatos. Otros 3.400 representan a organizaciones no gubernamentales.

Las otras categorías principales incluyen consultores, instituciones de investigación, organizaciones que representan a iglesias y comunidades religiosas y las que representan a autoridades locales, regionales o municipales.

Pero los funcionarios de terceros países están exentos "Así que, por ejemplo, si la embajada de EE.UU. ejerce presión sobre la UE, no necesitan registrarse", ha explicado Korkea-aho.

"Sin embargo, si los terceros países están representados por personas jurídicas, oficinas o redes sin estatuto diplomático o están representados por un intermediario, dicha representación debe registrarse. Así, si terceros países contratan a un consultor en la UE, este consultor debe registrar a su cliente de un tercer país", ha detallado.

Actualmente sólo hay cinco registros de entidades, oficinas o redes establecidas por terceros países.

¿Cuáles son las normas?

Las reuniones entre funcionarios de la UE y los registrados deben quedar anotadas, pero no todo el personal de la UE sigue las mismas normas para registrar las reuniones.

"Los altos funcionarios de la Comisión llevan diarios de reuniones en los que anotan los encuentros con los grupos de presión. Los eurodiputados se han opuesto en general a registrar sus reuniones, invocando la idea de la libertad de mandato. Ahora existe una norma según la cual, por ejemplo, los ponentes del Parlamento Europeo deben registrar sus reuniones con grupos de presión, pero esta norma se aplica de forma muy desigual", ha explicado Korkea-aho.

Hay otras normas que varían según las instituciones.

El personal del Parlamento Europeo no puede aceptar regalos de terceros sin obtener permiso previo, a menos que el valor del regalo sea inferior a 150 euros o a 300 euros en el transcurso de un año. En el caso de la Comisión Europea, la norma es que su personal no puede aceptar regalos de terceros sin obtener permiso previo, a menos que el valor del regalo sea inferior a 50 euros y no se acumulen.

También hay normas sobre los empleos que pueden desempeñar inmediatamente después de dejar el cargo, con un llamado periodo de reflexión necesario para cierto tipo de actividades, en particular los grupos de presión.

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Algo que ya ha estado en el centro de otro escándalo. La ex comisaria europea de Competencia Neelie Kroes trató de presionar al gobierno de Países Bajos en 2015 para que la policía "diera marcha atrás" en una investigación sobre la oficina de Uber en Ámsterdam, según documentos filtrados conocidos como los Archivos Uber.

En aquel momento, Kroes acababa de dejar la Comisión Europea y apenas había transcurrido un periodo de reflexión de 18 meses. La Comisión había rechazado su solicitud de permiso para ocupar un puesto bien remunerado en el consejo asesor de Uber.

"Muchas lagunas"

Para Alberto Alemanno, profesor de Derecho de la UE en HEC París, aunque el sistema de ética e integridad de la UE es "bastante sofisticado, bastante avanzado", en realidad tiene "muchas lagunas", especialmente en lo que se refiere al Parlamento Europeo. "Es la única institución que básicamente no tiene prácticamente ninguna norma impuesta a sus representantes y una aplicación muy débil de esas normas éticas", ha recordado.

"Básicamente, una cuarta parte de los trabajos secundarios de nuestros representantes están expuestos a diario a un conflicto de intereses. Y esto afecta no sólo a la imagen del Parlamento Europeo, sino del antiguo proceso de integración europea, y afecta también al propio interés de la Unión en un momento de remodelación geopolítica sin precedentes", ha explicado Alemanno.

Pero ahora se está intentando mejorar la transparencia en la UE.  La Comisión ha propuesto la creación de un nuevo órgano independiente de ética de la UE que investigue todos estos asuntos en las distintas instituciones y agencias, pero también que armonice las normas entre ellas.

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La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, explicó el lunes a la prensa que  "la vicepresidenta (Věra) Jourová está debatiendo actualmente con el Parlamento Europeo y el Consejo el camino a seguir".

"Para nosotros, es crítico tener no sólo normas firmes, sino las mismas normas también que cubran todas las instituciones europeas y no permitir ningún tipo de exenciones", aseguró von der Leyen. "Así que es una cuestión de transparencia, de normas muy claras y de que todas las instituciones europeas se atengan a las mismas normas que nosotros hemos establecido", detalló la alemana. Von der Leyen añadió que los funcionarios estaban comprobando las entradas en el registro de transparencia.

¿Cómo se debe reformar?

"Tenemos un [órgano de ética] con normas muy claras internamente en la Comisión Europea y, de nuevo, creo que es el momento de debatir si no podríamos establecerlo en general para todas las instituciones europeas. No estoy abogando por que otros se unan al mismo tipo que tenemos nosotros, pero los principios de tener un órgano de ética de este tipo en el que haya normas muy claras sobre lo que hay que comprobar, cómo y cuándo, y lo que hay que publicar, cómo y cuándo, sería un gran paso adelante", aseguró von der Leyen.

Para Korkea-aho, "necesitamos normas jurídicamente vinculantes y su aplicación creíble. En otras palabras, el registro debería ser obligatorio. También debería reforzarse la aplicación de las normas".

"Todos los funcionarios de la Comisión y todos en el Parlamento (no sólo los ponentes) deberían registrar sus reuniones. También debería reforzarse la aplicación de las normas", añadió.

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Transparencia Internacional, por su parte, publicó el lunes una lista de 10 demandas sobre el escándalo. La ONG anticorrupción pide que se incluya en el registro de transparencia a los gobiernos no comunitarios que ejercen presión sobre las instituciones de Bruselas y que el Parlamento Europeo reforme sus normas internas de denuncia de irregularidades.

También pide la creación de un nuevo órgano externo independiente que sustituya al Comité Consultivo sobre la Conducta de los Diputados, que considera "desdentado", y la introducción inmediata de "normas estrictas de control financiero" en relación con todas las dietas de los eurodiputados.

Por su parte, el eurodiputado alemán Daniel Freund (Verdes/ALE) ha pedido que se hagan públicas las reuniones de funcionarios de la UE con representantes de gobiernos extranjeros.

"La UE debe mejorar esto inmediatamente. Los grupos de presión de terceros países [no pertenecientes a la UE] deben publicarse en el registro de grupos de presión", dijo en una declaración.

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