La polémica por Lamine Yamal trasciende el ámbito deportivo y se inserta en el deterioro de las relaciones entre España e Israel, marcado por el reconocimiento de Palestina y el endurecimiento del discurso del Gobierno de Sánchez.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha salido en defensa del futbolista Lamine Yamal tras la polémica generada por la bandera palestina que el jugador mostró durante la celebración del título de Liga del FC Barcelona en las calles de Barcelona.
"Quienes consideran que ondear la bandera de un Estado es 'incitar al odio', o han perdido el juicio o han sido cegados por su propia ignominia", afirmó Sánchez en un mensaje publicado en la red social X. "Lamine solo ha expresado la solidaridad por Palestina que sentimos millones de españoles. Otro motivo más para estar orgullosos de él", añadió.
La controversia estalló después de que el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, acusara al joven delantero de "incitar al odio" por exhibir la bandera palestina durante la rúa del campeón.
El gesto de Yamal tuvo una amplia repercusión en redes sociales y reabrió el debate sobre el papel de los deportistas en cuestiones políticas e internacionales. Mientras sectores próximos al Gobierno israelí reclamaban una condena pública del club catalán, en Palestina la imagen del jugador fue recibida con muestras de apoyo.
Desde el entorno del Barça no ha habido un pronunciamiento institucional contundente. El técnico alemán Hansi Flick evitó entrar en la polémica, aunque señaló que prefiere que los futbolistas mantengan el foco en el ámbito deportivo.
La crisis diplomática que trasciende la política
El episodio se enmarca en un contexto de creciente tensión diplomática entre España e Israel, donde cualquier gesto relacionado con Palestina ha adquirido una dimensión política.
España fue uno de los primeros grandes países europeos en reconocer oficialmente al Estado palestino en 2024 junto a Irlanda y Noruega, una decisión que provocó una fuerte protesta diplomática de Israel. Sánchez insistió entonces en que reconocer Palestina no significaba posicionarse "contra Israel", aunque desde Tel Aviv se interpretó como un giro hostil de la política exterior española.
Durante los últimos meses, el Gobierno español ha endurecido todavía más el tono. Sánchez llegó a reclamar públicamente que la Unión Europea suspendiera el acuerdo de asociación con Israel y acusó a Bruselas de aplicar un "doble rasero" por sancionar a Rusia mientras evita medidas similares contra el Ejecutivo israelí por la guerra en Gaza.
Ese clima político también terminó trasladándose al terreno cultural y televisivo. 'RTVE' confirmó a finales de 2025 que España no participaría en Eurovisión 2026 si Israel seguía formando parte del certamen. Finalmente, tras la decisión de la Unión Europea de Radiodifusión de mantener a Israel en concurso, España abandonó oficialmente el festival y decidió además no emitir ni las semifinales ni la final desde Viena.