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Ni trabajos ni deberes: ChatGPT revoluciona la forma de examinar a los estudiantes en España

ARCHIVO: Esta semana han comenzado los exámenes finales. En la imagen, alumnos de la Escuela de Enfermería realizando el primero.
ARCHIVO: Esta semana han comenzado los exámenes finales. En la imagen, alumnos de la Escuela de Enfermería realizando el primero. Derechos de autor  Creative Commons / Universidad de Navarra
Derechos de autor Creative Commons / Universidad de Navarra
Por Christina Thykjaer
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La inteligencia artificial ha cambiado la forma de estudiar y ahora está obligando a transformar los exámenes. Universidades y centros educativos buscan nuevas fórmulas para evaluar lo que realmente saben los alumnos.

La escena se repite cada vez más en universidades y centros educativos: un estudiante entrega un trabajo impecable, bien redactado, estructurado y sin errores. Sin embargo, cuando el profesor le pregunta sobre el contenido, surgen dudas. ¿Lo ha hecho él… o una inteligencia artificial?

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La irrupción de herramientas como ChatGPT ha cambiado radicalmente la forma de estudiar y, con ello, está transformando también la manera de evaluar.

Lejos de ser una tendencia pasajera, la inteligencia artificial forma parte del día a día académico. Según un informe reciente de la Fundación CYD, el 89% de los estudiantes universitarios españoles utiliza herramientas de IA en sus estudios.

Además, no se trata de un uso ocasional. La mayoría la emplea de forma habitual, incluso diaria. Desde resolver dudas hasta redactar trabajos completos, la IA se ha convertido en un asistente académico permanente.

El cambio ha creado una situación inédita: los trabajos realizados fuera del aula ya no garantizan que el estudiante haya aprendido realmente.

Evaluar en la era de la IA

Las universidades son conscientes de esta nueva realidad. El mismo informe señala que la mayoría de centros ha detectado que los alumnos incluyen respuestas generadas por IA incluso en exámenes.

El desafío es evidente: ¿Cómo evaluar el conocimiento cuando una máquina puede generar respuestas correctas en segundos?

A esto se suma otra preocupación: el plagio y la dificultad para detectar el uso de estas herramientas. Muchos sistemas de detección de IA no son completamente fiables, lo que complica aún más el control.

¿Son los exámenes orales el camino a seguir?

Ante este panorama, los métodos de evaluación están cambiando en algunos centros educativos. Aunque no todas las universidades han modificado todavía sus sistemas, cada vez más centros apuestan por fórmulas que obligan al alumno a demostrar sus conocimientos en tiempo real.

Los exámenes orales, prácticamente olvidados durante años, están volviendo con fuerza. En ellos, el estudiante debe explicar conceptos, argumentar y responder preguntas sin apoyo externo.

También se extiende la defensa de trabajos: ya no basta con entregar un documento, hay que justificarlo, explicarlo y responder preguntas sobre él. Además, muchas universidades están aumentando el peso de las pruebas presenciales para reducir la dependencia de tareas realizadas en casa.

La preocupación ha llegado incluso a las defensorías universitarias, organismos encargados de proteger los derechos de estudiantes y profesores. El pasado 21 de mayo, la Universidad de Almería acogió unas jornadas sobre inteligencia artificial tras recibir una "avalancha de consultas" relacionadas con conflictos provocados por su uso.

Durante el encuentro, la vicerrectora Maribel Ramírez advirtió de que la inteligencia artificial "está transformando de manera acelerada múltiples ámbitos de la vida universitaria" y planteó retos que "no se pueden ignorar", como la protección de datos, la transparencia o los sesgos.

Por su parte, el defensor universitario Bernardo Claros explicó que las universidades ya están recibiendo "muchas solicitudes de intervención" relacionadas con la IA en la evaluación y otros ámbitos académicos, lo que obliga a buscar "una respuesta común".

Estas declaraciones reflejan que el debate ya no se limita a las trampas académicas: también afecta a cuestiones éticas, legales y de convivencia.

No todo son riesgos: la IA también aporta ventajas

Pese a las dudas, la inteligencia artificial no se percibe únicamente como una amenaza. El propio alumnado reconoce sus beneficios: una mayoría considera que puede mejorar su rendimiento académico, según el informe de la Fundación CYD.

Las universidades también ven su potencial para personalizar la enseñanza, facilitar la investigación y mejorar la preparación de clases. Sin embargo, este avance tiene un lado oscuro. Existe el riesgo de que los estudiantes dependan demasiado de la tecnología, reduzcan su esfuerzo o desarrollen un aprendizaje superficial.

Un cambio profundo en la educación

Lo que está ocurriendo va más allá de una simple adaptación de los exámenes. Se trata de un cambio estructural en la forma de entender el aprendizaje. Durante años, el sistema educativo ha valorado la memorización y la capacidad de redactar trabajos. Hoy, muchas de esas tareas pueden ser realizadas por una inteligencia artificial.

Por eso, cada vez se valoran más habilidades como el pensamiento crítico, la capacidad de explicar ideas o la resolución de problemas en tiempo real.

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