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Rezos en Sudán por la fiesta del sacrificio
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Video. Sudaneses celebran una amarga Fiesta del Sacrificio

Los fieles musulmanes se reúnen en la capital de Sudán, Jartum, para rezar por la paz en el primer día del Eid al-Adha, un día después de que el jefe del Ejército, Abdel Fattah al-Burhan, hiciera un llamamiento a los "jóvenes y a todos los que sepan defenderse" para que se alzaran en armas con el Ejército, un llamamiento que ha sido ampliamente rechazado por la población civil.

Los fieles musulmanes se reúnen en la capital de Sudán, Jartum, para rezar por la paz en el primer día del Eid al-Adha, un día después de que el jefe del Ejército, Abdel Fattah al-Burhan, hiciera un llamamiento a los "jóvenes y a todos los que sepan defenderse" para que se alzaran en armas con el Ejército, un llamamiento que ha sido ampliamente rechazado por la población civil.

"No sentimos el sabor de la fiesta", afirmó a EFE el vecino Salem Ezaldin, de 54 años, que vive en el distrito de Al Nasr, en Jartum, ya que se ha quedado sin vecinos porque prácticamente todos han huido a otros estados o fuera del país.

Desde que el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) se rebelara contra el Ejército regular, el conflicto no ha cesado y casi 3 millones de personas se han desplazado internamente y externamente, sobre todo a Egipto, Sudán del Sur o Chad, mientras que más de 1173 civiles han muerto y 11 704 han resultado heridos, según la ONU.

Ezaldin indicó que no pueden moverse fuera del vecindario para celebrarlo con familiares y amigos por las "peligrosas condiciones y el despliegue de hombres armados".

Apuntó que solo pudo llamar a sus familiares que viven en "condiciones difíciles" en el sur de Um Durman, vecina a Jartum, donde las FAR están desplegadas y los aviones de combate del Ejército están bombardeando a pesar del anuncio de alto el fuego de ambas partes del conflicto.

De hecho hoy es el primer día de la tregua del Aíd al Adha a la que se comprometieron los dos bandos pero, como ha ocurrido en más de una decena de ocasiones que se acordaron pausas desde el pasado 15 de abril, no se ha respetado.

Omar al Tayeb, de 33 años, que vive en el barrio de Halfaya, situado en Jartum Norte aseguró a EFE que no disfrutan de esta festividad y este año no la han celebrado.

Consiguió salir al amanecer a rezar la oración del Aíd en una mezquita cercana, pero "el número de participantes era limitado y las caras de las personas estaban cansadas y pálidas", señaló.

"La tristeza domina el ambiente y no existe la alegría", lamentó.

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