Amal e Imed cocinando para su famila en las ruinas de lo que fue su hogar

Gaza | La resiliencia de una familia en las ruinas de su hogar bombardeado en Rafah

La familia palestina al-Robayaa pasa el día entre los escombros de su casa destruida en en la ciudad de Rafah, para escapar del ruido y el caos de la escuela de la ONU donde se refugian para dormir y que está abarrotada de refugiados, ya que Israel ordenó a la población del norte de la Franja de huir hacia el sur.

La familia palestina al-Robayaa pasa el día entre los escombros de su casa destruida en en la ciudad de Rafah, para escapar del ruido y el caos de la escuela de la ONU donde se refugian para dormir y que está abarrotada de refugiados, ya que Israel ordenó a la población del norte de la Franja de huir hacia el sur.

Pero pese a que el ejército israelí intensifica, hasta ahora, sus ataques en el norte de la Franja de Gaza, el sur también está siendo bombardeado y los al-Robayaa se quedaron sin hogar. 

Una familia extensa, el padre Imed, la madre Amal, seis hijos, una nuera y dos nietos; y la primera tarea nada más amanecer es conseguir comida, sobre todo para los niños.

Encontrar algo de harina para hacer pan es todo un milagro.

La poca agua que hay se usa con cuidado, un poco para lavar la ropa y otra para ducharse en el cuarto de baño, que sigue en pie entre los escombros.

Amal, la madre, explica: "Nos permite tener un poco de intimidad, pero siempre nos preocupa que nos caiga un trozo de hormigón en la cabeza".

Lavando la ropa
Lavando la ropaExtracto montaje AFP

En el bombardeo de su hogar, perdieron toda la ropa de invierno de los niños y cada noche que pasa hace un poco más de frío que la anterior.

El padre, Imed, intenta distraer a los niños tocando viejas canciones palestinas y algunas melodías más modernas con la flauta árabe tradicional.  Su laúd quedó sepultado bajo los escombros.

Imed intenta distraer a los niños con su música
Imed intenta distraer a los niños con su músicaExtracto montaje AP

Cuando el sonido de los drones y la oscuridad llegan, la familia al-Robayaa se dirige de nuevo a la escuela de la ONU para no pasar la noche a la intemperie.

"Los niños duermen poco y, si consiguen dormir, se despiertan gritando por la noche", se lamenta la nuera Nesrin.

"Así que me paso la noche esperando a que amanezca para poder volver a casa".

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