En un cementerio de Quetta, en Pakistán, lápidas de mármol pulido grabadas con retratos de los difuntos ayudan a las familias a mantener viva la memoria de sus seres queridos.
La práctica se ha hecho cada vez más popular entre la comunidad hazara. El artista local Sadiq Poya talla con cuidado las imágenes en el mármol y a veces ofrece su trabajo gratis a las familias que no pueden pagarlo.
Los familiares aseguran que los retratos grabados les reconfortan cuando visitan las tumbas, y les hacen sentir que sus seres queridos siguen presentes.
Algunas familias explican también que los retratos ayudan a que los parientes mayores reconozcan con facilidad las tumbas en los cementerios grandes.