El histórico regreso al agua del río Sena, en París, es el resultado de un ambicioso proyecto de limpieza valorado en 1.400 millones de euros. Este esfuerzo ha transformado el icónico río en un espacio seguro, inicialmente para los atletas olímpicos y ahora, para el público general. Se están abriendo tres zonas de baño supervisadas a lo largo de la ribera del río: una cerca de Notre Dame, otra junto a la Torre Eiffel, y una tercera en el este de la ciudad.
Nadar en el Sena estuvo prohibido desde 1923, con raras excepciones. Hoy, aunque siguen existiendo estrictas medidas de seguridad, la mejora drástica de la calidad del agua y la nueva infraestructura marcan un punto de inflexión. Estas zonas permanecerán abiertas hasta agosto, de forma gratuita, y contarán con límites de edad y normas de seguridad establecidas para todos los bañistas.