Bulgaria celebra su victoria en la gran final de Eurovisión 2026 tras una ajustadísima noche en la que Israel cayó a la segunda posición por el voto masivo del público.
Bulgaria ha ganado la 70ª edición del festival de Eurovisión con el tema fiestero 'Bangaranga', interpretado por la cantante Dara, que se impuso a otras 24 candidaturas en la gran final del sábado en Viena, la capital austríaca. Los ritmos contagiosos de la canción y una coreografía milimetrada conquistaron tanto al público como a los jurados nacionales.
Es la primera victoria de Bulgaria en Eurovisión. Dara es una artista consolidada en su país y ejerce de mentora en 'The Voice Bulgaria', pero no figuraba entre las favoritas al triunfo.
Hasta que se anunció el último recuento del voto popular, todo apuntaba a que el israelí Noam Bettan iba a ganar el certamen. A Bettan le recibieron con fuertes aplausos, aunque también se escucharon algunos abucheos mientras interpretaba 'Michelle', una balada rock en hebreo, francés e inglés.
La rumana Alexandra Căpitănescu fue tercera con la provocadora canción rock titulada 'Choke Me'. La estrella australiana Delta Goodrem acabó cuarta con la elegante balada de medio tiempo 'Eclipse', y el crooner italiano Sal Da Vinci fue quinto con 'Per Sempre Si', es decir, 'Forever Yes'.
El dúo finlandés formado por la estrella del pop Pete Parkkonen y la violinista clásica Linda Lampenius, gran favorito en las casas de apuestas, terminó en sexto lugar. El historiador de Eurovisión Dean Vuletic recordó que el certamen suele deparar sorpresas.
"Eurovisión nunca ha sido realmente un concurso para grandes estrellas, en gran medida ha sido un concurso para artistas poco conocidos", señaló Vuletic. "Al público le gusta ver a ese aspirante inesperado sobre el escenario, al artista que está empezando o a alguien procedente de un país más pequeño y más pobre".
Pop y política
El dispositivo de seguridad fue muy estricto en el recinto y en toda la capital austríaca, con protestas previas al espectáculo por la participación de Israel y su guerra en Gaza, que llevaron a cinco países a boicotear el certamen.
Cientos de personas marcharon cerca del recinto del concurso antes de la final del sábado, algunas con pancartas en las que se leía 'Block Eurovision'. Los grupos propalestinos organizaron además un concierto al aire libre el viernes bajo el lema 'No stage for genocide'.
Para algunos, este 70 aniversario del mayor y más antiguo concurso musical del mundo pasará a la historia como uno de los más divisivos de los últimos tiempos tras meses de protestas y disputas internas.
España fue el país de mayor peso que decidió apartarse como contribuyente clave de Eurovisión. Como miembro del 'Big 5', garantiza la viabilidad económica del festival, por lo que su ausencia dejó a la UER un agujero financiero y potencialmente de audiencia que cubrir.
Los otros cuatro países que boicotearon la gala fueron Irlanda, Países Bajos, Islandia y Eslovenia.
Espectáculo y puesta en escena
Los artistas solo disponían de tres minutos para conquistar a los espectadores y Dara, la representante de Bulgaria, puede presumir de haber aprovechado cada segundo.
'Bangaranga' es el típico hit pop que Eurovisión ofrece tan bien, con una exhortación irresistible que dice: "Entrégate a las luces cegadoras. Nadie va a dormir esta noche. Bienvenidos al tumulto".
Fue una de las varias artistas que pusieron en pie al público con actuaciones poderosas. Destacaron también la alemana Sarah Engels, con una balada llena de soul; la polaca Alicja, con un tema de R&B con toques de góspel; la ucraniana Leléka, que hechizó al auditorio con su propuesta, mientras que la sueca Felicia y la francesa Monroe apostaron respectivamente por el tecno pop y el pop lírico.