Por encima de ciertas altitudes, según la normativa vigente es obligatorio ascender al volcán acompañado de un guía debidamente acreditado.
Los guías que acompañan a senderistas por el monte Etna, en Sicilia, han iniciado una huelga por primera vez en décadas.
Protestan por las restricciones más duras impuestas por las autoridades locales tras una serie de erupciones del gran volcán en las últimas semanas.
Las autoridades de la ciudad de Catania han suspendido o limitado las excursiones para ver las coladas de lava del volcán por motivos de seguridad.
Huelga de guías turísticos del monte Etna por las nuevas restricciones
El monte Etna ofrece con frecuencia espectáculos volcánicos sensacionales, y los turistas acuden en masa para subir sus laderas y ver el espectáculo de cerca.
Por encima de ciertas altitudes, la normativa obliga a subir con un guía cualificado.
El miércoles, decenas de estos guías oficiales se manifestaron ante la puerta de acceso a las coladas de lava del monte Etna, calificaron las nuevas restricciones de excesivas y sostuvieron que las coladas de lava avanzan lo bastante despacio como para ser observadas con seguridad, como se ha hecho en el pasado.
La noche del martes, la Policía forestal se desplegó en las laderas para hacer cumplir las restricciones. Según la prensa local, 21 personas fueron denunciadas ante las autoridades por incumplimiento.
"Estas medidas anulan de facto el papel de los guías, les despojan de sus competencias, de su función y de su responsabilidad profesional", señaló un comunicado de la junta regional de los guías.
Los guías, que previsiblemente continuarán la huelga en los próximos días, confían en alcanzar un acuerdo con las autoridades que proteja su profesión y al mismo tiempo garantice la seguridad de los visitantes.
Claudia Mancini, una turista de 32 años, dijo que había venido desde Palermo para hacer una excursión con un guía en el monte Etna.
"Por desgracia, recibimos la mala noticia de la cancelación de toda actividad", dijo Mancini, y añadió que se solidarizaba con los guías ante una situación que "no está haciendo feliz a nadie".
¿Cuáles son las nuevas restricciones para las excursiones en el monte Etna?
Las coladas de lava son especialmente espectaculares tras la puesta de sol, pero con las nuevas normas las excursiones solo se permiten hasta el anochecer.
Los visitantes no pueden acercarse a menos de 200 metros de la colada. También se está aplicando con rigor un límite ya existente de diez personas por grupo, incluso con drones.
Las últimas restricciones se adoptaron después de que el monte Etna iniciara una ronda de erupciones en Nochebuena.
El frente de lava más avanzado alcanzó los 1.360 metros sobre el nivel del mar, antes de detenerse y entrar en una fase de enfriamiento tras un recorrido de aproximadamente dos millas, según las autoridades locales.
La colada de lava no supone peligro para las zonas residenciales cercanas, según los vulcanólogos, ni para los senderistas que van con guía.
"Entre todas las erupciones del Etna de los últimos años, no ha habido una tan inofensiva, agradable o tan poco peligrosa", escribió en Facebook el vulcanólogo de Catania Boris Behncke, que trabaja en el Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología (INGV).
"No sé qué se le pasó por la cabeza a quien consideró útil emitir estas ordenanzas, en un área que necesita mucha más intervención para prestar un servicio a la comunidad y a este entorno que nos acoge y nos sustenta."
El Instituto Nacional de Geofísica y Vulcanología de Italia confirmó esta semana que la erupción del monte Etna sigue activa, pero señaló que los frentes de lava se están enfriando y no avanzan más.
"Es una colada que desciende muy lentamente por una zona que ahora es además llana o semillana", dijo Dario Teri, miembro de la asociación siciliana de guías alpinos y de volcanes que participó en la protesta del miércoles.
¿Es seguro visitar el monte Etna durante una erupción?
El monte Etna es el volcán más activo de Europa y el mayor del continente. Atrae a senderistas y mochileros a sus laderas, mientras que los turistas menos aventureros pueden admirarlo desde lejos, especialmente desde el mar Jónico.
Con 3.350 metros de altura y 21,7 millas de ancho, el gigante siciliano ofrece a menudo un asiento en primera fila ante la fuerza de la naturaleza.
El pasado junio, una erupción masiva obligó a los turistas a huir del volcán después de que una columna de gases de alta temperatura, ceniza y rocas de varios kilómetros de altura se elevara sobre ellos.
Pero el gigante está estrechamente vigilado, de modo que las alertas suelen emitirse con antelación, lo que significa que incluso cuando está activo muchas rutas y senderos siguen siendo seguros. Además, hay numerosos itinerarios de senderismo que se mantienen bien alejados de la cumbre y de los cráteres donde se producen las explosiones.
En cualquier caso, siempre se recomienda a los visitantes ir acompañados por un guía local o una agencia, y si se quiere sobrepasar la cota de 2.900 metros es obligatorio contratar a un guía.