Inaugurado en 1987, el Centro Republicano de Espeleoterapia de Armenia lleva décadas recibiendo a pacientes con enfermedades respiratorias en galerías excavadas en sal gema, donde se cree que el aire subterráneo, rico en minerales, ayuda a aliviar dolencias como el asma y la bronquitis.
El centro, que llegó a tratar a más de 300 personas al año en sus 4.000 metros cuadrados de instalaciones, atiende ahora, según las informaciones, a apenas unas 50 anuales tras perder la financiación estatal entre 2019 y 2020, lo que deja su futuro en duda.
Las autoridades sanitarias armenias aseguran que el gasto se ha reorientado hacia tratamientos con mayor respaldo científico y dirigidos a enfermedades más graves, mientras que los médicos del centro insisten en que la espeleoterapia debe considerarse una terapia complementaria, no un sustituto de la medicina convencional.
Para visitantes veteranos como Armen Stepanyan, que lleva más de una década viajando desde Kemerovo, en Rusia, la mina sigue siendo una fuente poco frecuente de alivio. "Lo probé todo, balnearios, tratamientos, nada me ayudó", dijo. "Aquí noté mejoría tras el primer ciclo".
Sus partidarios ven la clínica como parte de la amplia tradición armenia de medicina natural, y las autoridades exploran ahora la entrada de inversión privada para conservar el lugar, quizá como centro de investigación o de turismo médico.