Miles de indígenas marcharon por Brasilia el martes para denunciar violaciones de sus derechos sobre la tierra que vinculan a proyectos agrícolas, madereros y mineros.
La protesta recorrió la Explanada de los Ministerios hasta la Plaza de los Tres Poderes, sede del Gobierno. Forma parte del Campamento Tierra Libre, la mayor movilización indígena de Brasil, que reúne a unas 7.000 personas de 200 grupos durante una semana de reivindicaciones coordinadas.
Los líderes reclamaron además al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que actúe y advirtieron de que el apoyo a proyectos petroleros puede chocar con sus compromisos en materia de derechos indígenas. Los activistas denuncian el aumento de las invasiones de mineros y madereros, así como la violencia en zonas como Bahía.
Los investigadores sostienen que la protección de los territorios indígenas sigue siendo una de las formas más eficaces de frenar la deforestación en la selva amazónica, un regulador clave del clima mundial.