Las interrupciones en el proceso han desatado protestas en todo el país, ya que muchos votantes señalan irregularidades y ponen en duda la credibilidad del proceso, pese a las reiteradas garantías de las autoridades electorales de que el resultado reflejará la voluntad popular.
Las autoridades señalaron que a más de 63.000 votantes de Lima y otras zonas, incluidas algunas en el extranjero, se les dará una segunda oportunidad para votar el lunes, 13 de abril, después de que las papeletas no llegaran a decenas de colegios electorales. Este retraso implica que probablemente no habrá resultados antes del 14 de abril como mínimo, lo que alimenta las preocupaciones sobre la transparencia y la participación en una contienda ya muy reñida, con 35 candidatos.
Las elecciones se celebran en un contexto de delincuencia al alza y profunda inestabilidad política, con Perú habiendo tenido nueve presidentes en la última década. Hay más de 27 millones de personas inscritas para votar, entre ellas alrededor de 1,2 millones en el extranjero, y la participación es obligatoria para los ciudadanos de entre 18 y 70 años, con multas de hasta unos 30€ para quienes no acudan a las urnas.
Como no se espera que ningún candidato supere el 50% de los votos, parece probable una segunda vuelta en junio. Los electores también eligen un nuevo Congreso bicameral por primera vez en más de 30 años, tras las reformas que reintroducen un Senado de 60 escaños junto a una Cámara baja de 130, lo que refuerza el papel del poder legislativo en el control del Ejecutivo.