El kiwi, ave nacional sagrada de Nueva Zelanda, desapareció de las colinas que rodean Wellington hace más de un siglo.
Ahora, los habitantes de la capital impulsan una insólita campaña ciudadana para devolver a la ciudad estas aves no voladoras en peligro de extinción.
En una colina envuelta en niebla sobre el mar oscuro que separa la Isla Norte y la Isla Sur de Nueva Zelanda, Ward y otros atravesaron, ya entrada la noche del martes, unos campos agrícolas escarpados, cargando en silencio siete cajas a la tenue luz roja de sus linternas.
Ward y sus amigos colocaron las cajas por parejas, las abrieron y las inclinaron con cuidado.
En el interior de cada una se acurrucaba un kiwi, entre ellos el ejemplar número 250 trasladado a Wellington desde que comenzó el proyecto Capital Kiwi.
En Nueva Zelanda quedan unos 70.000 kiwis, frente a los cerca de 12 millones que se calcula que había antes de la llegada de los seres humanos. La población disminuye en torno a un 2% cada año.