El ataque destruyó por completo el edificio y esparció grandes escombros estructurales por las estrechas calles cercanas. A primera hora del jueves podían verse entre los restos objetos personales del hogar, ropa y juguetes infantiles. Aunque en un primer momento no se confirmaron fallecidos, los equipos de emergencia y rescate sacaron de los escombros a varios civiles heridos. Las víctimas, entre ellas al menos una persona cuyo estado se describió como crítico, fueron trasladadas al hospital Mártires de Al Aqsa en Deir al Balah para recibir atención de urgencia.
Los vecinos se congregaron en torno a la estructura destruida mientras las familias rebuscaban entre el hormigón quebrado y los muebles dañados. "No hay alto el fuego", afirmó el propietario Ibrahim Ismail tras el bombardeo.
El incidente es el último de una serie de ataques que se han producido a pesar de un acuerdo de alto el fuego regional concebido inicialmente para reducir la violencia tras un conflicto prolongado.
El Ministerio de Sanidad de Gaza informa de que cientos de palestinos han muerto por fuego israelí desde la entrada en vigor de la tregua, aunque sus cifras no distinguen entre civiles y combatientes. Israel sostiene que sus operaciones militares responden a ataques cerca de zonas bajo control militar y a violaciones del alto el fuego por parte de grupos armados. En el mismo periodo habrían muerto cuatro soldados israelíes.
El campo de refugiados de Maghazi, una zona urbana densamente poblada en el centro de Gaza, se ha visto afectado en repetidas ocasiones por bombardeos y combates desde que el conflicto se intensificó en 2023.