Decenas de miles de trabajadores marcharon el martes por el centro de Bruselas, mientras los sindicatos convocaban una huelga nacional contra los planes de reforma fiscal del Gobierno belga.
Los manifestantes portaban pancartas contra las reformas de las pensiones, la subida del precio de los combustibles y las medidas de austeridad, coreando consignas y haciendo ruido por el centro de la ciudad.
También se vio a manifestantes con carteles críticos con el primer ministro Bart De Wever y otras figuras del Gobierno.
La huelga alteró el transporte público y el tráfico aéreo en toda Bélgica, mientras los sindicatos pedían mantener la presión sobre el Gobierno por las medidas económicas previstas.