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¿Y si las mascarillas actúan como una vacuna contra la COVID-19?

Mascarillas obligatorias en las calles de París, Francia.
Mascarillas obligatorias en las calles de París, Francia.   -   Derechos de autor  Francois Mori/Copyright 2020 The Associated Press. All rights reserved.
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¿Y si en vez de frenar el virus, el beneficio de la mascarilla es que nos expone a él? La profesora Monica Gandhi de la UCSF (Universidad de California, San Francisco) ha formulado el resultado de su estudio en forma de pregunta: "¿Puede ser el uso de mascarilla una vacuna rudimentaria hasta que tengamos una vacuna real?"

Y la investigadora explica su teoría sobre la contención del Covid-19 en pocas palabras: El uso de mascarilla reduce la carga viral, pero permite que el nuevo cornavirus se propague, aumentando las infecciones sin síntomas. Las infecciones asintomáticas generan células T (del sistema inmune) más fuertes y durante cierto tiempo obtenemos inmunidad contra el coronavirus.

Las vacunas tradicionales funcionaban según el principio de que inyectar pequeñas cantidades del patógeno para inmunizar a los pacientes. Estos virus 'débiles' generan anticuerpos al provocar una forma leve de la enfermedad.

Monica Gandhi y George W. Rutherford creen que las mascarillas pueden contribuir a una forma de "variolización", una técnica anterior a las vacunas, que consistía en exponer al paciente sano al virus de la viruela de forma controlada, y han publicado su teoría en el "New England Journal of Medecine".

Imaginemos a la gente con las mascarillas 'normales' que casi todos llevamos cotidianamente en el autobús, en el metro o comprando en un supermercado. Cualquiera que lleve una mascarilla y se cruce con una persona infectada por el SARS-CoV-2 se expone sólo a una pequeña cantidad de inóculo viral, es decir, sólo una pequeña cantidad de virus, gracias al tapabocas.

Si se confirma la teoría de que las personas expuestas a una dosis viral menor también enferman con menos gravedad, podría tener un efecto muy positivo. Una ligera reacción del sistema inmunológico o una enfermedad leve causaria la producción de anticuerpos contra el coronavirus. El mismo efecto que se espera de la vacuna.

Después de esa exposición al virus, la persona afectada sería inmune al Covid-19, al menos por un cierto período de tiempo.

"Ésta es una teoría. La mascarilla disminuye el inóculo viral -> aumenta la infección asintomática. Infección asintomática -> fuerte inmunidad de células T y (células B de memoria) durante algún tiempo. ¿Podría el enmascaramiento ser una vacuna rudimentaria hasta que consigamos una vacuna real?."

Ghandi explica que el beneficio es doble si nos contagiamos cada vez más de forma asintomática: reducir los casos graves y fallecimientos y contribuir a la inmunidad colectiva.

En un tweet del 1 de septiembre, Monica Gandhi ve su teoría confirmada por los nuevos números de contagios elevados con baja mortalidad en España, donde el uso de la mascarilla obligatoria es universal desde hace meses. La científica de San Francisco asume que allí mucha gente allí ya tiene inmunidad frente al coronavirus.

Mónica Gandhi también escribe: "En última instancia, la lucha contra la pandemia consiste en reducir tanto las tasas de transmisión como la gravedad de la enfermedad. Cada vez hay más pruebas que sugieren que el uso general de la mascarilla podría beneficiar a ambos objetivos".

Los autores reconocen, eso sí, que hacen falta más estudios que comparen la tasa de infección asintomática en regiones con y sin mascarilla universal.