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Ineficacia y riesgos para los derechos de los migrantes, lagunas del Pacto de la Comisión Europea

El vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas y la comisaria de Interior Ylva Johansson en la presentación del Pacto sobre migraciones y asilo.
El vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas y la comisaria de Interior Ylva Johansson en la presentación del Pacto sobre migraciones y asilo.   -   Derechos de autor  Stephanie Lecocq/AP
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Pocas horas después de la presentación del nuevo Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo, varios expertos europeos en políticas de migración advierten que el nuevo plan podría aumentar, en lugar de aliviar, la presión sobre los países fronterizos, erosionando las garantías de respeto de los derechos humanos de los migrantes.

Además los expertos creen que muchos países pueden rebajar las expectativas aceptando solo las formas más "convenientes" de solidaridad obligatoria y poniendo todo el mecanismo en crisis.

Pero vayamos por orden.

Presentado con pompa y circunstancia por la comisaria de Asuntos Internos Ylva Johansson, el Vicepresidente de la Comisión Margaritis Schinas y la Presidenta de la Comisión Ursula von der Leyen, el documento establece las directrices que guiarán la labor de la Comisión en materia de migración durante los próximos cinco años.

El proyecto lleva años en los pasillos de Bruselas pero el trágico incendio del campo de Moria ha sonado como una llamada urgente para presentarlo.

Aún no tiene fuerza de ley y debe recibir luz verde del Consejo y el Parlamento Europeo.

Las dos grandes claves del Pacto sobre Migraciones y asilo son:

  • Controles fronterizos unificados, exhaustivos, biométricos y obligatorios (identidad, salud y seguridad, los tres parámetros) con una duración máxima de 3/5 días. Se llevarán a cabo en los países de entrada, tanto en el territorio nacional como en estructuras fronterizas similares a las zonas francas. La decisión (protección internacional o devolución) debe tomarse en un plazo de 12 semanas;
  • Un mecanismo obligatorio de solidaridad en dos formas: la aceptación de la reubicación de los migrantes de los países fronterizos, o los llamados "retornos patrocinados". En este caso, los Estados Miembros más reacios a recibir personas en su territorio tendrán que ayudar a otros países de la UE a facilitar el retorno. Inicialmente, los migrantes permanecerán en el país de primera entrada, pero si en el plazo de 8 meses los gobiernos patrocinadores no organizan su retorno, tendrán que trasladarlos a su propio territorio hasta que se cierre el procedimiento de retorno.

Problemas no resueltos

Una cuestión de confianza. Según Thomas Gammeltoft-Hansen, profesor de derecho de los refugiados y de la migración en la Universidad de Copenhague, "el gran desafío del nuevo pacto de migración es presentar algo realmente nuevo, pero al mismo tiempo no del todo irrealista desde el punto de vista político". La cuestión general, como se desprende de las palabras utilizadas, es la de la confianza entre los Estados Miembros. Si los procedimientos y el registro en las fronteras tienen éxito, habrá menos solicitantes de asilo que se trasladen de un país a otro, pero no hay garantías de que el plan funcione.

"Para que el plan funcione, la apuesta es que todos los Estados Miembros hagan su parte y estén a la altura de sus responsabilidades. Los Estados en primera línea tendrán que jugar un papel más importante en la recepción inicial. Los demás Estados miembros lo asumirán en lo que respecta al traslado de los solicitantes de asilo, o se responsabilizarán de la devolución de los solicitantes rechazados. Pero con que sólo unos pocos Estados no respeten sus compromisos bastará para poner en crisis todo el sistema".

Menos garantías para los migrantes. Según Sergio Carrera, Investigador Principal del Centro de Estudios de Política Europea (CEPS), un think tank con sede en Bruselas: "Los procedimientos acelerados son problemáticos desde la perspectiva de los derechos humanos. Los procedimientos rápidos son siempre a expensas del estado de derecho y del individuo. Muchos de estos migrantes ya llegan con mucha angustia y sufrimiento. Un procedimiento acelerado en las fronteras exteriores será contraproducente y aumentará la ineficiencia sistemática en países como Grecia, sin ser necesariamente una garantía de transferencias rápidas".

¿Cómo asegurar el cese de los retornos ilegales? Las expulsiones ilegales de inmigrantes antes de que puedan siquiera tener acceso a los procedimientos de asilo están a la orden del día no sólo en Grecia, sino también en países como Hungría, Croacia y Rumania.

Alberto Horst Neidhardt, analista de políticas del think tank European Policy Centre de Bruselas, indica que la pregunta fundamental sigue abierta: "¿Cómo asegurarse de que las personas lleguen al punto de poder solicitar asilo? Según la propuesta de la UE, correspondería a cada Estado establecer mecanismos de vigilancia independientes para garantizar el cumplimiento de los procedimientos. "En el pasado, la Comisión ha sido muy reacia a investigar tales incidentes. Por un lado, la intención de dar un paso adelante es bienvenida; por otro lado, debe tener el peso político necesario y el deseo de hacer que los países rindan cuentas de sus acciones".

Repatriados: ¿Decidir por los migrantes sin su consentimiento? Según Alberto Horst Neidhart, si bien los Estados Miembros tienen el deseo común de aumentar las repatriaciones, éstas "siempre son más fáciles de decir que de hacer". La cooperación de terceros países será esencial para la expansión y la aplicación de los acuerdos de readmisión, y ello dependerá de la creación de una verdadera asociación de igual a igual a corto y largo plazo".

La sobrecarga administrativa en países como Italia y Grecia. Carrera, del CEPS, añade que aumentar los controles iniciales en los países de la frontera exterior de la UE -aunque cuenten con el apoyo de la Oficina Europea de Apoyo al Asilo- "inevitablemente significa más retenciones: no es tan fácil expulsar a las personas o trasladar a los solicitantes de asilo, que permanecerán en los puntos conflictivos. Por eso me sorprende que Grecia esté de acuerdo: para estos países aumentará la responsabilidad y el trabajo a realizar".

Multiplicación de lugares de detención. Con esta reforma, el enfoque de punto caliente que llevó a situaciones extremas como el destruido campo de Moria podría paradójicamente expandirse por toda Europa.

Según ASGI, la Asociación de Estudios Jurídicos sobre la Inmigración, daría lugar a "una multiplicación de los lugares de detención formales e informales y a la reducción a cero de las garantías reales sobre un análisis completo y adecuado de las solicitudes de asilo". Además, esos procedimientos corren el "riesgo de exacerbar aún más la ya dramática situación de los migrantes a lo largo de las fronteras europeas en Grecia, Italia, Ceuta y Melilla y otros lugares". Maria Nyman, Secretaria General de Caritas Europa, comparte las mismas preocupaciones.

Dublín no está siendo superado, no todavía. "Esta nueva regulación pretende sustituir el actual sistema de Dublín III, aunque apuesto a que no lo llamarán Dublín IV", dice Gammeltoft-Hansen. "Pero si se observa el texto de la propuesta, sigue basándose en un conjunto de criterios básicos para determinar qué Estado miembro es responsable de las solicitudes de asilo. Un sistema muy parecido al que tenemos hoy en día. La diferencia radica en los mecanismos de solidaridad que sólo entrarán en juego bajo ciertas condiciones".

El Pacto sobre la Migración propone la preselección y luego la aceleración de los procedimientos fronterizos para las personas procedentes de determinados países. Este tipo de procedimientos suelen ser injustos y raramente tan rápidos. Piensa en #Moria

La otra idea que destaca es el "patrocinio de retorno" como la opción "flexible" para ejercer la "solidaridad obligatoria". (Honestamente, ¿qué significan ya las palabras?)

Es como pedirle al matón de la escuela que se lleve a un niño a casa. Como señala Judith Sunderland, de Human Rights Watch, "en virtud de este plan, los países que se nieguen a compartir la responsabilidad por los migrantes y los solicitantes de asilo tendrán que deportar a las personas que no tienen derecho a permanecer como resultado de procedimientos acelerados (injustos) en la frontera". Es como pedirle al matón de la escuela que se lleve a un niño a casa". Según su colega Philippe Dam, "confiar el retorno a los países que rechazan la solidaridad es un insulto al principio mismo de la solidaridad". Existe un grave riesgo de arbitrariedad y erosión de los mecanismos de salvaguardia mínimos".

Un regateo a la baja. Horst Neidhart cree que la Comisión debería ofrecer incentivos y establecer mecanismos claros para garantizar que no se materialice "una carrera a la baja", en la que los Estados Miembros deseen contribuir sólo con devoluciones [en lugar de con relocalizaciones]. También queda por ver cómo funcionará esto en la práctica".

Dos días antes de que se revelara el Pacto, el Canciller austríaco Sebastián Kurz reiteró su oposición a cualquier redistribución de los migrantes. "No funciona así, sino protegiendo mejor las fronteras exteriores, luchando juntos contra los traficantes y enviando ayuda a los territorios".

Según Alberto Horst Neidhardt, el reto será crear un consenso en torno a esta nueva idea presentada hoy. "El Pacto es una propuesta elaborada y exhaustiva que ha estado en trámite durante mucho tiempo. Pero plantea dos preguntas. Primero, ¿hay realmente todo lo que Europa necesita en el paquete? En segundo lugar, ¿estarán ahora de acuerdo con la Comisión los Estados Miembros que se han opuesto al cambio en el pasado?"

¿Y ahora qué pasa con el pacto?

Ahora comienza la fase de negociación en la Eurocámara y el Consejo Europeo, que reúne a los jefes de gobierno de la UE.

Será importante entender qué enfoque se dará a los votos. "En el pasado, se ha aplicado la lógica de la unanimidad al Consejo, lo que es completamente ilegal porque los Tratados indican la necesidad de una mayoría cualificada. No es necesario tener luz verde de Hungría, Polonia o la República Checa", indica Carrera.

El debate irá mucho más allá de la Presidencia alemana del Consejo. Berlín ha expresado repetidamente la necesidad de un mecanismo de relocalizaciones obligatorio.

Portugal y Eslovenia asumirán entonces la presidencia. Según Carrera, las negociaciones podrían durar al menos un año, y extenderse a dos o tres presidencias del Consejo Europeo.

Hasta la fecha, los programas de reforma excesivamente ambiciosos no han logrado el consenso necesario para ser aprobados y a veces ni siquiera han sido discutidos.

El tema también divide en el seno de la propia Comisión Europea: basta pensar que el vicepresidente de la Comisión y comisario griego para el "modo de vida europeo", Margaritis Schinas, es miembro del Partido Popular Europeo (el mismo que le primer ministro húngaro Viktor Orbán, para entenderlo), mientras que Ylva Johansson es una socialdemócrata convencida.

Johansson, una política de larga trayectoria (elegida a la edad de 24 años en el parlamento sueco, un récord en 1988), insiste en cambiar el discurso sobre la migración de un vocabulario de emergencia a uno basado en la normalidad.

Durante su conferencia de prensa, Johansson citó dos cifras: en 2018, 2,4 millones de inmigrantes llegaron a la Unión Europea legalmente, en comparación con casi 150.000 llegadas irregulares en el mismo año. Aún menos (128.000) en 2019.