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Mosaico: la vacuna contra el VIH que ya se prueba en varios países del mundo

Imagen de una inyección (archivo)
Imagen de una inyección (archivo)   -   Derechos de autor  Arnulfo Franco/Copyright 2021 The Associated Press. All rights reserved
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"Muy emocionado", así salía el periodista Lucas Villa el primer día que en su brazo le inocularon la primera dosis de la que en unos años podría ser la vacuna contra el VIH. Las inyecciones que ya se están probando en varios países son a través del estudio de Mosaico y han alcanzado la fase 3. Es decir, que el mundo está cada vez más cerca de que exista una vacuna contra el VIH.

El estudio no garantiza que hayas recibido la dosis. Según los responsables del proyecto, el 50% de los voluntarios que se presenten recibirán una solución salina en lugar de la vacuna. "Así que (salvo que me hayan administrado un placebo) ahora medirán la respuesta inmune de esta vacuna en mi organismo", destacaba el voluntario Lucas Villa. El periodista difundía el mensaje de que no solo existen las vacunas del coronavirus -en un momento en el que la COVID-19 parece eclipsar al resto de enfermedades-. "Porque no solo hay un virus que parar" concluía en su cuenta de twitter:

¿Cómo funciona esta vacuna?

Las pruebas que se están haciendo son sobre 2 vacunas experimentales contra el VIH en las que están involucrados, entre otras organizaciones, la farmacéutica Janssen. Según el presidente de la Coordinadora estatal de VIH y sida de España (CESIDA), Ramón Espacio: "Está basada en adenovirus y en crear anticuerpos frente al VIH". Las vacunas del estudio se denominan Ad26.Mos4.HIV y gp140 bivalente. Las vacunas no se elaboran a partir del VIH vivo o del VIH muerto ni de células humanas infectadas con VIH por lo que no hay riesgo de que te infectes con VIH ni que provoquen SIDA.

En la Ad26.Mos4.HIV se incluye un adenovirus tipo 26, un virus común que está presente en la vida diaria y puede provocar resfriados e infecciones respiratorias. Este adenovirus está diseñado para que en el cuerpo produzca proteínas similares a las del VIH y permita crear los anticuerpos necesarios para cuando en un futuro el virus quiera entrar en el organismo. En la gp140 bivalente se incluyen varias proteínas artificiales similares a las de VIH para que generen una respuesta inmune. Según Ramón Espacio, "es una vacuna extraña en el sentido de que lleva distintos componentes, con lo cual se van a inocular varias dosis durante un año".

¿Dónde se está probando?

Mosaico todavía busca voluntarios para este estudio que se está realizando en varios países. En Europa participan España, Polonia e Italia; pero también se está realizando en Estados Unidos, México, Brasil y Argentina. Prevén que participen unas 3800 personas.

Vicente Descalzo es médico en la Unidad de ETS y VIH en el Hospital de Val d'Hebron en Barcelona. Trabaja en estudio de Mosaico y destaca para Euronews: "La idea es probar ya la eficacia y que de ahí pueda salir ya una indicación. Es intentar incluir ahí a muchos participantes para de ahí sacar datos de eficacia. Ya se han pasado las fases previas de calcular las dosis y de ver si puede haber efectos secundarios"

¿A quiénes se les está suministrando?

El estudio se hace sobre población de hombres que tienen sexo con hombres y de personas transexuales que puedan tener riesgo de infectarse con el VIH. "Estamos en una fase súper precoz del estudio. Todavía estamos buscando participantes, es súper pronto para poder tener cualquier dato. Puede ser que haya algún análisis intermedio, pero esto hasta dentro de dos años no creo que tengamos ningún dato", apunta Descalzo.

Según los responsables del proyecto el participante tiene que tener entre 18 y 60 años de edad, no estar infectado con el VIH y haber decidido no usar profilaxis previa a la exposición (PrEP) para prevenir la infección por VIH (que se ha demostrado muy eficaz en la prevención). "Si por algún motivo esta persona no quiere tomar pastillas o no le convence lo de la PrEP , entonces es cuando planteamos participar en otros estudios de prevención o investigación como es en este caso el estudio de la vacuna, pero claro, primero hay que ofrecerle al paciente las estrategias que sabemos que funcionan", añade el doctor.

Como en otros estudios de este tipo ni el doctor ni el paciente saben si se le está inoculando la dosis de la vacuna o del placebo.

¿Por qué no es tan rápido el desarrollo de la vacuna del VIH como la de la COVID-19?

"El VIH es un virus que muta muchísimo. Se replica de una manera defectuosa y eso hace que tengas muchas mutaciones. El VIH tiene mil veces más variantes que el coronavirus. El VIH de una región puede ser muy diferente al de otra, lo que hace complejo pensar en cómo idear una vacuna que me pueda proteger para todas las variantes que hay de VIH", señala Vicente Descalzo. "Por otro lado las personas que pasan la infección por COVID lo más normal es que se curen. Todavía no tenemos a alguien que se haya curado espontáneamente del VIH", añade el doctor del Hospital de Val d'Hebron. Otra diferencia entre ambos virus es el número de incidencia. "La incidencia del VIH es más baja, entonces tienes que hacer un seguimiento durante más tiempo", apunta Descalzo. El doctor añade que en la investigación de la COVID ha habido también una inversión mayor.

¿Para cuándo se sabrán más datos?

El presidente de la Coordinadora Estatal de VIH y sida de España (CESIDA). Ramón Espacios, señala que "ya hay un estudio (con las mismas vacunas) que se va a realizar en mujeres, en países donde hay más prevalencia en mujeres que es en países africanos y parece ser que en África, donde tienen más avanzado el estudio, podrán tener datos preliminares a finales de este año". Espacios se muestra esperanzado dentro de la prudencia porque ya ha habido otras vacunas que no han funcionado. "Tiene buena pinta, pero hemos tenido otros ensayos y otros intentos y es necesario demostrar que realmente funciona", recuerda el presidente de CESIDA. "Hay que ver que la respuesta dure, que los anticuerpos duren suficiente y que tengan suficiente capacidad para bloquear la entrada del virus", señala Espacio. "Ha habido muchos intentos de vacunas y luego al final el último que se hizo en Tailandia se vio que la eficacia no era suficiente, era un poco más del 30% .Una vacuna para el VIH necesitaría una eficacia mayor"

La vacuna sería mucho más fácil de implementar en los países subdesarrolados

La Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado este miércoles por una amplia mayoría una serie de medidas urgentes para acabar con el Sida para 2030, y ha advertido de que la pandemia del coronavirus ha aumentado las desigualdades y ha empeorado el acceso a los antirretrovirales, a los tratamientos y los diagnósticos. 193 naciones se han comprometido a implementar un texto que contempla la reducción anual de las infecciones de VIH por debajo de las 370.000, y de los decesos relacionados con el Sida a menos de 250.000 para 2025.

"El VIH sigue siendo un problema de salud pública en España y en Europa, pero aquí (en el mundo desarrollado) tenemos acceso a tratamientos. Tenemos una incidencia digamos que sigue siendo alta y una mortalidad muy baja porque la gente accede a tratamientos y las personas con VIH viven bien", señala el presidente de CESIDA. Sin embargo hay países donde el acceso a tratamientos no es universal y sigue siendo muy limitado."En Tanzania siguen muriendo 30000 personas por SIDA y lo estamos viendo con el COVID, la realidad y la forma de acabar con las epidemias es teniendo una vacuna eficaz", concluye Espacio.