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Un rayo de esperanza: los gobiernos de la UE se reúnen para dejar atrás los combustibles fósiles

La tripulación de la Flotilla por la Justicia Climática en Sint Maarten, 7 de abril de 2026
Tripulación de la flotilla por la justicia climática en Sint Maarten, 7 de abril de 2026 Derechos de autor  Climate Justice Flotilla
Derechos de autor Climate Justice Flotilla
Por Ruth Wright con AP
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Las crisis energéticas podrían pasar a la historia si se prioriza una energía limpia fiable, barata y abundante por delante de los combustibles fósiles.

Una conferencia en Colombia podría marcar el esfuerzo internacional más serio hasta la fecha para dejar atrás los combustibles fósiles.

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Con más de diez millones de barriles de petróleo al día actualmente retenidos en el estrecho de Ormuz, los peligros de depender de combustibles fósiles importados nunca han sido tan evidentes.

"El precio del petróleo no se queda solo en los mercados energéticos, se traslada directamente a la vida de la gente", dijo Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y una de las principales defensoras de la justicia climática, en una rueda de prensa previa al evento. Advirtió de que las consecuencias golpean con más fuerza a los más vulnerables.

En la COP30 de 2025, los copatrocinadores Colombia y Países Bajos anunciaron la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Abandonar los Combustibles Fósiles. Se celebrará en Santa Marta, en Colombia, del 24 al 29 de abril.

"Existe un impulso claro para poner fin a los combustibles fósiles y ahora es el momento de aprovecharlo", afirmó la vice primera ministra y ministra de Política Climática y Crecimiento Verde de Países Bajos, Sophie Hermans.

El objetivo de la conferencia es acordar soluciones aplicables que las reuniones posteriores puedan perfilar para que los gobiernos de todo el mundo puedan llevarlas a la práctica.

Los organizadores señalan que una de las metas clave es garantizar que "el abandono gradual de la dependencia de los combustibles fósiles" se haga de forma justa, que definen como no "generar impactos adversos en materia de empleo, estabilidad macroeconómica o seguridad energética".

"Tenemos que empezar a concretar cómo podría ser esta eliminación progresiva y trazar una hoja de ruta específica que nos permita incorporar lo nuevo y dejar atrás lo viejo", dijo la ministra Hermans.

No es solo otra cumbre climática de la COP

Las cumbres climáticas anuales de la ONU, las COP, suelen ser criticadas por la lentitud exasperante de su toma de decisiones y la falta de resultados concretos.

Las palabras "combustibles fósiles" ni siquiera se mencionaron en el texto final acordado en la COP30 de 2025, pese a que más de 85 países reclamaron una hoja de ruta para eliminarlos. Entre ellos figuraban Alemania, Reino Unido, Francia y España, la tercera, sexta, séptima y duodécima economías mundiales. También apoyaron la medida los grandes países del sur global Brasil y México, décima y decimotercera economía del planeta.

La conferencia de Santa Marta aspira a empezar a trazar esa hoja de ruta.

"Estamos abriendo un espacio de debate que no existe", declaró la ministra de Medio Ambiente de Colombia, Irene Vélez Torres, a la agencia AP antes de las conversaciones.

Al cambiar la forma en que votan los participantes, la conferencia podría tener éxito donde han fracasado las COP.

"No se regirá por las normas de la ONU, que exigen consenso, sino por la regla de la mayoría, lo que impedirá que un puñado de países bloquee los avances como hicieron los petroestados en la COP30", explican Mark Hertsgaard y Kyle Pope, de Covering Climate Now.

Los organizadores se esfuerzan en subrayar que la conferencia "no pretende funcionar como un órgano negociador, ni forma parte de ningún proceso o iniciativa de negociación formal, y no tiene intención de sustituir a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC)".

En virtud del Acuerdo de París, el pacto climático global de 2015, los países fijan sus propios objetivos de emisiones, de modo que ningún proceso internacional puede obligar a los gobiernos a abandonar los combustibles fósiles.

La cumbre se inscribe en un esfuerzo más amplio por llevar la diplomacia climática más allá de los objetivos de emisiones y pasar a afrontar directamente la producción de combustibles fósiles, un asunto políticamente delicado que desde hace tiempo divide a los países.

Quién participa en la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para Abandonar los Combustibles Fósiles

La idea es que los gobiernos expongan cómo planean avanzar en la transición lejos del petróleo y el gas, con el apoyo de académicos, activistas climáticos, líderes de pueblos indígenas, representantes sindicales y otras voces de la sociedad civil, que compartirán sus propuestas y experiencias para convertir el objetivo abstracto de abandonar los combustibles fósiles en una realidad práctica.

Los organizadores aseguran que han invitado a los países que respaldaron la propuesta de hoja de ruta en la COP30, así como a destacados dirigentes de gobiernos regionales, entre ellos el gobernador de California, Gavin Newsom, que podría presentarse a la presidencia de Estados Unidos en 2028.

El evento contará con representantes gubernamentales de casi 50 países, incluidos dirigentes de naciones cuyas economías dependen del petróleo, el carbón y el gas, como Brasil, Angola, Vietnam y México.

Desde Europa asistirán los siguientes países: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, España, Finlandia, Francia, Guatemala, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, Suecia, Suiza, Türkiye y Noruega.

Estados Unidos y Arabia Saudí, dos de los mayores productores de petróleo del mundo, no participarán, lo que pone de relieve las divergencias sobre la rapidez con la que hay que alejarse del petróleo, el gas y el carbón.

La Flotilla por la Justicia Climática, formada por dos barcos y organizada por movimientos como Extinction Rebellion y Fossil Fuel Treaty, navega rumbo a Santa Marta. Hace escala en Bonaire, Aruba y Curazao.

Ocho habitantes de Bonaire, junto con Greenpeace, protagonizaron una importante victoria para la justicia climática en enero de 2026: una sentencia histórica del Tribunal de Distrito de La Haya estableció que Países Bajos vulnera los derechos humanos de los residentes de Bonaire al no protegerlos frente a la crisis climática.

Los países participantes podrían convertirse en una nueva superpotencia económica

La conferencia quiere empezar a redactar la hoja de ruta que quedó bloqueada en la COP30.

Uno de los ejes del debate será cómo eliminar los 7 billones de dólares anuales (5,9 billones de euros) que los gobiernos destinan a subvencionar los combustibles fósiles, pero haciéndolo sin castigar a las comunidades, los trabajadores y las haciendas públicas que dependen de esas ayudas.

Los líderes indígenas implicados en el proceso aseguran que están presionando a los gobiernos presentes en la cumbre de Santa Marta para que incorporen zonas libres de combustibles fósiles en sus planes nacionales de transición energética. Estas áreas quedarían vetadas a la extracción de petróleo, gas y carbón, en especial en regiones de gran sensibilidad ecológica.

Análisis realizados por grupos de defensa del medio ambiente muestran que las concesiones de petróleo y gas ya se superponen con vastas zonas de bosque tropical y territorios indígenas.

El arma secreta de la "coalición de los dispuestos" que se reúne en Colombia es su potencial para funcionar como una superpotencia económica, apuntan Hertsgaard y Pope.

Si se suman los productos nacionales brutos de los 85 países que apoyaron la hoja de ruta en la COP, el total asciende a 33,3 billones de dólares (28,2 billones de euros). Es más que los 30,6 billones de dólares (25,9 billones de euros) de PNB de Estados Unidos, la mayor economía del mundo, y muy superior a los 19,4 billones de dólares (16,4 billones de euros) de PNB de China, la segunda economía mundial.

Ese peso económico otorga a esos 85 países un margen de presión enorme. Si los asistentes a la conferencia sobre Transición Justa logran perfilar una hoja de ruta creíble para abandonar los combustibles fósiles que el grupo más amplio pueda asumir, el mensaje podría sacudir los mercados financieros y los ministerios de gobiernos de todo el planeta.

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