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Hermosos pero precarios: un fotógrafo retrata los frágiles sistemas de la Tierra al límite

«Patterns: Art of the Natural World»: un iceberg antártico se derrite y deja al descubierto hielo más oscuro y antiguo.
«Patrones: el arte del mundo natural»: un iceberg antártico se derrite y deja al descubierto un hielo más oscuro y antiguo. Derechos de autor  Jon McCormack
Derechos de autor Jon McCormack
Por Angela Symons
Publicado Ultima actualización
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En 'Patterns: Art of the Natural World', publicado el Día de la Tierra, Jon McCormack captura la geometría oculta de los sistemas naturales mientras alerta de su acelerada transformación por el cambio climático.

Desde la arquitectura azul de las cuevas de hielo de Islandia hasta las orillas rosa flamenco del lago Magadi, en Kenia, el fotógrafo Jon McCormack lleva años revelando la geometría oculta de los sistemas naturales de la Tierra.

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Lo que ha descubierto es que están cambiando más deprisa de lo que él puede fotografiarlos, mientras los fenómenos meteorológicos extremos impulsados por el cambio climático devastan los hábitats naturales. Su nuevo libro, 'Patterns: Art of the Natural World', que se publica el Día de la Tierra de 2026 (22 de abril), captura la belleza y la urgencia en un mismo encuadre.

"Lo que sugieren estas imágenes es que el mundo natural no es aleatorio. Está estructurado, responde y está profundamente interconectado", explica McCormack a Euronews Earth. "Cuando un sistema cambia, muchos otros cambian con él".

'Patterns: Art of the Natural World': los flamencos planean sobre los remolinos amarillo verdoso de algas en el lago Magadi, en Kenia.
'Patterns: Art of the Natural World': los flamencos planean sobre los remolinos amarillo verdoso de algas en el lago Magadi, en Kenia. Jon McCormack

Estructuras vivas bajo presión

Los últimos tres años, 2024, 2023 y 2025, en ese orden, han sido los más calurosos jamás registrados en todo el mundo. Es la primera vez que un periodo de tres años supera el umbral de 1,5ºC, según los datos de Copernicus.

"Creo que la gente infravalora los sistemas silenciosos que hacen que el planeta se sienta estable: el hielo, el agua, el plancton, el suelo, los bosques, las zonas de marea, los ciclos migratorios. Son tan fundamentales que tendemos a percibirlos como un telón de fondo en lugar de como estructuras vivas sometidas a presión", afirma McCormack.

Europa sufre las consecuencias como el continente que más rápido se calienta del planeta. Los glaciares alpinos podrían prácticamente desaparecer de aquí a finales de siglo; la mitad de los humedales del continente han sido destruidos en los últimos 300 años; y los daños en los bosques podrían duplicarse de aquí a 2100, impulsados por incendios forestales y tormentas.

"En el libro me sentía atraído a menudo por lugares donde estos sistemas se hacen visibles como forma, donde un glaciar revela su arquitectura interna, donde un río trenzado escribe sedimentos sobre la arena volcánica, donde las algas convierten un lago en un campo abstracto de color o donde la vida microscópica crea geometrías extraordinarias", explica el fotógrafo, nacido en Australia y afincado en Estados Unidos.

"Lo que hace que estos sistemas sean ahora especialmente vulnerables no es solo el calentamiento en abstracto, sino la velocidad. Los sistemas naturales pueden adaptarse al cambio a lo largo de grandes periodos de tiempo. Lo que les cuesta es la aceleración, la compresión y la acumulación de estrés sobre estrés".

'Presentes en cada gota de agua de mar, las diatomeas son algas microscópicas con caparazones de sílice vítrea que bajo el microscopio recuerdan a diminutas joyas labradas'.
'Presentes en cada gota de agua de mar, las diatomeas son algas microscópicas con caparazones de sílice vítrea que bajo el microscopio recuerdan a diminutas joyas labradas'. Jon McCormack

Escenas que parecen ancestrales se revelan alarmantemente temporales

El trabajo de McCormack le brinda una oportunidad única para documentar los delicados sistemas de la Tierra y trazar cómo cambian con el tiempo. Señala que los entornos glaciares muestran algunos de los cambios más drásticos.

"Cuando pasas tiempo fotografiando cuevas de hielo, canales de agua de deshielo y las estructuras superficiales de los glaciares, empiezas a comprender lo dinámicos que ya son. Pero en los últimos años, lo que más me ha impresionado es la rapidez con la que esas estructuras se forman, se desestabilizan y desaparecen", asegura.

"En el sur de Islandia, donde fotografío cuevas de hielo, escenas que parecen ancestrales se revelan alarmantemente transitorias. Ves cómo se derrumban las cuevas, se afinan las superficies, se intensifican los patrones de deshielo... El ritmo de la transformación es lo que se te queda grabado. No es algo teórico, es físico e inmediato".

Islandia ha perdido en torno a 50 glaciares desde 1890 y siguen retrocediendo a un ritmo cada vez mayor, una media de 40 a 50 metros al año en todo el país. Es el reflejo de una pauta que se repite en toda Europa, con nevadas invernales en mínimos históricos y temperaturas estivales en fuerte ascenso. "Un glaciar no simplemente se derrite, altera el flujo del agua, el hábitat, la temperatura y los tiempos aguas abajo", afirma McCormack.

"Un bosque no simplemente se quema, cambia los ciclos de regeneración, el suelo, la humedad y las especies que dependen de él. Muchos de los patrones que fotografío son bellos, pero también son precarios. Su belleza puede ocultar hasta qué punto dependen de condiciones muy concretas y con qué rapidez pueden desaparecer esas condiciones que los formaron".

Los delicados anillos que quedaron en el suelo de una cueva de hielo cuando se retiraron las aguas de una riada en el mayor glaciar de Europa, Vatnajökull, en Islandia.
Los delicados anillos que quedaron en el suelo de una cueva de hielo cuando se retiraron las aguas de una riada en el mayor glaciar de Europa, Vatnajökull, en Islandia. Jon McCormack

Esto está cambiando más deprisa de lo que creemos

McCormack también ha comprobado cómo los patrones de los sistemas costeros, lacustres y fluviales parecen "más volátiles, más frágiles que antes". "Lo que más me inquietó no fue un único acontecimiento dramático, sino la experiencia repetida de encontrarme con entornos que parecían perder su ritmo de siempre", relata.

"Es entonces cuando aparece la idea: esto está cambiando más deprisa de lo que creemos. No porque el cambio sea siempre espectacular, sino porque es acumulativo. Empiezas a percibir que sistemas completos están siendo expulsados de las condiciones que los moldearon".

La volatilidad que percibe McCormack se refleja en los datos, las inundaciones fluviales extremas en Europa se han duplicado en frecuencia desde 1990, y los países de Europa central y occidental son los que afrontan los aumentos más acusados.

El verano pasado, tramos del Rin, el Danubio y el Po registraron niveles históricamente bajos, los mismos ríos que pocos años antes habían sufrido inundaciones catastróficas. A medida que el cambio climático provoca extremos de sequía y de lluvias cada vez mayores, las consecuencias de unos sistemas naturales tensionados se cuelan en la vida cotidiana, desde la agricultura hasta el transporte.

'Patterns: Art of the Natural World': 'Los ríos trenzados de Islandia se despliegan como un tejido, hilos de agua glaciar que serpentean entre la arena volcánica'.
'Patterns: Art of the Natural World': 'Los ríos trenzados de Islandia se despliegan como un tejido, hilos de agua glaciar que serpentean entre la arena volcánica'. Jon McCormack

Las imágenes pueden hacer que el cambio climático se sienta, no solo que se entienda

McCormack asegura que los datos son esenciales, "la ciencia nos aporta pruebas, escala, causalidad y claridad" sobre cuestiones que van desde el retroceso de los glaciares hasta el colapso de la biodiversidad y el aumento de las temperaturas.

Pero confía en que su trabajo ayude a que estos hechos resulten menos abstractos y más tangibles. "Las imágenes pueden hacer que el cambio climático se sienta en lugar de limitarse a comprenderse... pueden llevar primero al asombro y después al reconocimiento", sostiene. "Esa secuencia importa. La gente tiende a proteger aquello con lo que siente una conexión, no solo aquello de lo que le dicen que está en peligro".

Esta brecha entre saber y sentir está bien documentada. A pesar de la casi universal conciencia sobre el cambio climático en Europa, las encuestas del Eurobarómetro muestran de forma reiterada que la mayoría de la población lo sitúa por detrás del coste de la vida y de la seguridad en el empleo entre sus preocupaciones personales.

Al conectar las complejas capas del mundo natural, que es "hermoso, inteligente, lleno de patrones y sometido a tensión al mismo tiempo", McCormack quiere contar "no solo una historia de pérdida, sino una historia de relación". "'Patterns' invita a las personas a ver la Tierra no como un decorado o un telón de fondo, sino como un sistema vivo de asombrosa complejidad, del que formamos parte y ante el que tenemos responsabilidad".

El libro de Jon McCormack saldrá a la venta el Día de la Tierra de 2026, cuando se celebra el 56º aniversario de esta cita mundial anual y en un momento en que los sistemas naturales que fotografía están cambiando más deprisa que en cualquier otro punto de la historia humana registrada. Todos los beneficios se destinarán a Vital Impacts, una organización sin ánimo de lucro dirigida por mujeres que apoya proyectos de narración sobre conservación en todo el mundo.

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