El aumento de las temperaturas acelera la desaparición de los glaciares de la nación alpina, con importantes consecuencias para el agua potable, la generación eléctrica, las infraestructuras y otros sectores.
Todos excepto dos de los 96 glaciares de Austria han retrocedido en los dos últimos años, han informado este viernes los observadores del país alpino, que advierten de que esta "evolución dramática" pone de relieve el impacto del cambio climático en los Alpes.
Según el último informe del Club Alpino Austríaco, el Alpeiner Ferner, en la región de Tirol occidental, y el Stubacher Sonnblickkees, en Salzburgo al este, sufren las mayores pérdidas, con un retroceso de más de 100 metros cada uno. El retroceso medio supera los 20 metros.
"La desintegración de la lengua glaciar también avanza en el Pasterze, el mayor glaciar de Austria, lo que hace visibles las consecuencias del cambio climático", señala el club en el informe, que abarca 2024 y 2025. El informe añade que la tendencia a largo plazo muestra que los glaciares en Austria siguen "reduciéndose de forma significativa" en longitud, superficie y volumen.
El impacto del retroceso de los glaciares en Austria
El retroceso de los glaciares en Europa tiene amplias repercusiones en el agua potable, la generación de energía, la agricultura, las infraestructuras, las actividades recreativas, el paisaje alpino y otros ámbitos. La vecina Suiza, que alberga el mayor número de glaciares de Europa, ha registrado un retroceso similar de sus masas de hielo en los últimos años, una tendencia que se observa en todo el mundo.
Desde 2015, glaciólogos señalan que los glaciares suizos se han reducido en una cuarta parte y que ya han desaparecido más de 1.000 pequeños glaciares. Las adversas condiciones meteorológicas, con escasas nevadas y temperaturas elevadas, entre ellas un mes de junio excepcionalmente caluroso el año pasado, casi 5ºC por encima de la media, han contribuido a este retroceso, según el club.
"Los glaciares se están derritiendo y con cada nuevo informe crece la urgencia", afirma la vicepresidenta del club, Nicole Slupetzky. "Ya no se trata de si todavía podemos salvar los glaciares tal como eran, sino de cómo mitigar las consecuencias para nosotros mismos".
Estos cambios en los Alpes deberían servir de "llamada de atención" para los responsables políticos y para la ciudadanía en su comportamiento, sostienen los especialistas. La cifra actual fue inferior a la de los dos años anteriores, pero sigue situándose como el octavo mayor retroceso en 135 años de mediciones.