«Lo que antes llamábamos un fenómeno de julio ahora llega a mediados de mayo», según un meteorólogo.
Europa se prepara para otra semana de temperaturas abrasadoras tras un fin de semana de calor de mayo récord que ha barrido parte del continente.
Los meteorólogos de Severe Weather Europe advierten de que las temperaturas se están disparando entre 12ºC y 16ºC por encima de las "normas climatológicas a largo plazo" mientras los gases de efecto invernadero siguen recalentando el planeta.
Las regiones del sur y del suroeste, entre ellas Portugal, España y Francia, se preparan para sufrir máximas diurnas de hasta 38ºC, y grandes zonas de Francia han sido puestas bajo aviso moderado por altas temperaturas. En países del norte como Alemania y el Reino Unido se están registrando máximas superiores a 30ºC.
La agencia meteorológica francesa Météo France atribuye estas temperaturas inusualmente altas a una "cúpula de calor" ('heat dome'), y Severe Weather Europe coincide en que una "cúpula de calor muy anómala y potente" se ha instalado sobre Europa occidental y central.
"La masa de aire será aún más cálida en los próximos días en muchos países, a medida que la cúpula de calor en altura siga intensificándose", señala el servicio meteorológico (fuente en inglés). "Como este patrón restringe la mezcla vertical y la cobertura de nubes, tanto las temperaturas máximas como las mínimas pondrán a prueba los récords históricos mensuales en centenares de estaciones de Europa occidental".
¿Qué es una cúpula de calor?
También conocido como 'heat bubble', el término 'heat dome' no se popularizó realmente hasta la década de 2010. Desde entonces ha sido víctima del tratamiento sensacionalista de los fenómenos meteorológicos, junto a otros términos a menudo exagerados como 'polar vortex' y 'snow bomb', de modo que mucha gente cree que es simplemente sinónimo de una ola de calor o de varios días de temperaturas muy elevadas.
Las cúpulas de calor se forman cuando un sistema de altas presiones se desarrolla en los niveles altos de la atmósfera y hace que el aire situado debajo descienda y se comprima, lo que eleva las temperaturas en las capas inferiores. Pero, como el aire caliente se expande, crea una especie de bóveda abombada que atrapa el calor en su interior.
Normalmente el viento es capaz de desplazar las altas presiones, pero debido a la altura que alcanzan las cúpulas de calor en la atmósfera, el sistema meteorológico queda prácticamente bloqueado.
Las cúpulas de calor hacen que las temperaturas se mantengan muy por encima de lo habitual, resecan el suelo y aumentan el riesgo de incendios forestales.
Un estudio de 2025 (fuente en inglés) publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences' concluye que los patrones atmosféricos que fijan el tiempo extremo, como las cúpulas de calor y las inundaciones, casi se han triplicado desde los años cincuenta del siglo pasado debido al cambio climático provocado por el ser humano.
¿Son lo mismo las olas de calor y las cúpulas de calor?
El servicio meteorológico británico Met Office define una ola de calor como un "periodo prolongado de tiempo caluroso en relación con las condiciones esperadas en la zona en esa época del año, que puede ir acompañado de una humedad elevada".
Así que, aunque se encadenen varios días de temperaturas altas, no necesariamente se está ante una ola de calor.
Esto también significa que las olas de calor y las cúpulas de calor no son lo mismo, aunque estas últimas suelen desencadenar olas de calor al atrapar el aire caliente y hacer subir todavía más las temperaturas.
¿Se están convirtiendo las olas de calor de mayo en la 'nueva normalidad'?
Según el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S) de la UE, 2025 fue el tercer año más caluroso del que se tiene registro, tanto a escala mundial como en Europa. Los últimos tres años, 2024, 2023 y 2025, en ese orden, han sido los más cálidos jamás registrados en el planeta.
El año pasado las temperaturas superaron los 40ºC en decenas de países, lo que empujó a muchos a situaciones de sequía, avivó incendios forestales y causó miles de muertes. Investigadores del Imperial College de Londres y de la London School of Hygiene & Tropical Medicine analizaron 854 ciudades europeas y concluyeron que el cambio climático fue responsable del 68 % de las 24.400 muertes por calor estimadas el verano pasado, al haber elevado las temperaturas hasta 3,6ºC.
Los países más afectados por una sola ola de calor fueron Rumanía, Bulgaria, Grecia y Chipre, donde entre el 21 y el 27 de julio se registraron unas 950 muertes por calor con temperaturas de hasta 6ºC por encima de la media. Esto equivale a unas 11 muertes diarias por millón de habitantes.
Pero Ioanna Vergini, de WFY24, un servicio de predicción meteorológica, explica a Euronews Earth que el verano europeo no solo es cada vez más caluroso, también se alarga por ambos extremos.
"Lo que antes considerábamos un fenómeno propio de julio ahora llega a mediados de mayo", advierte.
"Los estudios de atribución climática estiman que las olas de calor de junio en Europa son hoy alrededor de diez veces más probables que en condiciones preindustriales, y la misma tendencia empieza a hacerse visible en mayo".