Las autoridades señalaron que en la obra trabajaban hasta 70 personas, aunque la mayoría se había marchado a casa para el fin de semana.
El balance de muertos aumentó a cuatro este lunes tras el derrumbe de un hotel en construcción cerca de la capital filipina, y se cree que aún hay más de una docena de personas desaparecidas, según las autoridades.
Dos obreros atrapados bajo los escombros fueron hallados con vida después de que la estructura de nueve plantas cediera el domingo, golpeara un hotel cercano y causara la muerte de un huésped malasio. Pero otros dos trabajadores que habían quedado atrapados en la obra, en Angeles, al norte de la capital, Manila, murieron pese a los esfuerzos de rescate.
"El primero de los dos fue rescatado con vida, pero, por desgracia, su cuerpo no aguantó y no sobrevivió. Los médicos no pudieron reanimarlo", declaró a la agencia AFP la portavoz regional del cuerpo de Bomberos, Maria Leah Sajili. "El otro sufrió una parada cardiaca hacia las 3:00. Los médicos no pudieron atenderlo porque seguía atrapado", añadió.
Los equipos sacaron este lunes otro cadáver de entre los escombros, pero no estaba claro de inmediato si el cuerpo sin identificar correspondía a alguna de las personas registradas como desaparecidas, señalaron los rescatistas en un balance actualizado.
Debido a la incertidumbre**,** las autoridades indicaron que alrededor de 17 personas seguían dadas por desaparecidas, en su mayoría obreros que dormían en la obra cuando se produjo el derrumbe.
Lea Casilao, novia de uno de los obreros desaparecidos, contó a AFP que el domingo tomó un autobús desde su casa, en el norte de Manila, hasta Angeles con arroz y conservas, sin saber nada del accidente ocurrido de madrugada ese mismo día.
"Es muy difícil, se me parte el corazón al esperar algo incierto", dijo entre lágrimas Casilao, de 47 años, mientras relataba que había dormido sola la noche del domingo en un edificio del Gobierno local.
Carencia de equipos de seguridad
Stephanie Batar y su madre, Noby, explicaron a AFP que se enteraron del accidente por las redes sociales desde su casa, en la cercana provincia de Bulacan, a primera hora del lunes y que no han conseguido contactar con su padre, de 64 años, contratado apenas unas semanas antes en la obra con un contrato de seis meses.
"No podía respirar, no me tenía en pie. Duele mucho y no sabíamos qué hacer", contó la hija. Se desconoce la causa del derrumbe.
La directora regional del departamento de Trabajo, Geraldine Panlilio, explicó que había ordenado la suspensión temporal del proyecto en septiembre de 2024 por vulnerar las normas de seguridad laboral.
"Nuestros inspectores de trabajo detectaron malas condiciones laborales, una infracción que ponía en riesgo a nuestros trabajadores", dijo en una entrevista a la emisora de Manila DZMM. Los obreros "carecían de equipos de seguridad" como cascos, botas, arneses y líneas de vida, y trabajaban con poca iluminación y sin señales de seguridad visibles, añadió.
Las obras se reanudaron un mes después, cuando la constructora cumplió los requisitos, precisó Panlilio. Funcionarios señalaron que hasta 70 personas trabajaban en la obra, aunque la mayoría se había ido a casa para pasar el fin de semana.
Alfredo Albis, de 55 años, contó a AFP que dormía en un barracón para trabajadores a unos cinco metros de la estructura cuando esta se vino abajo.
"Tengo a dos primos que siguen atrapados allí. Trabajaban aquí para mantener a sus familias y ahora están desaparecidos", dijo, antes de añadir: "Existe la posibilidad de que mis familiares hayan muerto".
Sajili, la portavoz del cuerpo de Bomberos, señaló que "el rescate en un edificio derrumbado es muy complejo, porque cualquier desplazamiento brusco provocado por los movimientos de nuestros equipos puede hacer que se hundan zonas y aplasten a quienes están debajo".
Si después de la búsqueda con cámaras térmicas no se encuentran más supervivientes, se recurrirá a excavadoras y otra maquinaria pesada para retirar los escombros y recuperar los cuerpos, añadió, aunque no precisó plazos.