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Varias potencias de la UE van camino de incumplir el objetivo 2030, España podría superarlo

Se produce energía renovable y fósil mientras aerogeneradores se alzan ante una central de carbón cerca de Jackerath, Alemania, el siete de diciembre de 2018
Se produce energía renovable y fósil mientras se ven aerogeneradores frente a una central térmica de carbón cerca de Jackerath, Alemania, el viernes 7 de diciembre de 2018 Derechos de autor  AP
Derechos de autor AP
Por Liam Gilliver
Publicado Ultima actualización
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Se acaba el tiempo para que las grandes potencias de la UE cambien de rumbo o incumplirán sus compromisos legales de reducción de emisiones.

Han pasado seis años desde que la UE acordó por primera vez recortar las emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 55% para 2030 en comparación con los niveles preindustriales. Ahora el tiempo corre.

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El objetivo fijado a escala de la UE, que se volvió jurídicamente vinculante en 2021, forma parte del plan a largo plazo del bloque para lograr la neutralidad de carbono en 2050. En marzo, el Consejo Europeo también adoptó un objetivo intermedio que exige a los 27 Estados miembros reducir sus gases de efecto invernadero netos en un 90% para 2040, respecto a 1990.

Sin embargo, a partir de 2036 podrán utilizarse "créditos internacionales de alta calidad" hasta un límite equivalente al cinco por ciento de las emisiones netas de la UE en 1990 para contribuir al objetivo de 2040. Esto permitirá a los Estados miembros comprar créditos generados por proyectos de reducción de emisiones en otros países y computar esos recortes como parte de sus propios objetivos.

Los críticos sostienen que este resquicio legal puede retrasar "recortes reales y ambiciosos en la UE". Sarah Heck, de Climate Action Tracker, explica a 'Euronews' Earth: "Es un paso atrás arriesgado que socava el principio de que los objetivos climáticos deben impulsar reducciones reales y nacionales de emisiones".

Pero, ¿es probable que las mayores economías de la UE tropiecen ya en el primer obstáculo?

¿Ha debilitado Alemania sus propios recortes de emisiones?

Los objetivos de emisiones de la UE son conjuntos, lo que significa que no todos los países tienen que reducir sus emisiones exactamente un 55% para que el bloque lo cumpla. Muchos Estados miembros se han fijado su propia meta nacional.

Alemania, la mayor economía de la UE, fue un paso más allá y se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero al menos un 65% para 2030.

Este compromiso está recogido por ley en la Ley Federal de Protección del Clima, la primera gran norma climática nacional del país. En marzo, el canciller Friedrich Merz presentó un programa de 67 medidas para responder al temor de que el objetivo no se alcance.

El plan incluye reforzar las energías renovables incorporando 12 gigavatios de nueva potencia eólica terrestre, poner en marcha programas para impulsar la venta de vehículos eléctricos (VE) y adoptar medidas para proteger los bosques y la salud del suelo.

Pese a estos esfuerzos, un nuevo informe del Consejo de Expertos sobre el Cambio Climático concluye que Alemania corre el riesgo de superar sus proyecciones de emisiones de CO2 en hasta 100 millones de toneladas métricas. Las emisiones de gases de efecto invernadero se mantuvieron prácticamente estables en 2025, ya que el descenso en la industria y la energía se vio compensado por repuntes en la construcción y el transporte.

"En los datos de proyección, el sector de uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura (LULUCF) ha dejado de aparecer como sumidero de carbono", señala el Consejo de Expertos. "En su lugar figura como una fuente de emisiones, una tendencia que se espera que continúe hasta 2045 y más allá".

A pesar de haber logrado hasta ahora solo una reducción del 48% de los gases de efecto invernadero, Alemania ha suavizado recientemente un proyecto de ley que habría obligado a los hogares a sustituir las calderas de combustibles fósiles por alternativas respetuosas con el clima.

La líder parlamentaria de Los Verdes, Katherina Droege, cuyo partido impulsó la ley original en 2023, calificó la marcha atrás de "abandono total de los objetivos climáticos de Alemania".

Francia necesita acelerar para alcanzar su objetivo de reducción de emisiones

Francia tiene un objetivo ligeramente menos ambicioso, que consiste en recortar las emisiones de gases de efecto invernadero un 50% para 2030.

Según el laboratorio de ideas sobre energía Ember, Francia fue el mayor proveedor de electricidad limpia de la UE en 2025, con la energía nuclear a la cabeza. Los combustibles fósiles solo generaron un 5,2% de la electricidad del país el año pasado, mientras que el aumento de la eólica y la solar ha contribuido a reducir drásticamente las emisiones del sector eléctrico.

Datos de la ONG Citepa indican que la tendencia a la baja de las emisiones continúa, aunque "a un ritmo lento". La estimación del barómetro mensual de emisiones de gases de efecto invernadero en abril apuntó a una disminución del 1,5% en 2025, tras un descenso del 1,8% en 2024 y del 6,8% en 2023.

La reducción de las emisiones nacionales se debe sobre todo a la ralentización de la actividad industrial, con descensos interanuales del 3,4% en los sectores manufacturero y de la construcción.

Sin embargo, para cumplir su objetivo de emisiones para 2030, Francia debería recortar sus emisiones un 4,6% cada año, lo que implica avanzar más de tres veces más rápido que en la actualidad.

Es sobre todo el sector del transporte el que lastra a Francia, ya que es responsable de casi un tercio de las emisiones nacionales. Se prevé que las emisiones en este ámbito solo hayan disminuido un 1,4% en 2025, frente a un objetivo anual del cinco por ciento.

Para hacer frente a este escaso descenso de las emisiones, Francia se ha centrado cada vez más en la electrificación. En la conferencia sobre transición energética de Santa Marta, celebrada en abril, el país presentó una ambiciosa hoja de ruta nacional para abandonar los combustibles fósiles.

El plan prevé poner fin al uso del carbón en 2030, del petróleo en 2045 y del gas para generación de energía en 2050. Consolida medidas ya existentes, entre ellas la prohibición de las calderas de gas en los nuevos edificios a partir de 2026 y el objetivo de que dos tercios de los coches nuevos sean eléctricos en 2030, y al mismo tiempo reafirma los compromisos de apoyar la transición en otros países.

Aunque el anuncio fue bien recibido, no está claro si un objetivo fijado tan a largo plazo ayudará al país a cumplir su meta de 2030.

Italia sigue aferrada al contaminante carbón

De acuerdo con los objetivos de la UE, Italia debe reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero un 43,7% para 2030.

El país ha registrado un "crecimiento notable" en el sector de las energías renovables, con datos del gestor nacional de la red de transporte Terna que señalan que el 41% de su consumo eléctrico procedió de fuentes renovables en 2025. Este avance estuvo impulsado por un fuerte aumento de la energía solar, que aportó un 14,5% de su mix eléctrico.

Sin embargo, la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) advierte de que todavía se necesita una "aceleración significativa" de las renovables para alcanzar el objetivo de emisiones. Pese a ello, Italia sigue aferrada a los combustibles fósiles más contaminantes, incluso cuando la guerra con Irán pone de relieve los riesgos de la dependencia del petróleo y el gas.

En abril, la primera ministra, Giorgia Meloni, anunció planes para aplazar hasta 2038 el cierre definitivo de las centrales de carbón del país, 13 años más tarde de la fecha límite inicial y ocho años después de su objetivo para 2030.

Las organizaciones ecologistas y la oposición de centroizquierda cargaron contra la decisión, y Angelo Boneli, líder del partido ecologista Europa Verde, acusó al Gobierno de "desidia climática".

Un informe de 2026 del Instituto Superior para la Protección e Investigación Ambiental (ISPRA) advierte de que los "problemas críticos" en la transición energética de Italia, la descarbonización del transporte y la eficiencia de los sistemas productivos hacen improbable que el país cumpla el objetivo de reducción de emisiones exigido para 2030.

España puede ser la ganadora de la UE en recortes de emisiones

España suele considerarse una de las economías de la UE con mejores resultados en la transición energética, con un objetivo de recortar las emisiones un 32% para 2030.

Su mix de energías renovables supera la media de la UE (30%), con fuentes limpias que representaron el 75% de su mezcla eléctrica en 2025. En las dos últimas décadas, las emisiones del sector eléctrico español han caído más de dos tercios, a medida que la expansión de la solar y la eólica ha ido desplazando a los combustibles fósiles.

El país presentó recientemente un plan de transición energética de 9.000 millones de euros para hacer que los hogares sean más eficientes y promover comunidades que compartan electricidad. El proyecto también prevé ofrecer transporte público casi gratuito a las personas con menores ingresos.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, sostiene que la transición ecológica solo tendrá éxito si es "justa" y advierte de que los esfuerzos hacia la neutralidad climática corren el riesgo de frenarse debido a la "retórica negacionista".

Según el Observatorio Europeo de Neutralidad Climática (ECNO), España podría superar su objetivo y alcanzar una reducción de las emisiones del 41,4% para 2030 si continúa aplicando políticas de absorción de carbono de la atmósfera y sigue reforzando las energías limpias.

Por qué Países Bajos necesita "medidas más estrictas"

Aunque Países Bajos suele percibirse como un país verde, los datos de la AEMA muestran un "balance desigual".

A principios de este año, Ámsterdam se convirtió en la primera capital del mundo en prohibir la publicidad que daña el clima en los espacios públicos, eliminando de las calles las vallas que promocionan combustibles fósiles contaminantes y carne. Sigue así los pasos de otras ciudades neerlandesas que han impuesto vetos similares, como Utrecht, La Haya, Zwolle, Delft y Nimega.

Según Ember, Países Bajos genera más energía solar por habitante que ningún otro país de Europa, y solo la eólica y la solar aportaron el 46% de su mix eléctrico en 2025. Aunque las energías limpias representaron el 54% de la electricidad neerlandesa el año pasado, el país sigue dependiendo en gran medida de los combustibles fósiles, especialmente del gas.

Países Bajos también lidia con el impacto de las emisiones de nitrógeno desde la sentencia del Consejo de Estado de 2019, que concluyó que se emitía demasiado nitrógeno y estaba dañando los espacios naturales.

La agricultura y las empresas no pueden ampliar su actividad sin los permisos pertinentes, lo que frena al sector de la construcción, en particular en vivienda, infraestructuras de energías renovables y proyectos de Defensa.

Por ello, es "extremadamente improbable" que Países Bajos alcance el objetivo climático de reducir un 55% sus emisiones para 2030, según un informe de 2025 de la Agencia de Evaluación Ambiental de Países Bajos (PBL).

El informe afirma que el despliegue de grandes proyectos de sostenibilidad en el país está "estancado", con retrasos en los parques eólicos marinos que aportan menos energía limpia de la prevista inicialmente.

"El número de posibles rutas de política que permitirían lograr una reducción del 55% de las emisiones en 2030 (al menos sin graves daños económicos o rechazo social) es cada vez menor", advierte el informe.

"Además, apenas hay reducciones de emisiones previstas para después de 2030. Por ello es extremadamente importante adoptar medidas más estrictas que respalden una transición estructural hacia unos Países Bajos climáticamente neutros a largo plazo".

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