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La ola de calor y la sequía en Francia agravan la escasez de agua potable

Los turistas se refrescan en una fuente pública de agua en París, el viernes 26 de junio de 2026.
Unos turistas se refrescan en una fuente pública de agua en París, el viernes 26 de junio de 2026. Derechos de autor  AP Photo / Christophe Ena
Derechos de autor AP Photo / Christophe Ena
Por Angela Symons
Publicado última actualización
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El calor récord y el avance del cambio climático están provocando sequías cada vez más frecuentes y graves en muchas regiones.

Francia se prepara esta semana para la tercera ola de calor del año, después de que las temperaturas récord de junio provocaran más de 2.000 muertes en exceso en todo el país.

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Dieciséis departamentos han sido puestos el lunes seis de julio bajo aviso naranja por ola de calor, con máximas de 40ºC previstas en algunas zonas del suroeste.

Las condiciones de sequía siguen empeorando, con la gran mayoría de departamentos bajo algún tipo de alerta. Las reservas de agua también están al límite, mermadas por la combinación de calor y escasas precipitaciones.

El uno de julio, casi una decena de departamentos tenía al menos un municipio bajo el nivel máximo de "crisis" para el agua potable, con restricciones para regar plantas, lavar coches y llenar piscinas privadas.

"Una gran broma"

Los ciudadanos han recurrido a las redes sociales para expresar su frustración con la situación, muchos se quejan del impacto de los centros de datos, grandes devoradores de agua: "Acaben con los centros de datos hiper voraces antes de decirnos que nos contengamos al regar nuestro huerto, las flores, etc.", comenta Galinette Cendrée en una publicación de Facebook del canal meteorológico 'La Chaîne Météo'.

Otros apuntan a los cultivos de maíz intensivos en riego y a unas infraestructuras con fugas como responsables de la crisis que se avecina.

"Al final será el pequeño campesino el que tenga que dejar de regar sus dos geranios, mientras la red subterránea de abastecimiento de agua, que se remonta a los años sesenta, pierde agua por todas partes... Los agricultores seguirán teniendo exenciones para bombear y regar aunque cultiven productos inadaptados al clima. Una gran broma", comenta el usuario de Facebook Fred Lordhebus bajo una publicación sobre restricciones de agua de 'Météo Basse-Normandie'.

Otro usuario pide respetar las restricciones y afirma: "Ya va siendo hora de que los usuarios dejen de regar flores y césped. Es solo una 'gota de agua', pero si todos lo hicieran, sería un ahorro considerable".

Los suelos resecos se convierten en zonas de riesgo de incendios forestales

Según Météo-France, a finales de junio los suelos se acercaban a sus niveles de sequedad más extremos jamás registrados en Alsacia, Aquitania, Auvernia, Lemosín y Midi-Pirineos.

La vegetación reseca ya se está convirtiendo en combustible para los incendios forestales. En el suroeste de Francia, 10.000 personas han sido evacuadas, donde un incendio avivado por fuertes vientos ha arrasado 4.600 hectáreas.

El primer ministro francés Sebastien Lecornu afirmó la semana pasada que desde el inicio de la temporada de verano se han declarado casi 7.000 incendios, con unas 8.700 hectáreas ya quemadas.

Las temperaturas abrasadoras de este verano habrían sido "prácticamente imposibles" hace 50 años, según un estudio de atribución de respuesta rápida de la organización World Weather Attribution publicado en junio.

Los investigadores concluyen que una ola de calor similar en el clima de 1976 habría sido unos 3,5ºC más fresca, lo que ilustra hasta qué punto el calor extremo se ha intensificado en apenas unas décadas.

Las reservas de agua de Francia disminuyen de forma constante

La crisis del agua en Francia no es un episodio aislado, los recursos hídricos renovables del país han ido disminuyendo de manera sostenida, con una caída del 14 % entre los periodos 1990-2001 y 2002-2018.

Los inviernos más secos y cálidos, con un deshielo más temprano, combinados con una evaporación creciente debido al aumento del calor estival, están detrás de esta tendencia, agravada por la elevada demanda de agua de la agricultura, el consumo doméstico y las necesidades de refrigeración de las centrales nucleares francesas.

Durante la ola de calor de junio, los reactores nucleares situados en los ríos Sena y Ródano se vieron obligados a detenerse debido al aumento de la temperatura del agua.

Aquel episodio fue un recordatorio claro de que la sequía no es solo un problema ambiental: "Afecta a los sistemas alimentarios, a la producción de energía, a las economías, a los ecosistemas y al bienestar humano", señala el doctor Micha Werner, profesor de resiliencia frente a la sequía en el Departamento de Recursos Hídricos y Ecosistemas del IHE Delft.

Hasta dónde llegan las restricciones de agua en Francia

Las alertas por sequía en Francia se basan en una escala progresiva que incluye vigilancia, alerta, alerta reforzada y crisis, y el nivel más alto prohíbe casi todos los usos no esenciales del agua.

Las restricciones se fijan municipio por municipio, por lo que localidades vecinas de un mismo departamento pueden estar sometidas a normas diferentes.

Según la plataforma gubernamental VigiEau, el uno de julio, 84 de los 96 departamentos de la Francia continental tenían al menos un municipio sometido a algún tipo de restricción del agua potable, y solo 12 departamentos, entre ellos Charente-Maritime, el Somme y Alta Córcega, se libraban por ahora.

Si se amplía el recuento a las restricciones de agua para la agricultura, 92 de los 96 departamentos están afectados.

Un paquete de medidas de emergencia aprobado el tres de julio por el ministerio de Agricultura francés pretende ayudar a los agricultores a afrontar fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes vinculados al cambio climático. Incluye pagos más rápidos de los seguros de cosechas, un seguimiento más estrecho de los daños en cultivos y ganado y una planificación más temprana de posibles restricciones de agua.

El maíz figura entre los cultivos de verano más exigentes en agua de Francia y suele requerir riego en periodos de calor y sequedad, especialmente durante la floración. El prolongado episodio de calor y la falta de lluvias de este año están pasando factura a medida que el cultivo entra en esta fase crítica de desarrollo. Ahora se espera que la cosecha de maíz de Francia sea la peor en décadas, con alrededor de un tercio del cultivo perdido por las altas temperaturas, según el ministerio de Agricultura.

Este calor estival extremo llega tras la primavera más cálida en Francia desde que existen registros, en 1900. Las temperaturas estuvieron 1,7ºC por encima de lo normal para la estación y las precipitaciones se situaron en torno a un 30 % por debajo de la media, según Météo-France.

Como consecuencia, el organismo encargado del seguimiento de los acuíferos, el Bureau de Recherches Géologiques et Minières (BRGM), estima que el 77 % de los niveles de aguas subterráneas de Francia están actualmente en descenso.

Con pocas lluvias previstas para la primera mitad de julio, se espera que la situación empeore, aunque las autoridades subrayan que, por ahora, las restricciones son preventivas más que indicativas de una crisis.

Tras la creación a principios de mes de un comité gubernamental para planificar posibles faltas de agua, el ministro delegado de Transición Ecológica Mathieu Lefèvre afirmó que todavía no se han registrado problemas en el suministro nacional de agua potable, aunque algunas redes "empiezan a estar sometidas a tensión", informa 'France Info'.

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