Los equipos de rescate continúan trabajando mientras se agota el crítico margen de 72 horas tras el seísmo. Las autoridades no han precisado cuántas personas están desaparecidas, aunque los medios locales hablan de decenas sin localizar.
Los residentes de la prefectura suroccidental de Kumamoto, en Japón, trataban el jueves de recuperar la normalidad, dos días después de que un potente terremoto de magnitud 7,1 provocara una explosión en un centro comercial, derribara una chimenea de una fábrica y arrasara viviendas, causando la muerte de al menos 30 personas, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate.
El tiempo se agotaba para encontrar supervivientes, mientras los equipos de rescate seguían trabajando en Kumamoto, en la principal isla meridional de Japón, Kyushu, donde el fuerte seísmo se produjo el martes. Se desconoce el número de desaparecidos. El terremoto dejó centenares de heridos, según representantes del Gobierno prefectural de Kumamoto.
La noche después del terremoto
Los supervivientes relataron cómo regresaron a sus casas y sacaron desesperadamente a sus familiares de entre los escombros. Algunos resultaron heridos y fueron trasladados de urgencia al hospital.
Miles de personas pasaron otra noche en los centros de evacuación habilitados en toda la zona, en gimnasios y otros espacios amplios. Algunas viviendas seguían sin agua ni electricidad, mientras otras personas tenían simplemente miedo de regresar.
Aunque Japón cuenta con estrictos códigos de construcción debido a la frecuencia de los seísmos, muchos de ellos de magnitud superior a 7, en la zona hay viviendas de estilo japonés tradicional, relativamente frágiles frente a los temblores.
El centro comercial, escenario de la mayor tragedia
Los daños más graves se registraron en el centro comercial Aeon Mall, en la localidad de Kashima, que estaba lleno de miles de personas cuando el terremoto sacudió la zona a última hora de la tarde del martes, hora local.
La empresa indicó que unos 3.000 clientes fueron evacuados a un aparcamiento antes de que se produjera la explosión en otra parte del centro comercial, donde algunas personas seguían trabajando. La segunda planta del centro se derrumbó, dejando atrapadas a personas bajo los escombros.
Hasta primera hora del jueves, seis personas habían sido confirmadas como fallecidas en el centro comercial entre las 11 personas rescatadas de los escombros, según las autoridades de Kumamoto.
La búsqueda continúa entre el calor y la incertidumbre
Los familiares de las personas aún desaparecidas seguían deambulando sin poder hacer nada el jueves en los alrededores del centro comercial destrozado, a la espera de cualquier novedad sobre sus seres queridos, pese al calor sofocante.
En la zona de Yatsushiro, donde se desplomó una chimenea de una fábrica de Nippon Paper Industries, diez personas fueron rescatadas, pero otras ocho murieron y una seguía desaparecida.
Casi 23.000 viviendas seguían sin suministro eléctrico y más de 10.000 personas permanecían en los cerca de 400 refugios habilitados por el Gobierno, donde se estaban instalando fuentes de energía para ofrecer aire acondicionado, mientras una intensa ola de calor afecta a varias zonas del país.