Decenas de personas siguen atrapadas bajo los escombros mientras las autoridades apuran las 72 horas críticas de rescate, en la peor sacudida de la región en diez años desde el seísmo de magnitud 7 grados de 2016.
Según un comunicado de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, 13 personas han sido halladas muertas mientras las labores de rescate se prolongaban hasta este miércoles, después de que un potente terremoto sacudiera parte de las regiones del suroeste de Japón. Takaichi también ha apuntado que la cifra de heridos supera las 200.
A los primeros 13 muertos que ya se habían dado a conocer por la dirigente hay que sumar otros cinco por el derrumbe de una chimenea en la planta de Yatsushiro de Nippon Paper Industries.
"Todavía hay personas que esperan ser rescatadas y es una carrera contrarreloj", afirmó Takaichi. "Vamos a volcar todos nuestros esfuerzos para localizar y rescatar al mayor número posible de personas". "Han transcurrido más de 20 horas desde el desastre, pero aún hay personas esperando ayuda y es una verdadera carrera contra reloj".
Se ha informado de numerosas personas desaparecidas, lo que ha desencadenado amplios operativos de búsqueda y rescate. Un terremoto de magnitud 7,1 sacudió la zona de Kumamoto, en la principal isla meridional de Kyushu, a última hora de la tarde del martes.
Takaichi trasladó sus condolencias a las víctimas y a sus familias, y aseguró a la población que se han movilizado todos los equipos de respuesta necesarios para salvar al mayor número posible de personas. La jefa del Gobierno japonés instó además a los afectados por el seísmo a extremar la precaución, ya que una ola de calor, con máximas cercanas a los 40ºC, afecta a la prefectura de Kumamoto.
El temblor es el mayor que ha sacudido la región en la última década. En 2016, una serie de seísmos, el más fuerte de magnitud 7, golpeó la zona de Kumamoto, causó la muerte de 277 personas y dejó casi 3.000 heridos.
"Los temblores me recordaron el terremoto de Kumamoto de hace 10 años y me asusté", declaró Hiroki Shimoda, funcionario del ayuntamiento de Mifune, que vio cómo las tejas de las casas cercanas se desplomaban al suelo.
Las Fuerzas de Autodefensa de Japón se sumaron a los equipos de rescate en las operaciones de búsqueda en un centro comercial muy dañado y colaboraron en el suministro de agua y en el traslado de los heridos a hospitales cercanos para recibir atención médica. El Gobierno también está preparando el envío de alimentos y otros suministros esenciales a las zonas más afectadas, añadió.
La segunda planta de un centro comercial, destruida
El seísmo hundió la segunda planta del centro comercial Aeon Mall en la localidad de Kashima y dejó a personas atrapadas bajo los escombros, según el departamento de bomberos de Kumamoto, la capital prefectural. Las autoridades locales indicaron que están investigando una explosión que, según los primeros informes, se habría originado por una fuga de gas.
En la zona se encuentran además varias centrales nucleares de uso civil, pero las autoridades anunciaron el martes que la instalación no había sufrido daños importantes y que "no se ha registrado ninguna anomalía". La prefectura japonesa afectada está situada a unos 900 kilómetros al suroeste de la capital, Tokio.
Medios locales japoneses informaron de que un hospital de la ciudad de Yatsushiro atendió a unas 40 personas con heridas, mientras que otras 50 fueron trasladadas a un hospital de la ciudad de Kumamoto.
Numerosas grandes empresas manufactureras de Kyushu suspendieron su actividad el martes, pero, al no detectar daños de consideración, prevén reanudar el trabajo a partir del miércoles. La pista del aeropuerto Aso Kumamoto sigue cerrada, sin previsión inmediata sobre cuándo podrá reabrir.
Un tren descarriló y quedó volcado sobre un lateral en la estación de Yatsushiro, y los muros de piedra del castillo de Kumamoto, uno de los principales destinos turísticos de la región, sufrieron daños. La fortaleza ya resultó gravemente afectada por los seísmos de 2016 y sigue en proceso de reparación.
Shinji Kiyomoto, director de medidas contra terremotos y tsunamis de la Agencia Meteorológica de Japón, instó a los residentes a mantener la cautela durante los próximos dos o tres días, advirtiendo de posibles réplicas fuertes.