Científicos españoles, junto con investigadores de instituciones europeas y de Estados Unidos, han reunido datos de 46 campañas oceanográficas realizadas entre 1976 y 2018 para estudiar la evolución del Mediterráneo y evaluar mejor los efectos del cambio climático.
Temperatura, oxígeno, pH, carbono y hasta la edad de las masas de agua. Más de 40 años de mediciones permiten ahora mirar atrás para estudiar cómo se está transformando el Mediterráneo y entender mejor qué cambios está provocando la crisis climática en sus aguas.
Investigadores de los centros oceanográficos de La Coruña y Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), junto con científicos de instituciones europeas y de Estados Unidos, han reunido datos de 46 campañas oceanográficas realizadas entre 1976 y 2018 en prácticamente todo el Mediterráneo.
El resultado es Carimed, una nueva base que permite comparar mediciones tomadas durante cuatro décadas y seguir la evolución de indicadores como la temperatura, el oxígeno o el pH. Hasta ahora, parte de esa información estaba dispersa en diferentes archivos y había sido recogida en campañas realizadas en distintos momentos y con diferentes métodos.
Comparar el Mediterráneo de hace cuatro décadas con el actual puede ayudar a separar sus variaciones naturales de los cambios que persisten en el tiempo y entender mejor cómo está respondiendo al cambio climático.
Según el IEO-CSIC, los datos permitirán seguir esas tendencias a largo plazo y comprender mejor la evolución de un mar especialmente sensible al calentamiento y a otras alteraciones ambientales.
Recuperar el pasado para entender el presente
"Una parte considerable de los datos se recuperó de registros históricos fragmentados o archivados localmente, consolidando así mediciones que anteriormente no eran accesibles", explica Marta Álvarez, oceanógrafa química del Centro Oceanográfico de La Coruña y coordinadora del grupo de investigación, en declaraciones difundidas por el IEO-CSIC.
Otra parte procede, añade Álvarez, de "campañas internacionales a bordo de buques oceanográficos nacionales e internacionales que contaron con la participación del personal del grupo INOCEN del IEO".
Pero recuperar los datos era solo el primer paso. Había otro reto: ¿cómo comparar una medición de los años 70 con otra tomada décadas después? Los métodos, instrumentos y condiciones de las campañas han ido cambiando y podían crear diferencias que no significaran necesariamente que el Mediterráneo también hubiera cambiado.
Por eso, los investigadores revisaron y ajustaron las mediciones para detectar posibles diferencias provocadas por la forma en que fueron recogidas. Así pueden identificar con mayor fiabilidad los cambios que realmente se mantienen con el paso de los años.
¿Qué pueden revelar 40 años de datos?
El Mediterráneo se enfrenta a transformaciones que van más allá del aumento de la temperatura. El propio estudio señala el calentamiento, la acidificación y la pérdida de oxígeno entre los principales cambios que afectan a los océanos y que pueden alterar su funcionamiento y sus ecosistemas.
Precisamente por eso resulta importante disponer de observaciones que se remonten varias décadas. Mirar esa evolución a largo plazo puede ayudar a detectar cambios que serían difíciles de apreciar con mediciones aisladas.
Para conseguir que las mediciones sean comparables, los científicos las sometieron a un exhaustivo control de calidad adaptado a las particularidades del Mediterráneo. En términos sencillos, el objetivo es evitar que un cambio en la forma de medir se confunda con un cambio real en el mar.
"Gracias al riguroso proceso de 2QC se minimizaron los sesgos sistemáticos en variables biogeoquímicas y se consiguió un conjunto de datos con una mayor coherencia", explica Maribel García-Ibáñez, investigadora del Centro Oceanográfico de Baleares.
¿Qué permite hacer ahora toda esa información? Entre otras cosas, observar cómo han evolucionado durante décadas procesos relacionados con la acidificación del Mediterráneo, el carbono que almacenan sus aguas o la renovación de las aguas profundas. Los datos también pueden utilizarse para mejorar los modelos con los que los científicos intentan comprender cómo evolucionará el Mediterráneo ante un clima cambiante.
Carimed queda además abierto a la comunidad científica y podrá incorporar nuevas observaciones en el futuro, ampliando una fotografía del Mediterráneo que permite conectar su pasado con los cambios que experimenta en la actualidad.