Entre 2022 y 2024, las empresas italianas pagaron unos 1.200 millones de dólares en impuestos a Rusia, la mitad de los cuales se destinaron a gastos militares para financiar la guerra en Ucrania, según confirman los datos recogidos por el proyecto LeaveRussia de la Escuela de Economía de Kiev.
Los datos han sido recopilados por la Escuela de Economía de Kiev (KSE). Para el director adjunto de desarrollo y responsable del proyecto LeaveRussia, Andrii Onopriienko, en declaraciones a 'Euronews', los impuestos pagados por las empresas italianas activas en Rusia suponen alrededor de 1.200 millones de dólares para las arcas del Kremlin solo en el periodo de 2022 a 2024.
Aproximadamente la mitad de este dinero, confirma Onopriienko, "se invirtió en gastos militares para financiar la guerra contra Ucrania". La estimación, según el instituto, es, por tanto, de unos 400 millones de dólares en contribuciones pagadas por las empresas italianas a Moscú cada año. Una cifra en línea con los valores del periodo anterior al estallido de la guerra.
Empresas italianas que siguen operando en Rusia
El sitio web del proyecto LeaveRussia, gestionado por la KSE, se creó con el objetivo de hacer un seguimiento de las actividades de las principales multinacionales que hacen negocios en Rusia tras el estallido de la guerra. La base de datos, que puede consultarse en línea, clasifica las empresas según su país de origen, el sector en el que operan y su "estatus". Es decir, si siguen activas comercialmente en el país, han suspendido sus operaciones o han abandonado la Federación como consecuencia de las sanciones.
Hasta la fecha, según los últimos datos actualizados facilitados por la KSE y LeaveRussia, hay unas 140 empresas italianas que operan en Rusia. De ellas, sin embargo, unas treinta ya han anunciado que quieren abandonar el país, mientras que unas 70 mantienen una oficina legal en territorio ruso. El resto de las empresas, en cambio, siguen exportando a Rusia.
La metodología utilizada, según se explica en el sitio web de la KSE, se basa en información recopilada de diversas fuentes: desde las autoridades fiscales rusas, pasando por la información financiera disponible en internet, hasta el seguimiento de los comunicados de prensa publicados por empresas concretas.
Encabezan la lista EE.UU. y Alemania
Ferrero, Barilla, Calzedonia son algunos de los nombres de los grupos que, según la base de datos LeaveRussia, han mantenido actividades comerciales con la Federación. Entre los que han abandonado Rusia -se mencionan ocho grupos en total- figuran Enel, Eni y Moncler.
Sin embargo, según los datos de LeaveRussia, Italia no figura entre los primeros países del mundo por el número de empresas que siguen activas en el país. Estados Unidos y Alemania encabezan la lista, seguidos por el Reino Unido.
Sin embargo, Italia figura entre los países europeos con mayor número de empresas que siguen operando en Rusia, según los últimos datos procesados por la KSE correspondientes a septiembre de este año.
Sanciones y salida de empresas del mercado ruso, "un panorama complejo"
Para entender mejor la relación entre las sanciones y las operaciones de las empresas italianas en la Federación Rusa y por qué todavía hay muchas que siguen operando en el país, 'Euronews' conversó con Carolina Stefano, catedrática de historia y política rusa en la Universidad Luiss de Roma.
Stefano considera que el panorama es complejo: "En primer lugar, hay una zona gris de comercio que existe más allá de los datos recogidos y que está formada por empresas que han abandonado el mercado, pero consiguen pasar por otros canales".
"En este caso, aunque de forma reducida, las empresas siguen haciendo negocios con Rusia, a un coste muy elevado. Se trata de transportes triangulares,cada vez más numerosos y que empiezan a pesar sobre la economía rusa", ahonda.
La profesora también explica que, en algunos casos, no todos los productos son sancionados, lo que permite a algunas empresas seguir comerciando con Rusia con total legalidad. "No sólo eso, el Kremlin -añade Stefano- también ha introducido medidas que han aumentado los costes para quienes deciden abandonar el mercado ruso".
"Por último, también hay una cuestión relacionada con el proceso de toma de decisiones que llevó a la aprobación de los paquetes de sanciones. Muchas empresas se sintieron excluidas en esta fase, dada la rapidez de la diplomacia europea", explica Stefano. "No se sentían parte de esta iniciativa y tenían una sensación de injusticia, sobre todo si la prioridad de promover una iniciativa europea pasaba a afectar de forma diferente a cada país".
Las consecuencias para La Russa y la imposibilidad de volver a "una economía civilizada"
En un discurso publicado en la página web del Centro Carnegie Rusia Eurasia, Alexandra Prokopenko, antigua empleada del Banco Central ruso y ahora investigadora en este centro de estudios, habla del peso que las sanciones han tenido hasta ahora en el país y, sobre todo, del hecho de que impiden cualquier perspectiva de crecimiento económico. Razón por la cual, sostiene Prokopenko, "será muy difícil que el país pase de una economía de guerra a un modelo de economía civilizada".
Las causas son múltiples: menor competitividad de los productos civiles y militares, o procedimientos que se han vuelto complejos y costosos cuando se recurre a intermediarios comerciales. Y también está el hundimiento de los beneficios del sector energético. En particular el petróleo y el gas, que también se ven afectados por las sanciones.
Después de 2022", comenta Prokopenko,**"la economía rusa ha cambiado radicalmente". "**El gasto relacionado con el sector militar y con defensa se ha duplicado, pasando de alrededor del 4% al 8% del PIB".
Hoy en día, añade Prokopenko, representan el 40% del presupuesto total del Estado, un fenómeno que ha provocado un aumento de la inflación ante la limitada capacidad de producción industrial y la reducción general de las importaciones.