Islandia vigila de cerca las granjas de sangre

Un tarro con la polémica sangre
Un tarro con la polémica sangre   -   Derechos de autor  AP Photo/Taimy Alvarez
Por Euronews

La escena parece idílica: decenas de caballos islandeses pastan tranquilamente Pero lo que ocurre a continuación está causando controversia y no sólo entre los activistas a favor de derechos de los animales. A las yeguas preñadas se les inserta una cánula en el cuello y se les extrae sangre, varios litros a la semana.

En granjas como esta se obtiene la codiciada hormona de la preñez, que se utiliza para mejorar la fertilidad de otros animales como vacas, ovejas o cerdos.

El método es muy polémico porque implica sujetar a los equinos semisalvajes en una pequeña caja y a veces maltratarlos.

Desde que hace un año un impactante vídeo denunciara los prácticas, las organizaciones animalistas mostrado su rechazo.

Rosa Lif Darradottir es vicepresidenta de Animal Welfare Iceland: "¿Cree que está bien coger un caballo asustado y apuñalarlo en el cuello para hacer un medicamento de fertilidad para aumentar el sufrimiento de otros animales de granja, cree que está bien? Creo que la mayoría de la gente diría que no".

Islandia es uno de los pocos países del mundo y el único de Europa que lleva a cabo esta polémica práctica.

La hormona la procesa el grupo biotecnológico Isteka, uno de los líderes del mercado en el continente. Un negocio lucrativo, hasta ahora.

Las imágenes han provocado una tormenta y se han puesto en marcha investigaciones policiales, lo que ha llevado a algunos ganaderos a abandonar el negocio de la sangre.

El fabricante teme ahora por su imagen. "El vídeo fue diseñado un poco para dar una descripción demasiado negativa, en mi opinión, del proceso. También había casos en el vídeo que indicaban una mala práctica o una práctica que debería haber sido mejor", asegura Arnthor Gudlaugsson, director de Isteka. 

En 2021, había 119 granjas de sangre en Islandia y casi 5.400 yeguas criadas con el único fin de donar. Desde agosto existe una legislación más estricta que otorga a las autoridades más poderes para controlar el sector y "evaluar su futuro" en los próximos tres años.