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Morir en soledad: una lacra que estigmatiza a la sociedad francesa

En Francia, decenas de ancianos mueren solos en sus casas cada año.
En Francia, decenas de ancianos mueren solos en sus casas cada año. Derechos de autor  Asociación caritativa francesa, Les Petits Frères des Pauvres
Derechos de autor Asociación caritativa francesa, Les Petits Frères des Pauvres
Por Euronews
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En Francia, 32 ancianos fueron encontrados muertos en su propio domicilio en 2025. Esta es la cifra presentada por la asociación caritativa francesa, Petits Frères des Pauvres, que pide a los poderes públicos que hagan algo para paliar las consecuencias del aislamiento extremo.

En Francia, decenas de ancianos mueren solos en sus propias casas cada año, y algunos no son encontrados hasta semanas, meses o incluso años después de su fallecimiento. Un estudio recientemente publicado revela un recuento con las cifras de 2025. El pasado año fueron hallados muertos en sus domicilios 32 ancianos que vivían solos.

Aunque los datos estadísticos sobre las muertes en soledad son limitados —lo que impide evaluar con precisión la magnitud del fenómeno—, la fundación Les Petits Frères des Pauvres ha llevado a cabo un censo basado en una revisión sistemática de artículos de prensa, con el objetivo de sensibilizar a las autoridades públicas.

Un aislamiento silencioso e infravalorado

"Todo el mundo está de acuerdo en que esta cifra está muy infravalorada porque nuestro censo sigue siendo poco sistemático. Sólo hemos contabilizado los casos que han tenido repercusión mediática", explica Isabel Sénécal, responsable del Departamento de Incidencia Política de Petits Frères des Pauvres.

"Sin embargo, ahora sabemos que alrededor del 30% de las personas mayores mueren en casa, lo que sugiere que la cifra es mucho mayor, sobre todo porque la población sigue envejeciendo en Francia", prosigue. Las causas de las muertes en soledad son múltiples y aún difíciles de medir.

Los ancianos sufren más aislamiento en las grandes ciudades que en las zonas rurales

Los primeros resultados de la encuesta indican que las personas menores de 80 años están más afectadas de lo que suele creerse. "En nuestro inconsciente colectivo, quienes tienen menos de 80 años aún no se consideran ancianos", explica Sénécal. "La atención suele centrarse en las personas de mayor edad".

Paradójicamente, en las grandes ciudades -donde la alta densidad de población implica una mayor proximidad física- los ancianos sufren más aislamiento que en las zonas rurales y, por tanto, están más expuestos al riesgo de morir solos. "El hecho de vivir cerca no significa necesariamente que seamos conscientes de las idas y venidas de nuestros vecinos", añade un miembro de la asociación.

Próxima creación de un comité científico

Sénécal señala, no obstante, que estas observaciones deben interpretarse con cautela. "Por ello, la fundación Les Petits Frères des Pauvres tiene previsto crear próximamente un comité científico que reúna a los profesionales y entidades vinculados a la vejez, entre ellos representantes de las autoridades locales, gerontólogos y directores de funerarias".

"Aportando cifras fiables, esperamos interpelar a los responsables políticos para que se ocupen de esta cuestión y pongan en marcha estrategias concretas", argumenta Sénécal.

La portavoz de Les Petits Frères des Pauvres señala ejemplos del este asiático: Japón ha puesto en marcha un sistema de alerta para detectar la falta de consumo energético a través de los proveedores de energía, mientras que Corea del Sur está sensibilizando a la opinión pública sobre la necesidad de una mayor vigilancia de los ancianos en las comunidades.

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