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El almidón de los plátanos verdes puede reducir el riesgo de algunos cánceres más de un 60%

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Por Luke Hurst
El plátano presenta propiedades contra el cáncer
El plátano presenta propiedades contra el cáncer   -   Derechos de autor  Unsplash

Si le gustan los plátanos ligeramente verdes, es posible que obtenga algunos beneficios inesperados para su salud.

Un estudio para el que se han empleado 20 años ha descubierto que un almidón presente en los plátanos inmaduros puede reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer en más de un 60%.

Además de los plátanos, este tipo de almidón también se encuentra en la avena, los cereales, la pasta, el arroz, los guisantes y las judías.

El estudio, dirigido por expertos de las universidades de Newcastle y Leeds y publicado en la revista Cancer Prevention Research, podría tener importantes implicaciones en la reducción de los cánceres en la parte superior del intestino, que, según los médicos, pueden ser difíciles de detectar y diagnosticar.

En el transcurso del estudio, los participantes tomaron una dosis de este almidón -llamado almidón resistente- equivalente a la que se obtendría al comer un plátano no demasiado maduro y todavía un poco verde.

Unos 1.000 pacientes con síndrome de Lynch -un trastorno hereditario que aumenta el riesgo de cáncer, especialmente en el intestino grueso y el recto- tomaron la dosis durante una media de dos años.

Ningún efecto sobre el cáncer de intestino

El estudio reveló que, si bien el almidón no afectó a los cánceres de intestino, sí redujo a más de la mitad la incidencia de cánceres en otras partes del cuerpo.

Tuvo un efecto particular en los tumores del tracto gastrointestinal superior, incluyendo los cánceres de esófago, gástricos, del tracto biliar, pancreáticos y duodenales.

Diez años después de dejar de tomarlo, el efecto de ingerir el suplemento era evidente. 

"Descubrimos que el almidón resistente reduce una serie de cánceres en más de un 60%. El efecto era más evidente en la parte superior del intestino", ha detallado en un comunicado John Mathers, profesor de nutrición de la Universidad de Newcastle.

"La dosis utilizada en el ensayo equivale a comer un plátano diario: antes de que estén demasiado maduros y blandos, el almidón de los plátanos se resiste a la descomposición y llega al intestino, donde puede cambiar el tipo de bacterias que viven allí".

El almidón resistente puede tomarse como suplemento en polvo y se encuentra de forma natural en los guisantes, las judías, la avena y otros alimentos con almidón, ha añadido. 

El almidón resistente alimenta las bacterias intestinales buenas

El almidón resistente es un tipo de carbohidrato que, a diferencia de la mayoría de los carbohidratos, no se digiere en el intestino delgado. En cambio, fermenta en el intestino grueso, alimentando las bacterias intestinales sanas.

El profesor Mathers dijo que él y sus colegas creen que el almidón resistente puede reducir el desarrollo del cáncer al disminuir el número de ácidos biliares en el intestino, que se sabe que dañan el ADN y acaban causando cáncer. No obstante, advirtió que se necesitarían más estudios para comprobarlo.

El profesor Tim Bishop, de la Facultad de Medicina de Leeds, dijo: "Los resultados son emocionantes, pero la magnitud del efecto protector en el tracto gastrointestinal superior fue inesperada, por lo que se requiere más investigación para replicar estos hallazgos".

"Descubrimos que el almidón resistente reduce una serie de cánceres en más de un 60%. El efecto era más evidente en la parte superior del intestino", John Mathers
John Mathers
Profesor de nutrición de la Universidad de Newcastle.

Investigaciones anteriores publicadas en el marco del mismo ensayo revelaron que la aspirina reducía el riesgo de cáncer de intestino grueso en un 50%.

El profesor Mathers y sus colegas creen que el almidón resistente puede reducir el desarrollo del cáncer al disminuir el número de ácidos biliares en el intestino, que se sabe que dañan el ADN y acaban causando tumores. No obstante, advirtió que se necesitarían más estudios para comprobarlo.

Según el profesor Tim Bishop, de la Facultad de Medicina de Leeds, "los resultados son esperanzadores, pero la magnitud del efecto protector en el tracto gastrointestinal superior fue inesperada, por lo que se requiere más investigación para replicar estos hallazgos".

Investigaciones anteriores publicadas en el marco del mismo ensayo revelaron que la aspirina reducía el riesgo de cáncer de intestino grueso en un 50%.

Un estudio a largo plazo demuestra que los beneficios son evidentes

Entre 1999 y 2005, casi 1.000 participantes en el estudio empezaron a tomar almidón resistente en polvo o un placebo todos los días durante dos años.

Al final de la etapa de tratamiento, no se observó ninguna diferencia global en la incidencia del cáncer entre los que habían tomado almidón resistente y los que no. Sin embargo, los investigadores preveían que cualquier efecto protector tardaría más en desarrollarse y habían diseñado el estudio para un seguimiento posterior.

En el periodo de seguimiento, sólo se produjeron cinco nuevos casos de cánceres del tracto gastrointestinal superior entre los 463 participantes que habían tomado el almidón resistente, en comparación con 21 entre los 455 que tomaron el placebo.

"Cuando iniciamos los estudios hace más de 20 años, pensamos que las personas con predisposición genética al cáncer de colon podrían ayudarnos a probar si era posible reducir el riesgo de cáncer con aspirina o almidón resistente", explica el profesor Sir John Burn, de la Universidad de Newcastle y del Newcastle Hospitals NHS Foundation Trust, que coordina el ensayo.

"Los pacientes con síndrome de Lynch son de alto riesgo, ya que tienen más probabilidades de desarrollar tumores, por lo que descubrir que la aspirina puede reducir el riesgo de cánceres de intestino grueso y el almidón resistente otros cánceres a la mitad es de vital importancia".

Además señala que, basándose en este ensayo, el Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Asistencial (NICE) del Reino Unido recomienda ahora la aspirina para las personas con alto riesgo genético de cáncer. "Los beneficios son claros: la aspirina y el almidón resistente funcionan", concluye. .