Este martes, unos zapatos rojos cubrían los escalones del Ateneo Rumano de Bucarest, en recuerdo de las mujeres asesinadas por violencia machista. La instalación llamó la atención sobre una realidad inquietante en Rumanía, donde las cifras oficiales apuntan a que aproximadamente una mujer ha sido asesinada cada semana desde comienzos de 2026.
La organizadora Alessandra Stoicescu calificó estas cifras de preocupantes y señaló que el hogar ya no es siempre un lugar seguro.
Los datos más recientes muestran que casi una tercera parte de las mujeres rumanas declara haber sufrido abusos verbales o físicos por parte de su pareja. Periodistas advierten de que la violencia atraviesa todas las capas sociales e incluye a hogares con un alto nivel educativo.
Los legisladores han respondido con una nueva ley sobre feminicidios, que define por primera vez este delito en la legislación nacional y establece penas más duras, junto con órdenes de protección más estrictas y sanciones en caso de incumplimiento.