Miles de personas abarrotaron Khao San Road y usaron pistolas de agua y cubos para empapar a los transeúntes, en una celebración que también sirve para aliviar el pico de calor de la estación seca. El festival es uno de los eventos culturales y religiosos más importantes del país, atrae tanto a residentes como a turistas y supone un importante impulso para los viajes y el turismo en todo el país.
Fuera de la capital, millones de trabajadores y estudiantes viajaron a sus provincias de origen para celebrar los tres días festivos con rituales familiares, lo que convierte estas fechas en uno de los mayores desplazamientos anuales de población en Tailandia. En Tailandia y en países vecinos como Laos, Camboya y Myanmar, el Songkran combina las batallas de agua en la calle con ceremonias discretas y solemnes, entre ellas verter agua sobre las manos de los mayores como muestra de respeto y para desearles salud y una larga vida.
Las autoridades de Bangkok señalaron que el transporte público y los servicios especiales se reforzaron el 13 de abril para hacer frente a este movimiento estacional, considerado uno de los mayores desplazamientos anuales en el sudeste asiático.