El primer ministro húngaro Viktor Orbán y el aspirante Péter Magyar ya han depositado sus papeletas en Budapest, en una jornada con una alta afluencia a las urnas. Orbán votó a última hora de la mañana al norte de la capital, en la zona de Zsámbék, cerca de Szentendre, mientras que Magyar acudió más temprano a un colegio electoral en el céntrico distrito V de Budapest, en pleno corazón de la ciudad.
Tras votar, Orbán afirmó que estas elecciones tratan de proteger lo que Hungría ha construido en la última década y media. Magyar describió la cita como una elección entre seguir alineados con la UE o continuar como una anomalía política.
La votación, que se celebra en un país de 9,5 millones de habitantes, se sigue muy de cerca en Europa porque podría cambiar la posición de Hungría dentro de la UE. Los primeros datos de participación de la Oficina Nacional Electoral apuntaban a una asistencia cercana al 75 %, un posible récord. Orbán depositó su papeleta en Budapest, mientras que Magyar instó a los ciudadanos a apoyar lo que calificó de "cambio de sistema".
Las encuestas publicadas a comienzos de abril situaban al partido Tisza de Magyar en cabeza, reflejo de una creciente frustración por el estancamiento económico y la preocupación por la gestión del país. La campaña ha estado marcada por acusaciones mutuas de injerencia extranjera, en un contexto de visitas de responsables de Estados Unidos, entre ellos el vicepresidente JD Vance. Los analistas señalan que el resultado definitivo podría tardar días en confirmarse si la contienda es ajustada, y que el recuento completo no estará listo hasta el próximo sábado. El desenlace influirá en las relaciones de Hungría con Bruselas y en su postura sobre migración, energía y los vínculos con Rusia.